Un informe elaborado por la Universidad del Desarrollo (UDD) volvió a poner sobre la mesa un fenómeno que la política chilena intenta disimular desde la noche electoral: la fractura del voto según el nivel de ingresos. El análisis, titulado Patrones Comunales de Votación en Presidenciales 2025, muestra con claridad que el desempeño de Jeannette Jara quedó muy por debajo de las expectativas en las comunas de menores recursos, mientras que José Antonio Kast fue el que logró mayor adhesión en los sectores populares.
Los datos son contundentes. Jara, quien pasó a segunda vuelta con un 26,85% a nivel nacional, obtuvo apenas un 19,38% en las comunas más pobres. Su rendimiento mejora a medida que sube el ingreso promedio, alcanzando 25,43% en las zonas de mayor poder adquisitivo. Un patrón que confirma un problema estructural para el oficialismo: una desconexión creciente con los sectores que más deberían representar.
Kast, en cambio, mostró la tendencia inversa. El candidato del Partido Republicano se impuso con un sólido 33,64% en las comunas de menores ingresos, superando las proyecciones que le daban un piso bastante más bajo. Sin embargo, su votación cae de manera visible en el quintil de mayores recursos. De este modo, el mapa electoral dejó a la izquierda aferrada a los enclaves acomodados y a Kast afirmado con fuerza en los sectores populares, un fenómeno que reconfigura por completo la narrativa tradicional de la política chilena.
El informe también dedica una parte clave al fenómeno Franco Parisi, que se transformó en el gran disruptor de la jornada electoral al alcanzar un inesperado 19,69% y triplicar su desempeño de 2021. Su electorado, lejos de ser un bloque difuso o “antisistema”, aparece asociado a un patrón muy claro. Según la UDD, la votación de Parisi se correlaciona de manera mucho más fuerte con el Rechazo del plebiscito constitucional de 2022 que con el Apruebo.
La universidad muestra que, al incluir al economista dentro del bloque opositor, la correlación con el voto Rechazo escala hasta 0,963. Sin él, la correlación Rechazo–Derecha se desploma a 0,577. La conclusión es directa: Parisi captura una parte decisiva del electorado que en 2022 se opuso al proyecto constitucional de la izquierda. Ese grupo será determinante para la segunda vuelta.
Mientras Jara intenta ahora realizar una tardía autocrítica y asegurar que su desafío es “conectar con la ciudadanía”, los números de la UDD exhiben que la distancia con los sectores populares no es un problema comunicacional, sino estructural. Kast llega fortalecido por la sorpresa de haber ganado precisamente donde el oficialismo esperaba retener terreno.


