Vía Semana
SEMANA revela en exclusiva un informe de inteligencia internacional que deja al descubierto un entramado criminal en la frontera entre Colombia y Venezuela.
SEMANA accedió en exclusiva a un informe de inteligencia internacional que alerta sobre la existencia de una compleja red criminal que conecta a la organización terrorista Hezbolá, altos mandos de Irán, el régimen de Nicolás Maduro y la guerrilla del ELN, con operaciones que se concentran en Arauca y el Catatumbo, zonas críticas de la frontera entre Colombia y Venezuela.
El documento, entregado a las Fuerzas Militares de Colombia por agencias de inteligencia de Medio Oriente, detalla cómo el frente de Guerra Oriental del ELN se consolida como un poder criminal respaldado de forma abierta por el régimen venezolano. Según el informe, desde Venezuela se proporciona entrenamiento militar a nuevos integrantes del ELN y se facilita la creación de zonas campamentarias en Apure, desde donde se planifican ataques con explosivos y francotiradores contra la fuerza pública colombiana.
Además, se evidencia que redes vinculadas a Hezbolá coordinan el tráfico de cocaína enviada desde Apure a mercados internacionales, usando rutas marítimas oficiales de Venezuela. También se describe cómo la Guardia Nacional Bolivariana y altos mandos militares del país vecino facilitan el movimiento de armas y explosivos, así como la guerra entre el ELN y disidencias de las Farc, que tiene en vilo a la población civil del Catatumbo.
El informe identifica a oficiales como el mayor general Javier Marcano Tábata, director de la Dirección General de Contrainteligencia Militar, señalado como artífice de la estrategia para usar al ELN como “actor proxy” en la frontera. También menciona a otros altos mandos responsables de facilitar operaciones del grupo armado en Apure, Táchira y Zulia.
En paralelo, la alianza con Hezbolá se fundamenta en el narcotráfico, la minería ilegal y el intercambio de inteligencia. Parte de las ganancias obtenidas se canaliza hacia estructuras de Hezbolá en Líbano, Siria e Irán, para financiar operaciones militares en Medio Oriente. El documento advierte que esta red transnacional se consolida gracias al debilitamiento de la institucionalidad en Venezuela y la permisividad del régimen de Maduro.
De acuerdo con fuentes de inteligencia, existen corredores seguros para el tráfico de cocaína desde el Catatumbo hasta Maracaibo, usados por redes vinculadas a Hezbolá para despachar cargamentos hacia África y Medio Oriente. Además, se investiga la posible participación de oficiales de las Fuerzas Militares colombianas en esta trama criminal.
El informe concluye con un llamado urgente a la comunidad internacional para fortalecer la cooperación en inteligencia y seguridad con Brasil, Estados Unidos, Europa e Israel; sancionar a los oficiales identificados; y elevar el tema a foros multilaterales para denunciar el uso de Venezuela como plataforma de proyección de violencia y narcotráfico.
“Mientras el conflicto colombiano se siga exportando desde Caracas y apadrinando desde Teherán, la situación en la frontera seguirá siendo incontrolable para las autoridades colombianas”, advirtió una fuente militar consultada por SEMANA.

