Elon Musk ha vuelto a situarse en el centro de la batalla cultural contra las grandes plataformas progresistas. El empresario sudafricano, propietario de X, anunció que cancelaba su suscripción a Netflix tras conocerse los comentarios de Hamish Steele, creador de la serie animada Dead End: Paranormal Park.
Steele había publicado en redes sociales un mensaje ofensivo en relación con el asesinato del líder conservador Charlie Kirk, al que calificó de «nazi aleatorio». El comentario desató la indignación de miles de usuarios, que rápidamente comenzaron a organizar un boicot masivo contra Netflix.
El dueño de Tesla y X reaccionó a un mensaje en su plataforma donde otro usuario anunciaba que daba de baja su cuenta de Netflix. Musk respondió con un simple «same» («igual»), confirmando que hacía lo mismo. Su mensaje recibió más de 200.000 interacciones, amplificando el rechazo contra la compañía de streaming.
La polémica se agrava porque la serie de Steele, producida para Netflix, ya había sido criticada por incluir mensajes explícitos de la agenda trans en un producto dirigido a menores. El protagonista, Barney Guttman, es presentado como un joven transgénero, y en uno de los episodios afirma que su experiencia le recordó «la importancia de vivir sin disculpas».
El personaje fue interpretado por Zach Barack, primer actor trans de Marvel, lo que confirmó el uso de la serie como escaparate ideológico. Aunque la producción fue cancelada en 2022 tras dos temporadas, el escándalo ha vuelto a poner en evidencia los intentos de Netflix de normalizar contenidos dirigidos a niños con mensajes de ingeniería social.
La reacción popular no se hizo esperar. Miles de usuarios en X denunciaron la «agenda progresista» de Netflix y cancelaron su suscripción en protesta por las declaraciones de Steele y por el historial de la plataforma en la promoción de contenidos ideológicos.


