La producción de Venezuela de su fuente más rica de depósitos de petróleo está disminuyendo a medida que las fuerzas estadounidenses en el Caribe limitan las exportaciones y la amenaza de ataques terrestres presiona aún más al régimen de Nicolás Maduro, reporta la agencia Bloomberg
La producción de petróleo en la Faja del Orinoco cayó a 498.131 barriles diarios el 29 de diciembre, una caída del 25 % con respecto a dos semanas antes, según datos internos de la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). PDVSA, como se conoce a la compañía, ha comenzado a cerrar pozos petroleros en algunos campos debido a que se está quedando sin espacio de almacenamiento y no puede exportar con la suficiente rapidez.
La Faja del Orinoco, que produce petróleo crudo extrapesado y pesado, ha representado tradicionalmente casi dos tercios de la producción total del país.
PDVSA, el Ministerio de Petróleo de Venezuela y su Ministerio de Información no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios.
En las últimas semanas, la administración Trump ha interferido con los envíos de petróleo venezolano al abordar y perseguir a los petroleros que intentan llegar a los puertos del país. Esta medida pretende asestar un duro golpe financiero, ya que más del 95% de los ingresos de divisasa del país dependen de las ventas de petróleo. Estados Unidos ha acusado a Maduro de liderar una organización terrorista extranjera que facilita el narcotráfico, a pesar de las negaciones del presidente venezolano y del escepticismo de los expertos en crimen organizado.
Trump afirmó la semana pasada que Estados Unidos había llevado a cabo un ataque terrestre contra una instalación en Venezuela, lo que constituiría una escalada significativa por parte de Washington. Maduro no ha hecho ninguna referencia al ataque, que según CNN fue llevado a cabo por drones de la CIA en un muelle, en un lugar hasta ahora desconocido, de la costa venezolana.
Ayer, Estados Unidos añadió cuatro petroleros a su lista de sanciones relacionadas con Venezuela, junto con cuatro entidades con sede en Hong Kong y China continental. Esta medida podría ser una señal para que Pekín evite el enfrentamiento entre la administración Trump y el régimen de Maduro.


