Basta un vistazo a las fotos del último cumpleaños de Clementine Vaughn para entender por qué el apellido Schiffer vuelve a acaparar titulares en la moda.
Frente a los flashes y bajo la luz neoyorquina, la hija mediana de la supermodelo alemana Claudia Schiffer apareció con corsé blanco, melena rubia y ese porte inconfundible que parece cruzar generaciones.
Nadie logra diferenciar entre madre e hija: el parecido es absoluto. Así, Clementine Vaughn, con apenas 21 años, revive el legado de su madre y lo traslada a una nueva era digital.
En cada imagen resulta imposible no pensar en Claudia Schiffer. El cabello largo y rubio, la piel clara, los ojos luminosos y la elección de prendas ajustadas convierten a la joven en un reflejo actualizado de la modelo alemana.



La relación entre madre e hija aparece siempre atravesada por la admiración. Para el cumpleaños de Clementine, Claudia Schiffer compartió una foto del pasado con un mensaje especial: “Nada podría apagar tu chispa, tu humor o tu carisma. Te quiero mucho, mi ratoncita”.
Más allá de la genética, la conexión entre ambas se nota en la confianza para explorar la moda y cuidar la imagen pública con humanidad.
Clementine nació en Londres en 2004 y creció, en una gran casa de campo en Suffolk, rodeada de naturaleza y lejos del mundo de los flashes.
La modelo alemana buscó para sus hijos una infancia más libre, marcada por paseos al aire libre y muy poca tecnología. Sin embargo, la exposición familiar era inevitable y Clementine apareció en su primera portada siendo bebé, junto a su madre, en Vogue Alemania.
El regreso de Claudia Schiffer a las pasarelas de Versace en la Semana de la Moda de Milán 2023 fue determinante para la curiosidad de Clementine por el mundo fashion. Poco después, ambas compartieron tapa en la revista Pop, lo que marcó un puente simbólico entre generaciones.
Animada por ese entorno, Clementine Vaughn decidió mudarse a Nueva York, donde estudia arte y moda. Allí abrió su cuenta de Instagram y adoptó su propio estilo, siempre con guiños a la elegancia de los noventa, los escotes y los tonos neutros que hicieron famosa a su madre.
La joven confirmó su admiración por Carolyn Bessette Kennedy como ícono, aunque no oculta que la mayor inspiración sigue estando en casa. “No hay ni un solo conjunto suyo que no me pondría”, confesó Clementine sobre el vestuario de Bessette, aunque muchos ven en cada prenda un homenaje diario a Claudia Schiffer.


