Borracho también de megalomanía: Gustavo Petro se cree colega de Simón Bolívar. El cuadro muestra a Gustavo Petro, actual presidente de Colombia, en una escena donde recibe una espada de Simón Bolívar, una figura venerada en la historia latinoamericana conocida como «El Libertador» por su liderazgo en los movimientos de independencia contra el dominio español.
Esta representación artística tiene un peso simbólico significativo y invita a una interpretación psicológica, particularmente en relación con la megalomanía, una condición caracterizada por un sentido exagerado de autoimportancia, poder y una creencia en el propio destino o misión divina.
Delirios de grandeza e identificación con figuras históricas
El acto de representarse recibiendo una espada de Simón Bolívar sugiere un intento deliberado de alinear la identidad y el liderazgo de Petro con el legado de Bolívar. En términos psicológicos, esto podría reflejar un delirio de grandeza, donde una persona se percibe como una figura central en una narrativa histórica grandiosa. La espada, un símbolo universal de poder, autoridad y destreza marcial (como se ve en contextos culturales como la Excalibur de Rey Arturo), al ser entregada por Bolívar, implica una transferencia del manto revolucionario de Bolívar a Petro. Esto puede indicar una creencia de que Petro se ve a sí mismo como un libertador moderno o salvador, continuando la obra inconclusa de Bolívar. Este tipo de mentalidad es una característica típica de la megalomanía, donde el individuo construye una autoimagen que trasciende las limitaciones humanas ordinarias y se alinea con arquetipos míticos o heroicos.
Idealización narcisista de sí mismo
La inclusión de Petro en el cuadro junto a Bolívar y otras figuras, bajo un fondo dramático con una bandera y una luna creciente, sugiere una idealización de sí mismo cuidadosamente elaborada. Los rasgos de personalidad narcisista suelen involucrar una necesidad de admiración y una tendencia a inflar los propios logros o rol en la sociedad. Al compartir esta obra de arte, Petro podría estar buscando reforzar su imagen pública como un líder heroico, apoyándose en el estatus icónico de Bolívar para elevarse a sí mismo. La presencia de figuras adoradoras a su alrededor refuerza aún más esto, ya que refleja la necesidad narcisista de validación y una audiencia de apoyo. Esto podría indicar una motivación psicológica subyacente para ser percibido como indispensable o extraordinario, una característica común en las tendencias megalomaniacas.
El post de Petro generó una variedad de respuestas en X, desde parodias (como la imagen de «Los Simpson») hasta críticas severas que lo acusan de rasgos psicológicos patológicos, incluyendo narcisismo y delirios mesiánicos (por ejemplo, el análisis detallado de @millanrussy). Estas reacciones sugieren que la imagen ha sido percibida por algunos como una manifestación de arrogancia o un intento de reescribir la historia personal de Petro, quien tiene un pasado como miembro del grupo guerrillero M-19, que robó la espada de Bolívar en 1974 (según el artículo de EL PAÍS). Este historial podría alimentar su narrativa de redención y grandeza, pero también intensificar las percepciones de megalomanía si se interpreta como una justificación de su pasado violento.
Conclusión
El cuadro y su difusión pública por parte de Petro podrían reflejar una megalomanía subyacente, caracterizada por delirios de grandeza, idealización narcisista y un uso estratégico de símbolos culturales para afirmar su poder. Aunque no se puede diagnosticar formalmente sin una evaluación clínica, esta representación sugiere una tendencia a verse a sí mismo como una figura histórica trascendental, similar a Bolívar. Este comportamiento podría ser un mecanismo de afrontamiento para validar su liderazgo o una expresión de una autoimagen inflada, ambos comunes en la megalomanía.
— Gustavo Petro (@petrogustavo) August 31, 2025


