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El ‘Cartel de los Soles’ agrava la crisis entre EEUU y Venezuela

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Por Paco del Corral en The Objective

Los estadounidenses lo han definido como «grupo criminal que brinda apoyo a organizaciones terroristas extranjeras»

Como en el guion de una película de suspenso, en Venezuela no faltan sorpresas. A veces, surgen giros en la trama, como está que escriben desde Washington al «designar», o sea, nombrar a Nicolás Maduro como supuesto jefe de una organización terrorista y narcotraficante internacional.

El viernes en la noche, el Departamento del Tesoro de Donald Trump, a través de su Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), sancionó al supuesto ‘Cártel de los Soles como grupo «Terrorista Global Especialmente Designado». 

Afirma que «el Cártel de los Soles es un grupo criminal con sede en Venezuela, liderado por Nicolás Maduro Moros y otros altos funcionarios venezolanos del régimen de Maduro, que brinda apoyo material a organizaciones terroristas extranjeras que amenazan la paz y la seguridad de Estados Unidos, en particular el Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa».

Es acaso la acusación más fuerte contra un presidente en ejercicio. Aunque Maduro no es reconocido como jefe de Estado por Estados Unidos, ni por la Unión Europea, ni por casi ninguna otra democracia de corte occidental, él es de hecho el presidente de Venezuela, y todas sus acciones traen consecuencias en la vida de millones de personas.

La designación de Maduro parece ser a título personal. Entra en una lista de unas 167 personas del alto gobierno chavista que están sujetas a sanciones individuales ordenadas a cuenta gotas por Washington desde 2017, por acusaciones que van desde corrupción, narcotráfico, hasta atentados contra la democracia y violaciones a los Derechos Humanos.

Cada vez que hay un nuevo sancionado, el chavismo lo celebra como una hazaña de guerra, y muestra su orgullo en actos patrióticos, con condecoraciones y discursos nacionalistas. 

Pero, estas designaciones se convierten en un asunto de alto riesgo para personas y empresas (especialmente de Estados Unidos y Europa) que hagan negocios o transacciones con las personas sancionadas. Como la firma de Maduro está presente en casi todo lo que se mueve hoy en Venezuela, está todavía por verse el impacto de esta medida en algunos negocios en tránsito, proyectos de empresas, movimientos financieros y hasta esfuerzos diplomáticos y de gremios de empresariales que han venido ocurriendo en los últimos meses para tratar de normalizar la situación venezolana y pasar la página de lo que ocurrió el verano pasado, en las elecciones del 28 de julio de 2024.

El Cártel, Maduro Moros y «otros individuos venezolanos de alto rango en el régimen de Maduro corrompieron las instituciones de gobierno en Venezuela, incluidas partes del ejército, el aparato de inteligencia, la legislatura y el poder judicial, para ayudar en los esfuerzos del cártel de traficar narcóticos a los Estados Unidos», afirma la OFAC.

Se llama Cartel de los Soles, dice, por las insignias del sol que adornan las jinetas de los generales en Venezuela. «La acción de hoy expone aún más la facilitación del narcoterrorismo por parte del régimen ilegítimo de Maduro a través de grupos terroristas como el Cártel de los Soles», dijo el secretario del Tesoro, Scott Bessent.  

Corta reconciliación con Trump

Pocas horas antes de esta designación, que según analistas es hito en la relación de la Casa Banca con Maduro, el líder chavista y su segundo a bordo, el capitán Diosdado Cabello, poderoso ministro del Interior, celebraban lo que calificaban como un diálogo directo con el gobierno de Tump. 

Hablaban de iniciar una nueva etapa en relaciones de respeto y de construir nuevos caminos. Un aliciente en esta tesis fue la negociación de alto nivel que permitió el intercambio de 252 prisioneros venezolanos, migrantes indocumentados deportados de manera ilegal por Trump a El Salvador, por 10 estadounidenses presos en Venezuela, así como la excarcelación de algunos presos políticos venezolanos.

Entre los «rehenes» pedidos por EEUU, por cierto, Maduro entregó al venezolano estadounidense Dahud Hanid Ortiz, un asesino convicto condenado a 30 años en prisión en Venezuela por el triple asesinato de dos mujeres y un hombre cometido por celos en Madrid, en 2016. El sujeto está libre en Estados Unidos, según las primeras informaciones.

Maduro también había dicho en una entrevista con el canal internacional chavista Telesur que la petrolera estadounidense Chevron había conseguido una nueva licencia para regresar a seguir operando en Venezuela. Había salido el 27 de mayo cuando venció el último permiso de Washington para negociar con la estatal, Petróleos de Venezuela (PDVSA) pese a la política de sanciones contra el chavismo.

«Ellos le informaron a la viceprepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, y se les ratificó a Chevron: ¡Bienvenidos al trabajo!», dijo Maduro en lo que parecía ser el reinicio de una larga amistad con la petrolera que tiene 102 años operando en Venezuela. 

«Todo inversionista de los EEUU que quiera trabajar con gente seria, gente de palabra, sobre la base de la legalidad, venga a Venezuela. Venezuela es el paraíso de las inversiones», afirmó Maduro.

Ese supuesto acuerdo, que no ha sido ratificado por la OFAC con una nueva licencia, despertó la ira de algunos opositores radicales e hizo la fiesta entre varios especialistas en cabildeo, empresarios y optimistas de vocación que lo vieron como una señal de la nueva normalidad. Es que, en la política y la economía de Venezuela, muchos apuestan a pasar la página, a quedarse con lo que hay y a olvidarse del 28 de julio de 2024 y sus consecuencias, que todavía habrán de pesar por mucho tiempo. 

Domingo de elecciones en Venezuela

El nuevo giro de las relaciones con Estados Unidos significa una vuelta a la radicalización de posiciones. Por eso dificulta negociaciones honestas y con propósitos claros para encontrar una salida sostenible a esta larga crisis política, económica y social.

Maduro y su alto gobierno culpan a la oposición radical, encabezada por María Corina Machado, de ser responsables directos «de las sanciones, el bloqueo económico, los llamados a una intervención extranjera». El chavismo, como fiera acosada, también elevará la apuesta y previsiblemente tomará más represalias contra sus enemigos políticos.

Ya en los últimos días y casi a diario siguen encarcelando a disidentes, especialmente a dirigentes de partidos políticos y a defensores de los derechos humanos. Van más de 30, según algunos cálculos, (el número exacto se desconoce porque muchas familias tienen terror a denunciar y mantienen la esperanza de lograr prontas liberaciones).

La persecución ya arrecia, pese a que entre los acuerdos con EEUU el Gobierno terminó excarcelando a 102 presos políticos (según cifras de la ONG Foro Penal).

Pero, como dice otra ONG, Justicia, Encuentro y Perdón: estas liberaciones, «lejos de representar un avance en materia de justicia, reflejan una dinámica peligrosa: mientras unos presos políticos son liberados bajo condiciones restrictivas, otros ciudadanos, activistas, periodistas y defensores de derechos humanos son arbitrariamente detenidos».

«Las liberaciones condicionadas, sujetas a medidas como prohibición de salida del país y de participación en actividades públicas, mantienen a las personas en un estado de vigilancia e incertidumbre. Son libertades parciales que perpetúan el miedo y silencian voces», afirma la organización.

Estos hechos ocurren mientras este domingo hay elecciones municipales en Venezuela y el chavismo se apresta a arrasar en los 335 municipios del país, pese a ser una minoría. La oposición mayoritaria llama a abstenerse de participar en «la farsa electoral». Machado y sus seguidores alegan que hasta tanto sea reconocido el alegado triunfo de Edmundo González hace un año, nadie debe prestarse a estos procesos que buscan legitimar al cuestionado gobierno de Maduro.

Pero otra vez se imponen los hechos de un gobierno que tiene plena fidelidad de los altos mandos militares y sabe aprovechar bien la abstención y la desmovilización popular que él mismo fomenta con un régimen de terror. 

Habrá elecciones y como pasó con las de gobernadores y diputados el 25 de mayo, el chavismo controlará las plazas que formalmente le falta sumar a su cartera de cargos civiles. Así, tiende a prologarse en el poder por los siglos que faltan por vivir, más allá de las fuertes presiones que hoy solamente provienen de Washington y de las redes sociales.

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