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Química y física del orgasmo femenino: Un viaje al centro del placer

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Hoy, 8 de agosto de 2025, se celebra el Día Internacional del Orgasmo Femenino, una fecha que invita a reflexionar sobre el placer femenino, un tema históricamente relegado pero cada vez más estudiado por la ciencia. Exploramos la química y la física detrás del orgasmo femenino, un fenómeno que combina respuestas neurológicas, hormonales y musculares en un proceso fascinante. Desentrañamos cómo el cuerpo y la mente convergen para generar esta experiencia única, sus beneficios para la salud y los mitos que aún persisten.

MFM

¿Qué es el Orgasmo Femenino?

El orgasmo femenino se define como la culminación de la fase de excitación sexual, caracterizada por contracciones rítmicas e involuntarias de los músculos del suelo pélvico y el útero, acompañadas de una intensa sensación de placer físico y emocional. Según un estudio publicado por la Academia Mexicana de Ciencias, el orgasmo femenino puede involucrar entre 5 y 9 contracciones vaginales en un episodio de intensidad media, con una duración de 4 a 7 segundos, aunque los orgasmos prolongados pueden incluir hasta 25 contracciones. Estas contracciones son el resultado de la activación del sistema nervioso central y periférico, que responde a estímulos físicos o, en algunos casos, incluso mentales.

A diferencia de los hombres, donde el orgasmo suele durar menos de 30 segundos, las mujeres pueden experimentar orgasmos más prolongados y, en algunos casos, múltiples. La Universidad de Rutgers ha documentado que las mujeres tienen una mayor capacidad para orgasmos secuenciales, una diferencia biológica que radica en la respuesta hormonal y neurológica única del cuerpo femenino.

La química del placer: Hormonas en acción

El orgasmo desencadena una cascada de sustancias químicas en el cerebro que explican su impacto en el bienestar. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud, una sexualidad satisfactoria, incluido el orgasmo, contribuye a la salud mental y física al liberar hormonas como la dopamina, oxitocina, endorfinas y serotonina. Estas sustancias son responsables de la euforia, la relajación y la reducción del estrés asociadas al clímax.

  • Dopamina: Conocida como la hormona del placer, la dopamina se libera durante el orgasmo, generando una sensación de recompensa. Un estudio de la Universidad de Rutgers encontró que los picos de dopamina durante el orgasmo son similares a los experimentados al comer alimentos placenteros o escuchar música favorita, lo que refuerza el deseo de repetir la experiencia.
  • Oxitocina: Apodada la hormona del amor, la oxitocina fomenta la conexión emocional y la relajación. Según un artículo de la American Psychological Association, la oxitocina liberada durante el orgasmo puede fortalecer los lazos emocionales, especialmente en relaciones de pareja.
  • Endorfinas: Estas actúan como analgésicos naturales, reduciendo la percepción del dolor. La Academia Mexicana de Ciencias señala que las endorfinas liberadas durante el orgasmo pueden duplicar los umbrales de dolor, aliviando molestias como migrañas o dolores menstruales.
  • Serotonina: Contribuye a la sensación de bienestar y felicidad post-orgasmo. Investigaciones publicadas en The Journal of Sexual Medicine indican que los niveles elevados de serotonina tras el orgasmo mejoran el estado de ánimo y promueven el sueño.

Además, la eyaculación femenina, un fenómeno menos común pero real, está relacionada con las glándulas de Skene, que expulsan un líquido durante el orgasmo. Según un análisis del Instituto Centta, este líquido no debe confundirse con la lubricación natural ni con la orina, y su presencia varía entre mujeres.

La física: El rol del clítoris y el sistema nervioso

El clítoris es el protagonista indiscutible del orgasmo femenino. Con unas 8,000 terminaciones nerviosas —el doble que el pene—, este órgano es el principal motor del placer. Un estudio de Archives of Sexual Behavior revela que solo el 15% de las mujeres alcanzan el orgasmo exclusivamente mediante la penetración, mientras que la mayoría requiere estimulación clitoriana directa o indirecta. El clítoris no es solo el pequeño glande visible; sus “piernas” internas, o bulbos, se extienden alrededor de la vagina, amplificando la sensibilidad durante la excitación.

La estimulación del clítoris activa el nervio pudendo, que envía señales al cerebro, desencadenando las contracciones musculares características del orgasmo. Según la Academia Mexicana de Ciencias, el nervio pélvico también juega un papel en la estimulación vaginal, mientras que el cérvix uterino responde a través de otros nervios, lo que explica la diversidad de sensaciones orgásmicas. Además, el cerebro femenino desactiva temporalmente las áreas asociadas al miedo y la ansiedad durante el orgasmo, según un estudio de CientíficaMente, creando un estado de relajación profunda.

Un aspecto fascinante es que algunas mujeres pueden alcanzar el orgasmo sin estimulación física, mediante fantasías, meditación o hipnosis. La Universidad de Rutgers ha documentado casos de orgasmos inducidos por estímulos puramente mentales, un fenómeno raro pero que subraya la complejidad de la respuesta sexual femenina.

Más allá del placer

El orgasmo femenino no solo es placentero, sino que aporta beneficios físicos y psicológicos significativos. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud, una sexualidad satisfactoria es un derecho humano fundamental y contribuye al bienestar integral. Entre los beneficios más destacados se encuentran:

  • Reducción del estrés y la ansiedad: La liberación de endorfinas y oxitocina disminuye los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Un estudio de The Journal of Sexual Medicine encontró que las mujeres que experimentan orgasmos regulares reportan menores niveles de ansiedad.
  • Alivio del dolor: Las endorfinas actúan como analgésicos naturales, aliviando migrañas, dolores menstruales y molestias crónicas. La Universidad de Rutgers ha demostrado que los orgasmos pueden duplicar los umbrales de dolor en las mujeres.
  • Mejora del sueño: La liberación de prolactina y oxitocina tras el orgasmo promueve la somnolencia. Un estudio de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia destaca que el orgasmo facilita un sueño más profundo y reparador.
  • Salud cardiovascular: El aumento del ritmo cardíaco durante el orgasmo mejora la circulación. Según el eldiario.com, el orgasmo contribuye a la salud del corazón al incrementar el flujo sanguíneo.
  • Fortalecimiento del suelo pélvico: Las contracciones musculares del orgasmo fortalecen los músculos pélvicos, previniendo problemas como la incontinencia urinaria. La Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia subraya este beneficio, especialmente en mujeres posparto o en la menopausia.

A pesar de los avances científicos, persiste una brecha significativa en la frecuencia de orgasmos entre hombres y mujeres en parejas heterosexuales. Según un estudio de Archives of Sexual Behavior con más de 52,000 participantes, el 95% de los hombres heterosexuales reportan orgasmos regulares durante el sexo, frente a solo el 65% de las mujeres heterosexuales. Esta disparidad, conocida como la “brecha del orgasmo”, se atribuye a factores como la falta de estimulación clitoriana, mitos sobre la penetración y barreras culturales que inhiben la comunicación sexual.

La educación sexual y el autoconocimiento son clave para cerrar esta brecha. La American Psychological Association enfatiza que el diálogo abierto entre parejas y la exploración personal pueden aumentar la satisfacción sexual femenina. Además, iniciativas como el Día Internacional del Orgasmo Femenino buscan desmitificar el placer femenino y promover una sexualidad más equitativa.

Derribando prejuicios

El orgasmo femenino ha estado rodeado de mitos históricos. Durante la era victoriana, el placer femenino era considerado patológico, y la “histeria” se trataba con intervenciones médicas que, sin saberlo, inducían orgasmos. Hoy, gracias a investigaciones como las de la Universidad de Rutgers, sabemos que el placer femenino es una respuesta biológica natural, no un trastorno.

Un mito persistente es que la penetración es suficiente para el orgasmo femenino. Sin embargo, datos de The Journal of Sex Research confirman que solo el 4-18% de las mujeres alcanzan el orgasmo únicamente con la penetración, destacando la importancia del clítoris. Otro malentendido es la distinción entre orgasmos “clitorianos” y “vaginales”. La ciencia moderna, respaldada por estudios de Archives of Sexual Behavior, demuestra que todos los orgasmos femeninos provienen del clítoris, variando solo en la forma de estimulación.

El Día Internacional del Orgasmo Femenino no solo celebra el placer, sino que aboga por una sexualidad informada y libre de tabúes. La Organización Mundial de la Salud subraya que el acceso a la educación sexual integral es esencial para empoderar a las mujeres en su salud sexual. Al comprender la química y la física del orgasmo, las mujeres pueden reclamar su derecho al placer como parte integral de su bienestar.

Mientras el mundo duerme, esta fecha nos recuerda que el orgasmo femenino es más que un momento de éxtasis: es una sinfonía de reacciones biológicas que nutren el cuerpo y la mente. Con cada estudio científico, derribamos un tabú más, acercándonos a una sociedad donde el placer femenino sea plenamente reconocido y celebrado.

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