A mi amada familia, a mis Ohana de vida, mis amigos del alma y mis lectores:
Hoy, 6 de enero, la historia nos narra la travesía de tres sabios que abandonaron la comodidad de lo conocido para seguir una señal en el firmamento. Pero más allá de la tradición, los Reyes Magos representan el arquetipo de la Búsqueda del Sentido. Son la prueba viviente de que el ser humano no se mueve solo por instinto, sino por una llamada trascendental.
Desde la psicología profunda, hoy los invito a ver este día como la cartografía de nuestra propia alma. Los Magos no tenían un mapa, tenían una intuición sagrada. No tenían certezas materiales, tenían una convicción ontológica. Y es ahí, en esa tensión entre el desierto de la duda y el brillo de la estrella, donde se forja el espíritu superior.
En este gran teatro del mundo, donde cada uno de nosotros enfrenta su propia noche oscura, debemos rescatar el valor de los tesoros que la divinidad ha depositado en nuestro interior:
- El Oro de la Identidad Sagrada: Siguiendo el pensamiento de los grandes místicos, nuestro «oro» es reconocer que somos chispas divinas. Mi deseo es que recuperen su soberanía espiritual: esa paz que el mundo no puede dar y que ninguna circunstancia externa puede arrebatar. Sean reyes de su propio templo interior.
- El Incienso de la Conexión Vertical: La logoterapia nos enseña que el hombre que encuentra un «para qué» es capaz de elevarse sobre su propia biología. Que su incienso sea la oración activa; esa conversación ininterrumpida con el Creador que convierte cada acto cotidiano en una obra de arte espiritual. No busquen solo existir, busquen trascender.
- La Mirra de la Resiliencia Crística: La mirra representa nuestra humanidad vulnerable, pero también nuestra capacidad de redención. En mi filosofía de «Mantenerse en Movimiento», la mirra es la unción que sana nuestras heridas para convertirnos en «sanadores heridos». Es la fuerza para transformar la caída en un salto de fe y el dolor en una cátedra de amor.
No nos engañemos: el desierto del mundo actual es árido y las sombras acechan. Pero la esperanza no es una espera pasiva ni una simple táctica; es una gracia en acción. Es la certeza psicológica y teológica de que no caminamos solos. Estamos acompañados por un «Ejército de Ángeles» y por la comunión de los santos que guían nuestros pasos en la clandestinidad del corazón.
A mis lectores: sigan buscando la verdad con la humildad del sabio. A mi familia y amigos: gracias por ser el pesebre donde siempre encuentro refugio.
Que esta epifanía sea el despertar de un compromiso: el de no detenernos nunca ante la adversidad. Porque mientras el alma busque la luz, el camino siempre aparecerá bajo nuestros pies. El movimiento es vida, y la vida en Dios es victoria eterna.
¡Feliz Día de Reyes para todos! ¡Mantengamos la mirada en lo alto, los pies firmes en la senda y el corazón encendido en la fe!
Con amor, bendiciones y una esperanza inquebrantable,
Vamos por más…
@jgerbasi


