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Trump promete apoyar a sus aliados soberanistas y tacha a los gobiernos europeos de decadentes: “Sus líderes son débiles”

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Donald Trump ha lanzado su ataque más duro hasta ahora contra los gobiernos de Europa, a los que describe como «un grupo de naciones en decadencia» dirigidas por líderes «débiles» e incapaces de frenar la inmigración masiva ni de poner fin a la guerra en Ucrania. En una extensa entrevista con POLITICO, el presidente de Estados Unidos deja claro que no piensa tranquilizar a las capitales europeas sobre Rusia y que está dispuesto a opinar abiertamente en la política interna del continente respaldando a candidatos afines a la agenda soberanista.

La Gaceta de la Iberosfera

«Creo que son débiles», afirma sobre los dirigentes europeos. «Quieren ser tan políticamente correctos que Europa ya no sabe qué hacer». Trump sostiene que ciudades como Londres o París «crujen bajo el peso» de la inmigración procedente de Oriente Medio y África y llega a advertir que, sin un giro radical en las políticas de fronteras, algunos Estados europeos «dejarán de ser viables».

En la entrevista, el presidente carga especialmente contra el alcalde de Londres, Sadiq Khan, al que califica de «desastre» y presenta como ejemplo de cómo la inmigración masiva altera el equilibrio político: «Sale elegido porque ha entrado tanta gente que ahora votan por él».

El choque con las instituciones europeas llega al mismo tiempo que la Casa Blanca ha difundido una nueva Estrategia de Seguridad Nacional que rompe abiertamente con el consenso atlantista de las últimas décadas y promete «cultivar la resistencia» al statu quo europeo en cuestiones como la inmigración o la soberanía nacional. Trump recuerda que ya ha apoyado públicamente a dirigentes como Viktor Orbán, a quien elogia por su política de control de fronteras, y afirma que seguirá respaldando a candidatos patriotas aunque eso moleste a Bruselas: «Claro que voy a apoyar. He apoyado a gente que a muchos europeos no les gusta».

Preguntado por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, que le reprochó cualquier intento de interferir en la «vida democrática» de los países de la UE, Trump desoye las advertencias y mantiene que Estados Unidos no está obligado a respetar las sensibilidades de unas élites europeas que considera fracasadas.

En paralelo, Trump defiende su agenda de mano dura contra el narcotráfico en Iberoamérica, donde ha desplegado un importante dispositivo militar en el Caribe contra supuestos objetivos vinculados al narcotráfico y para presionar al régimen de Nicolás Maduro. En la entrevista se niega a descartar el uso de tropas terrestres en Venezuela y admite que estaría dispuesto a extender las operaciones militares contra el narcotráfico a México y Colombia: «Claro que lo haría», responde. También justifica el polémico indulto al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado por narcotráfico en Estados Unidos, alegando que «gente muy buena» le pidió el perdón y que conocía «muy poco» del caso.

En el terreno interno, el presidente presume de una economía «A-plus-plus-plus-plus-plus», niega que la inflación sea un problema grave y asegura que «los precios están bajando», pese a que los últimos datos oficiales sitúan la subida interanual en torno al 3%. Adelanta que exigirá a su futuro presidente de la Reserva Federal un compromiso claro con rebajar drásticamente los tipos de interés, y mantiene la indefinición sobre la renovación de las subvenciones extraordinarias al Obamacare que, si expiran, provocarían un fuerte aumento de las primas sanitarias en 2026. «Quiero dar a la gente un mejor seguro sanitario por menos dinero», se limita a decir, mientras rehúye concretar su plan y despacha las preocupaciones de los ciudadanos con un «no seas dramático».

Trump también apunta al Tribunal Supremo como pieza clave de su agenda. Defiende la ofensiva jurídica contra el derecho de ciudadanía automática por nacimiento (birthright citizenship) y avisa de que sería «devastador» que los jueces frenaran su intento de limitarlo. Al mismo tiempo, anima a los magistrados conservadores Clarence Thomas y Samuel Alito, ambos septuagenarios, a no retirarse: «Espero que se queden, porque me parecen fantásticos».

La entrevista confirma que, pese a las turbulencias internas y al malestar social por el coste de la vida, Trump sigue decidido a reescribir el papel de Estados Unidos en el mundo: cuestiona a la Unión Europea, respalda abiertamente a líderes soberanistas en el continente, presiona a Ucrania, endurece la estrategia en Iberoamérica y mantiene en vilo el futuro económico y sanitario de millones de estadounidenses.

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