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Es lo que es

La mayoría de los venezolanos apoyan la detención de Maduro, tienen buena opinión de Trump y creen que la situación en el país mejorará este año (Encuesta Premise – The Economist)

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Venezuela está viviendo un momento de ruptura histórica. Un sondeo exclusivo elaborado por Premise para The Economist —realizado entre el 9 y el 13 de enero de 2026 a 600 venezolanos dentro del país, mediante una aplicación móvil y ponderado por edad y sexo— dibuja un cuadro tan incómodo para la izquierda internacional como revelador para cualquier observador extranjero: la captura de Nicolás Maduro ha desatado una ola de esperanza y un deseo abrumador de democracia inmediata.

La Gaceta de la Iberosfera

El sondeo indica que Maduro era profundamente impopular y que apenas un 13% se oponía siquiera «ligeramente» a su captura. Más aún: más de la mitad de los encuestados afirma que su opinión sobre Estados Unidos mejoró tras la operación.

Esa mejora de percepción se traduce en expectativas: casi cuatro de cada cinco creen que la situación política será mejor en un año, y una proporción similar confía en que su situación económica personal mejorará. El trasfondo es devastador: la Venezuela de Maduro arrastraba un colapso económico de magnitud histórica, y el país aparece ahora como una promesa de reconstrucción, pero también como un tablero de intereses.

Ahí emerge el dato más delicado para la sensibilidad europea: los venezolanos parecen sorprendentemente abiertos a algún tipo de tutela estadounidense en el corto plazo. La gráfica difundida por The Economist muestra que casi la mitad respalda «alguna forma» de gobernanza estadounidense, mientras que sólo un 18% se opone.

Dos tercios de los venezolanos consideran que debe haber nuevas elecciones, y entre quienes apoyan ese camino, el 91% quiere comicios dentro del próximo año, con una mayoría inclinándose por seis meses.

En paralelo, la encuesta revela un fenómeno que cualquier lector extranjero debe entender: Trump y Marco Rubio son hoy extremadamente populares dentro de Venezuela.

El petróleo, por supuesto, es el nervio del asunto. El sondeo muestra división sobre quién debe controlar la industria: algo más de un cuarto opta por el Gobierno de EEUU, alrededor de un tercio por el Gobierno venezolano y casi un 30% por empresas privadas.

La conclusión es doble. Primero: Venezuela quiere salir del chavismo, y ve en la acción de Trump una ventana de oportunidad. Segundo: ese crédito social depende de un factor no negociable: elecciones limpias, pronto.

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