Expansión de la minería ilegal en Venezuela causa devastación y violencia al sur del país

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La expansión acelerada de la minería ilegal en el sur de Venezuela ha generado una crisis devastadora que combina violencia armada, destrucción ecológica, desplazamientos forzados y explotación humana, señala el informe La maldición del oro: minería y violencia en el sur de Venezuela, publicado por la organización internacional Crisis Group.

El Nacional

El estudio señala que los estados Bolívar y Amazonas, ricos en yacimientos de oro, se han convertido en un escenario de conflicto permanente, donde grupos armados, redes criminales, actores del Estado y comunidades empobrecidas luchan por el control de minas ilegales. Lejos de traer progreso, la fiebre del oro está arrasando con la vida humana y natural de esta región.

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Devastación ambiental sin precedentes por la minería ilegal en Venezuela

La actividad minera ha provocado una grave degradación ambiental, especialmente en zonas protegidas como parques nacionales y territorios indígenas. El uso indiscriminado de mercurio ha contaminado ríos fundamentales como el Caroní, el Caura y el Paragua, afectando la salud de comunidades locales, según el informe de Crisis Group.

Las operaciones extractivas han transformado vastas áreas de la Amazonía en paisajes de lodo, deforestación y contaminación química. Todo ello sin planificación ni evaluación de impacto ambiental. Esta destrucción, advierte la organización, compromete no solo el ecosistema venezolano, sino también la estabilidad ecológica de toda la cuenca amazónica.

Violencia sistemática y comunidades sometidas

La minería ilegal en el sur de Venezuela está controlada por una mezcla de guerrillas, bandas criminales y sectores del aparato estatal. Estos grupos imponen “vacunas”, obligan a los mineros a entregar parte de su producción y recurren a la violencia como herramienta de control, señala el informe.

Denuncia que muchas personas trabajan en condiciones cercanas a la esclavitud moderna, sin derechos ni protección. Las mujeres sufren violencia sexual frecuente, mientras que los pueblos indígenas enfrentan desplazamientos, intimidación y asesinatos cuando se oponen a la explotación de sus tierras.

La organización resalta que estos abusos no son incidentes aislados, sino parte de una estructura de control informal. Muchas veces, afirma, tolerada o impulsada desde instancias del poder.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a El Nacional

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