A mi edad avanzada y en retiro, estoy ya desactualizado en mis conocimientos sobre los aspectos técnicos y financieros de nuestra industria petrolera y solo me atreveré a hacer unas reflexiones sobre los aspectos de filosofía de acción, que deberá animar el futuro desarrollo de la industria petrolera venezolana. No dudo que mucho de lo que yo pueda decir ya ha sido tomado en cuenta, pero lo que abunda no daña.

Reflexión 1. Debemos establecer claramente la política petrolera a seguir

Con la llegada del primer día del nuevo gobierno democrático que reemplazará a la dictadura chavista que ha destruido al país, comenzará un esfuerzo de transformación política, financiera y social que no tiene parangón en la historia venezolana. Más que al final de la guerra de independencia, más que al final de la guerra federal, nuestro país necesitará no solo lavar su cara sino cambiar de actitud en casi todos los órdenes. La transformación deberá llevarse a cabo en paralelo, en los múltiples aspectos de la vida nacional: el papel del Estado, la participación del sector privado, la recuperación de los sectores de salud, educación e infraestructura casi completamente destruidos, la modificación actitudinal masiva del pueblo venezolano, en base a programas de educación ciudadana sistemáticos y perseverantes, la promoción de confianza en el nuevo gobierno como ingrediente esencial para atraer tanto la suficiente ayuda financiera de los organismos multilaterales como la inversión del capital privado internacional.
Reflexión 2. Establecer las conexiones indispensables con el mundo exterior
Como se verá, es mucho lo que el país requiere hacer, desde el día uno. Lograrlo necesitará de la mayor ayuda y participación posibles del mundo exterior, tanto de organismos internacionales como de países en forma bilateral y del sector privado internacional, para lo cual será necesario establecer confianza en el nuevo gobierno y en su apego a las leyes internacionales, así como ofrecer los mayores incentivos posibles a quienes muestren interés por venir al país.
Reflexión 3. Tener listo el plan de desarrollo de la industria petrolera desde el día uno de la democracia
Es inevitable pensar en los recursos petroleros venezolanos como la mayor y más rápida fuente de ingresos para el país, un país que se encontrará abrumado por las deudas, por la escasez de reservas financieras en moneda dura y por una economía en casi total colapso. Ello hace especialmente urgente la puesta en marcha de un plan bien concebido para hacer crecer la producción petrolera en el país. Sé que existe un plan orientado a establecer una producción de unos 3 millones de barriles diarios en los próximos diez años. Esto parece lento, pero no lo es, al tomarse en cuenta la situación actual de nuestros yacimientos petroleros, del mantenimiento de las plantas y equipos, de la necesidad de negociar contratos con empresas privadas nacionales e internacionales y, en fin, poner a marchar de manera eficiente una industria que ha sido llevada a la ruina. Lo que sí parece cierto es que Venezuela no podrá depender solamente de la industria petrolera para generar el volumen de ingresos financieros que necesitará para recuperar su fisonomía normal, después del desastre de estos últimos 25 años, pero sí podrá establecer una base de ingresos importante en el mediano plazo.
Reflexión 4. La necesidad del recurso humano capacitado y totalmente dedicado a su labor profesional, sin intereses personales de ningún tipo
El corazón de la industria petrolera ha sido siempre y será ahora más importante que nunca un equipo humano bien entrenado técnicamente, bien gerenciado y, sobre todo, muy honesto y consciente de su deber ciudadano. La industria petrolera que tendremos va a depender de buenos contratos de operación con el sector privado nacional e internacional. El personal que entre a manejar estos procesos de contratación, y tenga la autoridad para tomar las decisiones estratégicas sobre el curso de la nueva industria petrolera venezolana, deberá estar dedicado a esa tarea con total abandono de sus intereses personales. Ello será muy importante porque las características de la nueva industria petrolera venezolana darán múltiples oportunidades para el establecimiento de empresas de servicios petroleros nacionales y para toda clase de actividad comercial relacionada con la industria, lo cual creará un entorno propicio a los conflictos de interés.
Reflexión 5. Papel de Pdvsa
Qué hacer con Pdvsa será asunto a establecer con total claridad. Venezuela debe comenzar su nueva vida libre y democrática con una definición clara de su política petrolera: ¿operada esencialmente por el sector privado o manejada aun por el Estado? Todavía existe en el país apoyo a la idea de una industria petrolera en manos de una Pdvsa remozada, lo que sería un nuevo acto de fe en la capacidad del Estado de manejar a la industria petrolera a los deseados niveles de pulcritud y eficiencia con una nueva versión de la empresa estatal. La experiencia que el país ha tenido, no solamente en los últimos 25 años, sino aun en la etapa 1983-1999, en la cual Pdvsa todavía era manejada razonablemente bien, con gerentes profesionales, nos indica claramente que la politización de los cuadros gerenciales de la industria petrolera en manos del Estado es un fenómeno inevitable, por su gran capacidad de generar cuantiosos ingresos y su importancia para la vida del país. Pdvsa representa una entidad a la cual el país político no puede evitar tratar de controlar. Esa tentación malsana debe ser minimizada mediante la implantación de un modelo de industria petrolera nacional que mantenga la facultad de supervisar y planificar estratégicamente el desarrollo de la industria, pero coloque en manos privadas y profesionales su operación. Esta es una dualidad que mantiene intacta la facultad de la nación venezolana de dirigir su industria, sin tener que perforar los pozos y refinar los crudos, manteniendo la operación a niveles óptimos de eficiencia. Seríamos dueños del avión, pero tendríamos pilotos profesionales que nos conduzcan adónde queremos ir.
Reflexión 6. Un posible papel de Pdvsa en la transición
Durante los primeros 2-3 años de transición, Pdvsa permanecería en actividad, manejado por gerentes profesionales, debido a que no existiría todavía, en el día uno de la democracia, un sistema de contratación y operación acordado con participación del sector privado. Establecer estos contratos y echar a andar el nuevo modelo tomaría algún tiempo. El organismo que existe en este momento, Pdvsa, puede ser utilizado de manera dual, como empresa productora de los volúmenes que ya se producen en el país y, al mismo tiempo, como la primera versión de la agencia de hidrocarburos, la cual será el organismo que se encargaría finalmente de manejar la supervisión de la actividad petrolera. La transición servirá para ir minimizando el papel operador de Pdvsa y para manejar su remplazo por la figura de la Agencia de Hidrocarburos, entidad supervisora y reguladora que formará parte del entorno organizacional de la industria petrolera nacional.
Reflexión 7. Cuán grande deberá ser la producción petrolera nacional
El nivel de producción que tendrá la futura industria petrolera venezolana presenta dos aspectos que podrían chocar entre sí: uno es el volumen de ingresos petroleros que el nuevo liderazgo del país piense que es necesario. Esta necesidad va a ser cuantiosa y el liderazgo político podría pensar que la industria petrolera puede y debe proveer esos fondos. Esto podría llevar al sector político a pensar en niveles de producción del orden de los 4 a 5 millones de barriles diarios. El otro aspecto es el nivel óptimo de producción petrolera, que será técnica y operacionalmente deseable o posible. Recalco, no el nivel máximo sino el nivel óptimo. Hay técnicos venezolanos competentes que dicen que solo la Faja puede soportar una producción de 5 millones de barriles diarios. Otros dicen que ese nivel es difícil o técnicamente indeseable de mantener, por la intensidad del esfuerzo necesario, dada la alta declinación natural de los pozos de la Faja.
Lo deseable será establecer el nivel óptimo de producción que logre combinar un ingreso estable, un nivel también óptimo de capacidad de producción que permita al país abrir y cerrar producción en respuesta rápida a los vaivenes del mercado internacional, una tasa de producción que mantenga a los yacimientos de petróleo en su mejor forma, para lograr su máxima duración y recuperación del petróleo allí contenido y un nivel de producción que no represente una indebida amenaza al medio ambiente.
Intuitivamente pienso en la cifra de 3,5 millones de barriles al día, como ese nivel óptimo de producción para la nueva industria petrolera nacional. Ese nivel estará también en línea con las tendencias que predominan a nivel global sobre el uso de combustibles fósiles. La Venezuela democrática deberá ser ejemplo de respeto al ambiente, algo que países grandes como los Estados Unidos no hacen. El liderazgo actual estadounidense podría presionar a Venezuela para producir a niveles exageradamente altos, que choquen con los mejores intereses nacionales.
Gustavo Coronel


