«En México ya se han dado cuenta (de) que a los venezolanos nos gusta matar gente», asegura a MILENIO un miembro del Tren de Aragua, que opera en la Ciudad de México.
Entrevistado poco después de las 22:00 horas de un día lluvioso, el hombre, de origen venezolano, pide no revelar su nombre ni la ubicación del encuentro, realizado en un pequeño cuarto de unos 12 metros cuadrados.
Se hace acompañar de otros venezolanos, quienes se aseguran que no se tomen imágenes que puedan revelar su identidad.
En la casa donde se realiza la entrevista se mezclan en el ambiente el olor a humedad y a comida, mientras ratones y perros recorren la entrada al lugar.
—¿Qué tanta presencia tienen en Sullivan con el tema de la prostitución?—
El individuo cuenta que trasladan a las mujeres con lo que en Sudamérica llaman «multa», es decir,…


