-Las primeras horas son cruciales…pero las primeras semanas son definitivas. Esos son momentos en los cuales nadie puede creer en nadie al 100%, de esta manera se expresaba mi amigo Teniente Coronel (Ej) (r) cuyo nombre omito por su propio ruego. A partir de su participación durante aquel 4F de 1992 y su casi inmediata separación del grupo Chavista, se convirtió en reputado especialista internacional en Inteligencia Militar. Siguió:- Ojalá se aprenda que aquel 4F, Chávez le pudo hablar al país porque había más fisuras en la cadena de mando que las detectadas hasta ese momento y por ello se desobedeció la orden expresa de CAP al respecto. De hecho, aún hay dudas sobre la implicación del propio Gral Ochoa en el 4F. Ojalá se aprenda que cuando CAP no descabezó totalmente ni altos mandos ni intermedios, quedó sembrada la semilla del 27N. Que no se olvide tampoco que el 11A Molina Tamayo, al no sanear de inmediato la Casa Militar que recibió, quedó rodeado por el enemigo que pronto se recompuso y terminó deponiendo a Carmona. Además, la cantidad de Generales en Fuerte Tiuna deliberando qué hacer con Chávez evidenció que no había jefatura clara. Todo eso hizo que el golpe viniese pa´atrás y Chávez apenas regresó, podó cabezas completas. Ojalá se aprenda que el 30A Padrino estuvo entendido con los conspiradores porque de otra manera no se hubiese llegado tan lejos¡ Sin embargo, alguien adelantó fechas y Padrino cambió de opinión. Después se hizo perdonar e incluso premiar. Señal de extrema debilidad de Maduro o de que usó al Ministro como Caballo de Troya. No hay otra. Ahora piensa: cuando a Gorbachov lo deponen los oficiales comunistas de línea dura el 19 de agosto de 1991, Yeltsin, entonces Jefe de Rusia, tiró la gente a la calle y rodeó los tanques. Apenas recuperó a Gorbachov, éste realizó la limpia de alto mando soviético más importante que se recuerde. Les dijo que por acción y omisión, eran responsables de lo sucedido. Y así murió finalmente la nomenklatura comunista. Por cierto, en las primeras de cambio Yeltsin guardó discreción y permitió la autodepuración…es decir, la gente errante ubicando a los Traidores. Nadie sabe identificar un Traidor, Torturador y Alacrán mejor que la propia gente. Después impusieron orden…pero en tempranas horas fue difícil atravesarse. De manera que es preferible sustituir y podar duramente de inmediato y con la gente en la calle, antes que ir desgranando lealtades poco a poco. Mas vale pedir perdón después que terminar depuesto. Profundas reflexiones me dejó aquella conversación. Mi amigo había identificado tres variables que nunca se verificaron simultáneamente en los intentos fracasados: organización y dinámicas militares, movilizacion popular y decisiones articuladas provenientes de un mando ùnico…todo a la vez.
En efecto, el 4F enseñó que un levantamiento necesita control concurrente de nodos estratégicos (presidencia, medios de comunicación, aeropuertos, guarniciones). Si la ejecución es parcial, hay tiempo para contraatacar. Y por otra parte confirmó que durante las horas tempranas solo se puede confiar en el círculo más íntimo. El 27N ratificó que al no depurarse radicalmente los altos mandos después del 4F, la conspiración quedó herida más no muerta. Además enseñó que el desorden operativo fue tan grave como dar por sentado el explícito respaldo civil y el apoyo internacional. El 11A confirmó que la ausencia de un plan político claro y cohesionado impide un triunfo cantado. Con la gente en la calle, Chávez fue sacado del poder pero no hubo estructura de transición consensuada y se improvisó el gobierno de Carmona, que anuló la Constitución, aisló apoyos pero quedó a merced del Chavismo, ratificando que no basta con sacar a un presidente: se necesita una alternativa legítima, institucional y reconocida con mando único. El 30A demostró una vez más el grave error de confiar en una potencial actuación militar que se ha hecho esperar múltiples veces, sin que la mayoría de la Fuerza Armada se sumara. A eso se le agrega el error de adelantar fechas. Por ello, todo quedó como un intento a medias. Entonces, si no hay compromiso verificable y masivo dentro del aparato militar, anunciar un levantamiento genera desmoralización lo cual termina fortaleciendo al régimen.
Definitivamente: organización militar, movilización popular y decisiones articuladas emanadas de un mando único…nunca concurrieron. En tal sentido, luciría fundamental no divorciar lo militar de lo civil: intentonas eminentemente militares (92) o eminentemente civiles (2002 y 2019) carecieron de equilibrio y en ambos casos, con protagonistas distintos, sobrevinieron alzamientos subsecuentes. Luego, sin respaldo popular ni soporte institucional, la fuerza bruta o la presión callejera se diluyen y viceversa.
Ahora ¿cómo garantizar que un gobierno de transición no sufra un nuevo alzamiento o intento de golpe en contra? Apasionante pregunta académica. Nos organizamos para estudiar el punto.
Siguiendo el esquema de nuestra profesora Merilee Grindle en Audacious Reforms (Harvard Press, 1997) lo primero que identificamos fueron las principales limitantes o los constraints a considerar.
- El financiero. La botija se conseguiría en total mengua, el Erario Público en el piso e imaginamos que antes de irse, el Chavismo terminaría de saquear el dinero que se le atraviese. Ante ello tendría que implementarse el Ajuste Macroeconòmico más severo en la historia de la humanidad con el buen presagio de que estamos tan mal que solo quedaría rebotar. Es decir, la pendiente negativa de la Curva J sería muy corta ya que más abajo sería casi imposible caer. Sin embargo, esta severa limitante tomaría tiempo y mucho sufrimiento revertirla ¿Cuánto? Cuando El Paquetazo, la solicitud de financiamiento al FMI se hizo en Enero 1989 y requirió someterse a un programa de ajustes inmediato. Ya para el 29 de marzo de ese año, el FMI aprobó su primer préstamo con retiro inmediato y el Banco Mundial en Junio autorizó un préstamo urgente. Así que como rápido, ultraveloz y expedito, el dinero comenzaría a llegar unos 6 meses después de hecha la solicitud con un Plan Económico aprobado por los entes aportantes. Pero suponiendo que USA aceptase un fast track liberando dinero hoy retenido a la tiranía y a diposición del Tesoro Americano…y considerando que como gobierno serio debe cubrir extremos legales, tal y como hizo para financiar al inefable Interinato, pues el plazo se podría acortar… a digamos la mitad, o sea, unos tres meses. En cualquier escenario, la entrada de dinero no sería inmediata y el cascadeo del mismo tomaría otros meses para sentirse en la calle.
- El Institucional: La transición se conseguiría con un panorama institucional invadido por el Chavismo. Así, todos los Poderes son rojos rojitos y aunque la gran mayorìa previsiblemente estaría en retirada, algunos, los menos, pondrían rodilla en tierra para conspirar. Esto tendría manifestaciones incluso internacionales ya que el servicio exterior es parte integrante del planeta Chavista. Pero la peor manifestación sería interna. La desvencijada administración pública venezolana con la cual se conseguiría el nuevo gobierno, estaría poblada y encabezada exclusivamente por afines al Chavismo o en el mejor de los casos…oportunistas. Entonces se necesitarían sustitutos confiables a mano. La cosa sería más riesgosa si consideramos que hay la idea de revivir a los muertos vivientes que eran mayorìa en la asamblea nacional de 2015. Eso es como despertar a Imhotep el de La Momia con todo lo que aquello comporta: facturas por cobrar, alcabalas, exigencias oscuras…y apetencias terribles de quienes, en el papel, se redescubrirían nuevamente como mayoría en una suerte de acto de magia.
- El de seguridad y defensa: Un nuevo gobierno conseguiría una FAN acostumbrada a ser partido de gobierno en medio del pretorianismo prevalente. Las policías todas en manos del Chavismo representarían otra creciente amenaza…armada. De manera que se necesitarían decisiones drásticas e inmediatas.
- El político: Chavismo y Alacranato tratarían de pasar desapercibidos primero y sabotear, después. Imaginamos, por otra parte, que mucho Alacrán intentaría presentarse a ocupar la curul que ocupaban ya en la asamblea nacional del 2015. Cara de tabla para eso tienen. Aquí cabría prepararse para tigre así salga cunaguaro (frase de Eduardo Fernández, 1988) y, a la vez, tener la flexibilidad de Eudomar Santos con aquello de como vaya viniendo vamos viendo ya que Naunihan Singh (2014), después de estudiar más de 200 intentos de coup d´etat, concluyó que en ninguno de ellos se pudo ejecutar la agenda original prevista para las primeras semanas ya que siempre cambiaron los contextos de forma imprevisible. A eso cabría agregar que todo aquel que aspirase a un cargo, al verse desplazado, expresaría insatisfacción enmascarada en las primeras de cambio. A la par, la sempiterna tara tradicional de los gobernantes de la derecha, gracias a Dios recientemente mitigada por el populismo de Bukele, haría lo suyo y causaría discusión: se querría ser más papista que el Papa e intentar arreglar todos los problemas a la vez y, por si fuera poco, para siempre.
- La necesaria curva de aprendizaje. El otro constraint sería la curva de aprendizaje del equipo de gobierno integrado inicialmente por tecnócratas que en su gran mayoría están fuera del país desde décadas atrás y para quienes el reencuentro con la realidad nacional no sería fácil. Se precisaría de paciencia y un rumbo sostenido mientras se aprende.

Uniendo extremos: tiempo para que la cosa económica mejorase, medidas para que el asunto institucional se aplacara, decisiones para minimizar el riesgo de un alzamiento militar en contra, mayorías visuales para que apetencias políticas particulares al menos navegasen en aguas internas antes que hacerlas públicas y calma mientras la gente aprendiese…Fuerte¡ ¿Cómo hacer eso?
- Manejando las expectativas de las grandes mayorías. De hecho habría que regularlas desde el principio. Ese fue el gran acierto inicial de Milei, por ejemplo. Se tendría que hablar claramente a la gente y convencerles constantemente. Pedagogía política permanente, diálogo frecuente;
- Haciendo política. Si, como lo lee. Uno de los desaciertos de CAP II fue sobreestimar su liderazgo y renunciar a hacer polìtica. De hecho en un gobierno precisamente encabezado por el mayor zoom politikon de nuestra historia, un político 24/7 renunció a utilizar su mayor habilidad. La nueva transición no podría hacer lo mismo ya que hacer política serviría para redirigir la atención de las grandes mayorías, mientras los resultados económicos llegan. La cocina tecnocrática necesitaría tiempo y la política se lo podría lograr. De hecho, la defensa contra un intento de golpe contrario requiere la misma preparación técnica y política que su ejecución y las mayorías en la calle, como lo hizo Yeltsin, aplacarían hasta nuevo aviso a los díscolos e impulsivos. Esa sería la mayor garantía de que no escalaría el conflicto al ratificar constantemente la irreversibilidad del nuevo curso de acción así como el imperio de lo civil. Y revivida la asamblea de 2015 se abriría un nuevo frente político por atender y enfrentar.
- Tomando medidas drásticas de entrada mientras los otros estuviesen en fuga. El gradualismo en Venezuela ha sido desastroso…tanto como las terapias de shock ejecutadas sin soporte político. En este caso y para evitar el golpe o reacción Chavista, quedaría arriesgar con decisiones polémicas de inicio y así tener tiempo de cosechar al final del nuevo mandato. El gran dato sería detener las dinámicas internas de coordinación que permitirían organización suficiente para actuar en contra del curso de los acontecimientos. Y, decidir con determinación y rapidez, lo cual generaría sorpresa especialmente para quienes estarían corriendo sin poder voltear. Por ello en materia de seguridad y defensa luce fundamental desactivar rangos, quitar poder y reconstituir jerarquías al igual que hacerse con el control técnico relevante. Medidas que incluso abarcarían la ley, armas etc. En este primer set de acciones, el preciosismo leguleyo tendría que ser echado a un lado para atender al derecho flexible de Carbonier amparándose en la necesidad de restablecer el sistema republicano ante el constante golpe a la legalidad constitucional. Lo que Petit DaCosta ha llamado el contragolpe constitucional que lo es porque lo ordena la Constitución vigente (Arts. 333 de 1999 y 250 en la de 1961).
- La estrategia general debería ser DeDeODeR+J. Es decir Desactivar las causas eficientes de un golpe de reacción Chavista, Destituir las cabezas de los principales centros de toma de decisión, Ocupar el poder central y descentralizado así como el resto de los cargos públicos fundamentales de inmediato (unos 4.000 en toda la administración pública), Desarmar a los potenciales golpistas, Rearrancar el servicio público mientras se hace Justicia. Siempre ejecutando acciones tácticas que actualicen la vieja teoría de Curzio Malaparte y apuntalen los principales objetivos primero: centros neurálgicos, o sea, medios, petróleo, cabezas de instituciones clave, transporte y restablecer la autoridad. Recordemos que a medida que los Aliados avanzaban liberando Francia, el General De Gaulle iba detrás nombrando Alcaldes, Gobernadores, Jefes de Policía y demás. Por algo sería ¿no?
Habría que dar tiempo a la tecnocracia, a la vez, ganar tiempo con la política y comenzar a hacer justicia. No podría haber otra forma de evitar el golpe de reacción Chavista. Al menos así se ve desde la investigación académica y sin mayor información política más allá de la prensa.


