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España invadida de maldad: Insultos, vejaciones, tocamientos… el calvario de una niña de 9 años acosada por un compañero magrebí en un colegio de Navarra

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Un caso que ha conmocionado a la comunidad educativa de Navarra ha salido a la luz gracias al Sindicato Independiente de Policías de Navarra (SIPNA): una niña de apenas 9 años ha sido víctima de una agresión sexual por parte de un compañero de origen magrebí en el Colegio Público de Beriáin.

La Gaceta de la Iberosfera

La víctima sufrió acoso sistemático durante meses que el centro optó por minimizar en lugar de atajar. La familia denuncia no sólo la inacción del colegio, sino también las trabas burocráticas para interponer una denuncia formal.

Según ha podido confirmar LA GACETA a través de fuentes cercanas a la familia y comunicaciones internas del centro educativo, el calvario de la menor se remonta a hace un año. Todo comenzó con insultos y vejaciones verbales por parte del agresor, un alumno de la misma clase, que han escalado progresivamente hasta agresiones físicas y, en las últimas semanas, tocamientos de naturaleza sexual.

«Es incomprensible que ante una queja de una alumna de 9 años, que ha sufrido insultos racistas, se permita una agresión física», lamenta la madre de la niña en uno de los mensajes enviados al equipo directivo del colegio, a los que LA GACETA ha tenido acceso exclusivo.

Las comunicaciones, intercambiadas vía entre la madre y una de las responsables del centro, revelan una escalada de desesperación por parte de la familia. En un extenso mensaje del pasado 17 de octubre, la progenitora detalla el historial: «Desde hace un año, este niño ha estado insultando a mi hija». Describe incidentes previos, como un insulto público durante una clase de lengua en la que el agresor gritó «¡hueles a cerdo!» ante toda la clase, y cómo el centro optó por no intervenir de forma contundente, alegando la dificultad de «demostrar» lo sucedido. La gota que colmó el vaso fue una patada en el estómago recibida por la menor a la salida del colegio, presenciada por testigos, que la madre califica de «agresión física intolerable».

La respuesta del colegio, según los mensajes, ha sido tibia y defensiva. Según las comunicaciones, el equipo directivo reconoce el incidente pero lo contextualiza como un «malentendido» entre niños, insistiendo en que «no se trata de racismo» y que el acosador, proviene de un entorno familiar «complicado» que impide medidas drásticas.

«El actual director, sabedor en todo momento de lo que ocurre, ha tomado medidas internas», afirman desde el centro educativo, aunque detallan solo charlas y separaciones temporales en el aula, sin expulsión ni derivación a servicios sociales. La madre replica con frustración: «¿Cuánto más tiene que aguantar mi hija las irrespetuosidades del alumno que la agrede? […] Es racista y no tiene derecho a hacer lo que hace». En un tono que denota agotamiento, añade: «Quiero que mi hija se sienta segura en el colegio, no que tenga que ir con miedo».

El SIPNA, que ha asumido el caso como una causa de defensa de la legalidad y los derechos de los más vulnerables, ha hecho público el drama en sus redes sociales. En un primer post difundido en la mañana de este miércoles, el sindicato denuncia: «Hoy nos trasladan el caso de una niña acosada por un compañero magrebí desde hace un año en Colegio Público Beriáin, lo último es agresión sexual (tocamientos). El colegio se niega a tomar medidas.

LA GACETA ha tenido acceso a la denuncia presentada este mismo miércoles ante la Policía Foral de Navarra. En él, la madre de la menor, relata con detalle el último episodio de agresión sexual sufrido por su hija: mientras jugaba en el césped de la Universidad Pública de Navarra, su compañero de clase de idéntica edad y origen magrebí se abalanzó sobre ella y le dio una torta en el culo. Pero el documento va más allá y certifica que este no es un incidente aislado; durante el último año el niño ha protagonizado agresiones continuadas —patadas en el estómago que dejaron marca visible varios días, rotura intencionada de material escolar, insultos vejatorios y, según el relato materno que ahora obra en dependencias policiales, tocamientos de carácter sexual reiterados. Pese a todo ello, y aunque la madre ha advertido por escrito al centro desde septiembre de 2024, el colegio público de Beriáin no ha adoptado ninguna medida efectiva de separación ni ha activado el protocolo de acoso escolar, alegando siempre «dificultades» para actuar contra un menor de entorno vulnerable.

Por su parte, el Sindicato Independiente de Policías de Navarra (SIPNA) manifiesta un firme compromiso policial en la lucha contra el acoso escolar, canalizado a través de su participación activa en diversas asociaciones y plataformas dedicadas al apoyo del alumnado víctima de vejaciones y agresiones en el ámbito educativo. Tal como ellos mismos destacan en una reciente publicación en X, reforzando así el mensaje de que la prevención y erradicación del bullying es una prioridad compartida entre la comunidad educativa y las fuerzas de seguridad.

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