El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado este martes un mensaje directo a los manifestantes que desafían al régimen de Teherán, asegurando que «la ayuda está en camino» mientras su Administración evalúa acciones contundentes contra la dictadura iraní en plena ola de protestas internas.
En declaraciones difundidas por medios internacionales, Trump advirtió de que los «asesinos y abusadores» responsables de la represión contra la población civil «pagarán un precio muy alto», en una clara amenaza dirigida a los líderes de la República Islámica de Irán en un contexto de creciente presión diplomática y militar.
El mensaje llega cuando Irán atraviesa una de las mayores oleadas de protestas sociales de los últimos años, provocados por el colapso económico, la devaluación de la moneda y el aumento del coste de la vida. Las protestas, inicialmente motivadas por razones económicas, han derivado en consignas abiertamente contra el régimen, desafiando de forma directa al poder clerical.
Trump, que ya ha endurecido su retórica en las últimas semanas, no descartó operaciones militares selectivas contra intereses del régimen si continúa la represión, mientras Washington coordina su estrategia con aliados regionales. El presidente estadounidense ha insistido en que su prioridad es castigar a la cúpula dirigente, no al pueblo iraní.
Las palabras del mandatario han sido interpretadas como un gesto de respaldo político y simbólico a los manifestantes, muchos de los cuales han exhibido pancartas pidiendo explícitamente apoyo internacional ante la brutal respuesta de las fuerzas de seguridad.
Desde Teherán, las autoridades han acusado a Estados Unidos y a Israel de instigar el caos y de aprovechar las protestas para debilitar al régimen, mientras continúan las detenciones masivas y las restricciones a Internet para frenar la difusión de imágenes de la represión. El aviso de Trump eleva la tensión en Oriente Medio y refuerza la sensación de que el pulso entre Washington y Teherán entra en una fase decisiva.


