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Los “trinos” binacionales de Petro, por Víctor A. Bolívar (@vabolivar)

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Petro, con conocimiento de causa, pretende soslayar la evidente presencia, el poder fáctico y la naturaleza de las guerrillas del ELN y la Segunda Marquetalia, que operan contra el Estado colombiano y que se disputan entre sí el control del narcotráfico en ambos lados de la frontera colombo-venezolana e imponen su ley por la vía de los hechos en un espacio territorial que ya ocupan y manejan a placer por décadas; territorio este que pasaría a formar parte de la “Zona de Paz, Unión y Desarrollo Binacional” propuesta por Colombia y Venezuela. Sus “trinos” colombianos, conforme a los cuales se permitirá -con este acuerdo- llevar el Estado a controlar la frontera como un espacio de prosperidad legal y sin mafias, para buscar que el Catatumbo sea todo una zona franca, para que se disparen las inversiones legales, suenan a cantos de sirena que anuncian la increíble creación de una especie de “Shangri-La” tropical de paz, salud, cultura, educación, comercio, industria, gas, petróleo, electricidad, turismo, transporte, etc., según los términos del Memorándum de Entendimiento (MOE).

Ese instrumento preliminar que propone la paz, unión y desarrollo binacional, obvia en sus términos la terrible realidad de un territorio tomado por esos irregulares. Por gruesa, pareciera una deliberada omisión que apunta a segundas intenciones escondidas dado el carácter enunciativo de sus objetivos, pues, según su tenor “cabe cualquier otro que tengan a bien designar”. ¿Se trata entonces de un subterfugio de Petro o de una sui generis forma de remozar su maltrecha propuesta de la “paz total”? En un trabajo investigativo de Aitor Díaz-Maroto, titulado “¿El fracaso definitivo de la “paz total” de Petro?” del 8 de abril de 2025, el historiador colombiano indica que: “Hoy el ELN es más fuerte que antes, dispone de más recursos armados y presenta una presencia territorial mucho mayor a la que tenía hace siete años”; y concluye el académico del Instituto Universitario de Investigación en Estudios Latinoamericanos (IELIAT): “A nadie escapa que el fracaso generalizado (materializado en la crisis en el Catatumbo) es de tal calibre que ensombrece cualquier pequeño avance que se pueda desarrollar. Es por ello por lo que solamente cabe responder a la pregunta del título con un “si todo sigue como hasta ahora, sí”.

Darle paz a la zona, como objetivo principal del acuerdo, obviamente pasa por una desmovilización pacificadora, que resulta contranatura al ADN guerrillero y contraria a sus terribles actividades narcoterroristas. Esto no se puede edulcorar a través de ministerios de comercio, con propuestas de intercambio comercial, turismo y cultura. De tal forma, que en atención a los objetivos de una “Zona de Paz, Unión y Desarrollo Binacional”, contenidos en los preliminares términos del MOE, debió ser expresamente señalado para un eventual acuerdo final, que el desarrollo de esos objetivos quedan sujetos a la desmovilización de esos grupos armados. De no efectuarse, sospechosamente conllevaría a concederle expansión con su «laissez faire, laissez passer» al resto de los territorios departamentales y estadales de ambos países. En el caso de Venezuela, ese acuerdo en los términos hoy establecidos, conllevaría a una mayor afectación a su soberanía que seguramente generaría una imprescriptible nulidad por lesivo a los intereses nacionales.

Por Víctor A. Bolívar
X:@vabolivar

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