La líder venezolana saludó a decenas de seguidores reunidos frente al Grand Hotel Oslo, punto tradicional de encuentro tras la ceremonia del Nobel. Sonrió al ver la multitud en la plaza Stortingsparken, cantó el himno de Venezuela y bajó a la calle para acercarse y abrazar a sus simpatizantes tras rencontrarse con su familia y allegados en la lucha por la libertad de Venezuela.



















