Por Laura Sullivan en NPR
El portaaviones USS Gerald R. Ford, el más grande del mundo, llegó este domingo al norte del Caribe en medio del aumento de tensiones con Venezuela, según confirmó un funcionario militar estadounidense. La nave se unirá a un despliegue de 15.000 efectivos, incluidos 2.000 infantes de Marina a bordo de un buque de asalto anfibio.
El funcionario, que no estaba autorizado a declarar públicamente, dijo a NPR que “se está preparando la mesa” para una eventual acción militar. Mientras tanto, la administración continúa realizando reuniones de alto nivel con miembros del Congreso y líderes extranjeros, en el contexto de ejercicios militares en marcha.
Señales mixtas sobre el uso de la fuerza
Pese al despliegue, sigue sin estar claro si el presidente Donald Trump finalmente ordenará el uso de la fuerza contra Venezuela. Hasta el momento, Estados Unidos ha llevado a cabo 20 ataques contra embarcaciones en la región, asegurando que transportaban drogas procedentes del país sudamericano. En agosto, Washington ofreció una recompensa de 50 millones de dólares por la captura de Nicolás Maduro.
Algunos funcionarios dijeron a NPR que la llegada del Gerald R. Ford —retirado recientemente del Mediterráneo— podría tratarse simplemente de otra táctica de presión sobre Maduro, quien ha puesto a sus propias fuerzas en estado de máxima alerta.
El viernes, Trump declaró a periodistas a bordo del Air Force One:
“He tomado más o menos una decisión” sobre si lanzar o no un ataque.
“No puedo decirles cuál es”, agregó, “pero hemos logrado muchos avances con Venezuela en cuanto a detener el flujo de drogas”.
“Operation Southern Spear”
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció el jueves en redes sociales que está en marcha una operación denominada “Operation Southern Spear”.
“Esta misión defiende nuestro territorio, elimina a los narco-terroristas de nuestro hemisferio y protege a nuestro país de las drogas que están matando a nuestra gente”, escribió. “El hemisferio occidental es el vecindario de Estados Unidos y lo vamos a proteger”.
Tensiones dentro del Pentágono
El incremento de la actividad militar ocurre tras la renuncia de alto perfil del almirante de cuatro estrellas Alvin Holsey, quien supervisaba los ataques contra las embarcaciones. Holsey dejó su cargo abruptamente, dos años antes de lo previsto. Fuentes del Pentágono dijeron a NPR que creen que renunció por objeciones a los ataques, que hasta ahora han dejado 80 muertos e impactado embarcaciones que, en algunos casos, no parecían mostrar una amenaza inmediata.
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