Así salvó Trump su gran proyecto de ley bloqueando el acuerdo petrolero de Chevron en Venezuela (detalles)

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Vía Axios

En una jugada política clave, el presidente Donald Trump logró salvar su ambicioso plan de gasto e incentivos fiscales en el Congreso al ceder ante la presión de legisladores republicanos de Florida, quienes exigían el fin del acuerdo petrolero de Chevron en Venezuela como condición para su apoyo.

La decisión de Trump de no renovar la licencia que permitía a Chevron operar en Venezuela —una licencia otorgada durante la administración Biden— se produjo tras una intensa jornada de negociaciones en la Casa Blanca y marcó una abrupta reversión de la política que su propio enviado especial para Venezuela, Ric Grenell, había anunciado apenas un día antes.

El secretario de Estado Marco Rubio, férreo opositor del régimen de Nicolás Maduro y figura central en la política hacia América Latina dentro del gobierno, fue determinante en el cambio de rumbo. «La licencia petrolera pro-Maduro de Biden en Venezuela vencerá según lo programado el próximo martes 27 de mayo», publicó Rubio en su cuenta en la red social X el miércoles a las 10:57 p.m., confirmando la postura final del gobierno.

Según fuentes de la Casa Blanca citadas por Axios, Trump actuó por una combinación de necesidad política y lealtad a Rubio. Con una mayoría muy ajustada en la Cámara de Representantes, los votos de los legisladores cubanoamericanos Carlos Giménez, Mario Díaz-Balart y María Elvira Salazar eran cruciales para aprobar el megaproyecto legislativo. Todos ellos habían advertido que no apoyarían el plan si Chevron continuaba enriqueciéndose con el petróleo venezolano, que consideran una fuente directa de financiamiento para la dictadura de Maduro.

A pesar de los esfuerzos de Grenell —quien había negociado la liberación de un prisionero estadounidense en Caracas y exploraba extender la licencia de Chevron por 60 días—, el peso político de Rubio y los legisladores de Miami terminó inclinando la balanza. La presión no fue explícita, pero fue suficiente para que el presidente entendiera el mensaje: sin el fin del acuerdo petrolero, su proyecto se hundiría.

El miércoles en la tarde, Rubio se reunió con Trump en el Despacho Oval tras un evento con el equipo campeón de baloncesto de la Universidad de Florida. Paralelamente, el congresista Giménez llamó por teléfono mientras funcionarios clave como James Blair, vicejefe de Gabinete, mantenían contacto constante con los representantes implicados.

«Marco habló con el presidente sobre por qué esto era buena política. Blair enfatizó la necesidad de mantener felices a estos miembros para que el proyecto se aprobara. Fue un esfuerzo coordinado», reveló un alto funcionario del gobierno.

Las preocupaciones de Chevron y sus cabilderos sobre un eventual beneficio para China ante el retiro de EE. UU. fueron desestimadas. Los asesores recordaron que China no aumentó significativamente su presencia en Venezuela tras las sanciones impuestas por Trump en su primer mandato. Además, señalaron que el mercado petrolero está saturado y que el crudo venezolano, por su alta densidad y contenido de azufre, es caro y complicado de procesar.

Finalmente, Trump decidió cumplir su promesa con los legisladores de Miami. El resultado se hizo evidente la mañana del jueves, cuando los tres representantes cubanoamericanos votaron a favor del proyecto presidencial. Chevron, mientras tanto, deberá cerrar operaciones en Venezuela el próximo martes, tal como se había previsto originalmente.

Este episodio pone de relieve el delicado equilibrio entre la política exterior, los intereses económicos y las necesidades legislativas dentro del gobierno de Trump, así como la creciente influencia del bloque antichavista de Florida en la definición de la política hacia Venezuela.

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