En lo que ya se ha convertido en un ritual de propaganda de año nuevo, Nicolás Maduro volvió a sentar al intelectual franco-español Ignacio Ramonet en el asiento del copiloto. Pero esta vez, el escenario no fue un estudio formal, sino una camioneta recorriendo las calles de Caracas, un formato de «podcast sobre ruedas» diseñado para proyectar una normalidad que contrasta con los reportes de tensión militar en las fronteras venezolanas.
Ramonet: El entrevistador que no pregunta
A lo largo de la conversación, la figura de Ignacio Ramonet volvió a quedar bajo la lupa de los analistas de medios. Más que un periodista inquisitivo, Ramonet ejerció de anfitrión de lujo, validando cada premisa del mandatario. En lugar de cuestionar las cifras de presos políticos, inflación o la operatividad real de los servicios públicos, el director de Le Monde Diplomatique se limitó a estructurar preguntas que servían como centros perfectos para que Maduro rematara con su narrativa de victoria.
La complacencia fue tal que Ramonet llegó a destacar la «paz y tranquilidad» de una capital que, para otros observadores, vive bajo un estado de terrorismo de estado
«Mi búnker es el pueblo»: ¿Protección o exposición?
El momento más polémico de la entrevista ocurrió cuando Maduro abordó las 25 semanas de «asedio» estadounidense. Con un tono desafiante, el mandatario aseguró que, a diferencia de otros líderes en conflicto, él no necesita refugios subterráneos.
@telesurclips “El pueblo es nuestro mayor escudo” El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, en entrevista especial ratificó que el pueblo venezolano ha sido su mayor escudo, inspiración y energía, puesto que se han dado todas las conquistas populares. #teleSUR #nicolásmaduro colásMaduro #noticias #parati
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«Yo no estoy en un búnker, yo estoy aquí con la gente. Nuestro mayor escudo es el pueblo», afirmó Maduro, para luego entrar en el terreno mistico de decir que le enconmendó a Dios la protección de Venezuela
Esta declaración ha encendido las alarmas por su ambigüedad táctica. Mientras el gobierno lo presenta como una comunión mística entre líder y masa, analistas internacionales lo interpretan como una admisión tácita de la doctrina del «escudo humano». Al proclamar que el pueblo es su protección frente a ataques externos, Maduro traslada la responsabilidad de su seguridad personal a civiles indefensos no combatientes, una estrategia que en el derecho internacional tacha peligrosamente la utilización de la población como carne de cañón en un hipotético conflicto.
Legalmente, el uso de escudos humanos se define como el aprovechamiento de la presencia de civiles para intentar que ciertos puntos o unidades militares sean inmunes a operaciones militares, lo cual constituye un crimen de guerra bajo el Estatuto de Roma y los Convenios de Ginebra.
El mensaje para Washington
La entrevista busca romper la imagen de un líder acorralado. Al mostrarse conduciendo por la ciudad, Maduro intenta enviar un mensaje directo al Comando Sur y a la Casa Blanca: no hay aislamiento.
Sin embargo, para la oposición, este despliegue no es más que una escenografía cuidadosamente editada para ocultar el verdadero aislamiento y falta de apoyo popular de quien desconoció la voluntad del pueblo en las elecciones del 29 de julio de 2024, donde perdió por paliza con Edmundo González Urrutia obligándolo a abandonar el país.


