Por David Alandete en ABC
Tras verse con Donald Trump en la Casa Blanca, entregarle en mano la medalla del premio Nobel de la Paz con un mensaje que ahora revela, y decirle al presidente que confía en que complete «la liberación de Venezuela», María Corina Machado detalla los pormenores de esa visita, su experiencia de 16 meses en la clandestinidad y el horizonte político que se abre tras la caída de Nicolás Maduro; en una conversación marcada por la urgencia de la transición y el desmontaje de la represión —con protestas tomando las calles de Caracas por primera vez en muchos años— la líder opositora reivindica la legitimidad del mandato popular del 28 de julio y describe a Trump como «el aliado que más ha hecho por la libertad de Venezuela», y es muy clara al afirmar estar segura de que Delcy Rodríguez tiene «los días contados».
—Lo más urgente: está habiendo manifestaciones en Venezuela, es algo realmente insólito desde hace mucho tiempo, no estamos acostumbrados a que haya protestas en contra del régimen. ¿Cómo lo ve y qué está sucediendo en este momento en Venezuela?
—Lo que está ocurriendo es algo maravilloso que a mí no me sorprende porque yo conozco y confío en el pueblo de Venezuela, que no ha dejado de luchar un solo día, a pesar de la más brutal represión de estos últimos meses, sobre todo a partir del 28 de julio de nuestra victoria increíble. Y esto que está ocurriendo en estas últimas semanas en enero demuestra cómo la sociedad venezolana, además, entiende claramente el momento. Estamos frente a una situación en la cual el régimen claramente se está desmontando y se está viendo forzado a reducir sus capacidades represivas. Mucho menos de lo que obviamente aspiramos y tendría que ocurrir en un proceso de transición, porque con transición no puede haber represión. Pero ya esto está enviando unas señales muy poderosas que han envalentonado a los estudiantes, a los familiares de los presos políticos, a varios líderes políticos que han estado escondidos y que ya han salido a las calles. Se trancó el viernes la principal autopista de Caracas con estudiantes exigiendo la liberación de los presos, en Zulia, en Mérida. Es realmente algo, como te digo, extraordinario que demuestra que la sociedad venezolana no va a detenerse hasta que logremos la libertad.
—Se pierde el miedo, ¿y cuál es el factor esencial para perder el miedo justo ahora?
—Bueno, esto no hubiera ocurrido sin el 3 de enero, evidentemente, sin el hecho de que Maduro está siendo juzgado por la justicia de los Estados Unidos, donde además se ha obligado a lo que queda de este régimen criminal, que aún está usurpando el poder en Venezuela, a excarcelar presos políticos. Fíjate que no digo liberar, porque no son libres, sino excarcelar. Es decir, todo esto está enviando señales de que la sociedad venezolana procesa, obviamente con inteligencia, con precaución, porque la estructura represiva sigue en pie. Es decir, en lo que va de enero han sido más de 35 detenciones nuevas, 14 de los cuales siguen aún detenidos. Entonces, sí, ha habido más de 150 liberaciones, se está precisando exactamente el número, porque hay informaciones que a veces no están totalmente confirmadas. Pero todavía hay más de 750 presos políticos en nuestro país.Noticia Relacionada
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David Alandete
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—Yo intenté hacerle al presidente Trump una pregunta sobre esto en su rueda de prensa de balance de final de primer año sobre el tema de los presos políticos. Preguntarle si es consciente de que se ha liberado a una treintena o cuanto sea, pero que hay muchísimos más. Y él dijo que tiene garantías de que se liberarán. ¿Cree que es consciente la Administración estadounidense del ritmo al que se va?
—Perfectamente. No tengo ninguna duda que al nivel del Departamento de Estado se está haciendo un seguimiento preciso de cumplimientos e incumplimientos de las instrucciones que ha recibido Delcy Rodríguez.
— Ha habido una línea clara por parte del presidente Trump a la hora de hablar de Delcy Rodríguez, que está cooperando mucho, que está haciendo todo lo que se le exige. ¿Cuál es la línea en este momento del régimen y qué está haciendo en este momento según su análisis?
—Bueno, en primer lugar, nadie tiene la menor duda dentro y fuera de Venezuela qué representan estas figuras que hoy en día están aferradas al poder en Venezuela. Pero además, basta con ver sus actos incluso después del 3 de enero, cuando la señora Rodríguez se presenta en la Asamblea Nacional. ¿Quiénes estaban en primera fila? ¿A quién corrió a abrazar cuando se baja de la tribuna? Al embajador de Irán, al embajador de Rusia y al embajador de China. Yo creo que ahí está clarísimo en términos cuáles son las lealtades genuinas. Esta es una persona que es comunista y que tiene profundos vínculos con estos regímenes, que en este momento está siendo forzada a llevar adelante una cantidad de acciones que sería lo último que ella hubiese querido hacer. Y esto evidentemente no engaña a nadie y mucho menos a los venezolanos. Por eso están desesperados, tratando de explicarle a la gente que ellos siguen siendo antiimperialistas, aunque cumplen las instrucciones del presidente Trump. Tienen un problema claramente de explicación interna, pero no engañan a nadie.
—¿Qué supone que el primero al que se envía desde Washington sea el director de la CIA, y recibirle de la forma en la que fue recibido en Caracas?
—Bueno, yo no quiero especular porque no sé las conclusiones de esta reunión, pero imagínate lo que pueden estar pensando los militares venezolanos, los cuerpos de seguridad, los policías y las propias estructuras del régimen, que no han hecho sino escuchar como esas mismas personas han culpado a 30 millones de venezolanos de ser miembros de la CIA. Ninguno nos salvamos. Y ellos de rodillas cumpliendo órdenes. Como te digo, hay algunos personajes que hoy en día en Venezuela tienen graves problemas de comunicación, de coherencia, de explicación y que además esto ha generado, obviamente, una profundización de la desconfianza, de las traiciones, de las delaciones que hay entre los distintos grupos de mafias que conforman el régimen chavista.
—¿Cuánto tiempo le queda a Delcy?
—Lo menos posible esperamos, por el bien de Venezuela y por el bien de los Estados Unidos. Entendemos que esto fue una fase que el Gobierno de los Estados Unidos consideró que era conveniente a los efectos de hacer más ordenada o regulada por ellos mismos el proceso, pero claramente en este momento tú tienes la amenaza real y la fuerza de un Gobierno democrático y firme como el Gobierno de los Estados Unidos, que por cierto es el único Gobierno y el único país en el mundo que ha arriesgado a ciudadanos de su país en función de la liberación de Venezuela, lo cual es algo que los venezolanos recordaremos siempre. Tiene sectores del chavismo colaborando, pero aquí falta el elemento, a mi modo de ver crucial, que es la gente y la legitimidad, y hacia eso debe evolucionar este proceso.
—La legitimidad la dan las urnas el 28 de julio de 2024 ¿Qué sucede ahora? ¿Es válido ese resultado? ¿Se respeta ese resultado o pensamos más en las siguientes elecciones?
—Es absolutamente legítimo. Es más, yo creo que no estaríamos aquí. La fuerza y la legitimidad que tiene todo este proceso de aplicación de la ley, de todos estos meses de lucha después del 28 de julio, que le ha dado además ese nivel de respaldo a la decisión del presidente Trump. No solamente en los Estados Unidos y en Venezuela. Si tú ves país por país en las Américas, la operación de presentar a Nicolás Maduro ante la justicia de los Estados Unidos tiene un apoyo popular monumental y eso emerge entre otras cosas de la gran legitimidad de que ha sido el pueblo de Venezuela que ha arriesgado todo, son cientos de miles de vidas que se han sacrificado por la democracia y la libertad.
«Estados Unidos es el único país en el mundo que ha arriesgado a sus ciudadanos en función de la liberación de Venezuela»
María Corina Machado
Líder opositora venezolana
—Es llamativo, países hermanos como España y Venezuela, con la cantidad de exilio que hay, que ha tenido que huir de Venezuela y están en España. Me sorprendió en el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos escuchar a la embajadora de España decir que esto era una vulneración del derecho internacional e ir más por la senda de la condena de las acciones de Estados Unidos en la extracción de Maduro. Parece ser que España no se ha sumado a ese grupo de países que han querido ver en esto un paso como lo describe usted hacia la democracia. ¿Qué mensaje tiene para el Gobierno español?
—¿Te sorprendió? A mí no me sorprendió. Y lo digo con muchísimo dolor, porque si hay un país con el cual los venezolanos, lógicamente, una nación con la que nos identificamos, porque nos une historia, cultura, religión, lenguaje, el idioma, es decir, los vínculos históricos, la propia gente… ¿Cuántos venezolanos somos descendientes de españoles? Y cuántos venezolanos están hoy viviendo en España. Y España ha sido históricamente, en las últimas décadas, el principal interlocutor entre la Unión Europea y América Latina frente a este horror de lo que ocurre en Venezuela, donde se han violado todos los derechos y todos los criterios internacionales de lo que es la democracia, los derechos humanos, la soberanía. Y España ha optado… Voy a corregir, no España, el Gobierno español ha optado por mantener una posición, a mi juicio, claramente de segunda o tercera línea, en algunos casos incluso complaciente con algunos actores, incluyendo la propia Delcy Rodríguez, sancionada por Europa y visitando España. Entonces, ha habido otros países, otros gobiernos, que han ocupado estos espacios y que han hecho que la Unión Europea mantenga posiciones muy firmes, a los cuales les estaremos siempre profundamente agradecidos, pero al final la historia será implacable. Porque todo, todo se va a saber, la verdad emergerá.
—Hay, me consta por conversaciones que he tenido aquí en Washington, que desde España, el entorno del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, que todos conocemos su papel, su amistad, según él la define, con Delcy Rodríguez, propone a figuras como el exgeneral Miguel Rodríguez Torres como parte de un futuro. Hemos publicado en ABC algunas informaciones como posible solución de un chavismo sin Maduro. ¿Qué supone este tipo de opciones en tu opinión?
—Eso supone que la gente no importa. Eso parte de la base de que los ciudadanos no tienen nada que decir y que se pueden marginar y que el país se lo va a calar, ¿no? O sea, que la gente simplemente, después de todo lo que hemos vivido, después de todo lo que hemos sufrido, después de las mil batallas que hemos dado, que hemos ganado, las caídas, las pérdidas, entonces simplemente vamos a aceptar que quede una estructura criminal vinculada al régimen que en primer lugar trajo toda esta tragedia al país. Eso no existe. Los venezolanos no vamos a dejar de luchar. Mira todo lo que hemos hecho y nos dijeron que era imposible: unir al país, hacer primarias, derrotar a Maduro en las urnas, soportar la represión, lograr el apoyo internacional, con esto increíble que ha hecho el presidente Trump. Y ahora vamos a simplemente, cuando más fuerza tenemos, cuando el régimen está en su momento de declive y colapso final, resignarnos. Eso no va a pasar. Y al final, te lo repito, lo único, lo único que soporta al régimen y a Delcy Rodríguez es la represión. Y como no puede haber una transición con represión, y ya empieza a desmontarse la represión, cuando ya no exista el miedo en Venezuela, al régimen no le queda nada sino aceptar su partida.
—¿Hay riesgo de destrucción de pruebas, documentos sobre tortura, sobre fraude electoral en este momento?
—Absolutamente, y no tengo la menor duda de que deben estar muy preocupados tratando de esconder pruebas. Lo que pasa es que han hecho tanto daño y se creyeron intocables, que incluso dejaron de cuidarse. Y la cantidad de información que hay, los testimonios de las víctimas, de los defensores de derechos humanos, de sus familiares, es absolutamente apabullante. Es una cosa que es imposible de transmitir en poco tiempo. Entonces ya no hay excusas. Todo el mundo sabe lo que han hecho. Son terroristas en términos de que aplican terrorismo de Estado hacia la gente y narcoterrorismo hacia afuera, y todas las organizaciones de derechos humanos lo han sustentado con pruebas. Ya no hay excusa. El que se relacione, invierta o coopere con este régimen lo está haciendo con el cártel, con el crimen organizado.
«El que se relacione, invierta o coopere con este régimen lo está haciendo con el cártel, con el crimen organizado»
María Corina Machado
Líder opositora venezolana
—¿Habrá una comisión de la verdad?
—Yo creo que vamos a necesitar múltiples instancias y procesos para que exista justicia, para que pueda haber cumplimiento y resarcir a las víctimas y para que podamos avanzar en un proceso donde se den garantías para que aquellas personas que genuinamente se arrepienten puedan enfrentar debidamente la Justicia. Y ese es el punto. Esto no se trata de revancha o de venganza, todo lo contrario. Es de aplicar la Justicia para que podamos superar esta etapa y pueda haber una Venezuela que surja con orgullo y con unión de todo un país. Y esto es muy importante: hay gente que habla de un país dividido. Fue un país dividido de manera intencional por el chavismo. Eso fue lo que se propusieron. Y hubo un momento donde el país realmente enfrentaba el riesgo de la confrontación, pero paradójicamente el hecho de que nos hayan separado a la familia, que hayan obligado a 9 millones de venezolanos a irse, que hayan generado esta miseria generalizada a punta del desfalco y el saqueo más grande de la historia de la humanidad, porque estamos hablando de unas cifras que no te caben los ceros en la cabeza, de todo lo que esta gente se ha robado…
Eso une al país y decir: «No más, no más socialismo, no más corrupción, no más crimen, queremos una sociedad en la que el Estado esté a su servicio». Esto es enorme porque en Venezuela sí ha habido un cambio cultural profundo para bien.
—Sorprendió este jueves el presidente Trump diciendo que han hablado, ¿están en contacto ustedes?.
—Hemos hablado.
—Y eso supone que el presidente Trump le está escuchando en esta fase transicional…
—Bueno, tú tienes tan buena información de la Casa Blanca que me imagino que tú debes tener esa respuesta. Yo sé que sí. Me gustaría… yo no quiero poner palabras ni interpretar lo que piensa el presidente Trump de ningún otro líder mundial. Yo soy superrespetuosa, y tú lo sabes, de estas reuniones. Nunca digo nada de las mismas porque creo que lo más importante es que exista confianza y respeto y es un proceso de construcción de confianza. Porque recuerda: yo hace más de 12 años que no salía de Venezuela. Entonces, la mayoría de las personas con las que estoy interactuando había tenido conversaciones telefónicas o por videoconferencias, pero nunca las había conocido personalmente. Y al final nada sustituye el contacto humano claro, directo.
—Mucho se dijo… Los que estamos desde hace tiempo en la Casa Blanca sabemos por dónde entra la gente, por dónde sale, pero me llamó la atención un esfuerzo concertado desde Venezuela por presentar su visita al presidente Trump casi como algo que se ocultó, cuando estaba en la agenda del día, cuando figuraba en una agenda en que además las visitas que no son oficiales de protocolo no suelen incluirse. Y la forma en la que luego desde la Casa Blanca se evaluó… Yo pocas veces he visto al presidente Trump llamando a alguien con quien se ha visto por su nombre de pila, y en eso dijo: «María», pasó de ser «la joven que ganó el Nobel» a ser «María».
—Lo de la joven me encanta.
—¿Cómo se sintió tratada?
—Muy bien, muy bien. Creo que fue una conversación que vamos a recordar por muchas razones. Yo obviamente llegué con muchas expectativas y consciente de la responsabilidad. Yo estaba allí hablando en nombre de un país que nos dio un mandato, a mí y al mundo. Y al fin y al cabo es la persona que más ha hecho por la libertad de Venezuela, y qué más puede hacer de toda la comunidad internacional. Y hacerle ver claramente cómo nuestros dos pueblos históricamente, los Estados Unidos y Venezuela, han compartido valores y se han apoyado mutuamente. Y además yo estoy convencida de que Venezuela va a ser con nosotros el principal aliado de Estados Unidos para siempre en la región, y esto se está logrando hoy. Entonces es un momento histórico y creo que fue un momento para mí que marca un hito indiscutiblemente en esta lucha.
«Estoy convencida de que con nosotros Venezuela va a ser el principal aliado de Estados Unidos para siempre en la región
—En cuanto al acto de llevar el premio Nobel enmarcado con un mensaje, yo creo que no se ha prestado suficiente atención a lo que va alrededor de la medalla, porque a mí me comentaron que incluso incluye referencias a lo que puede suceder de cara a futuro en Venezuela con el apoyo de Trump, ¿no?
—Mi balance de una reunión que al final, después de tantos años, y de tantos desengaños con personas en las que hemos confiado, uno desarrolla una habilidad para saber quién es quién, en quién puedes confiar y en quién no. Y yo con el corazón en la mano te digo: fue una reunión en la cual sentí una absoluta franca conversación, donde con toda la claridad le transmití lo que somos y sentimos los venezolanos y lo que vamos a hacer juntos y lo que representa para Estados Unidos. Y siento que ahí hay una gran identidad. Y me impresionó mucho la preocupación del presidente Trump por la situación de Venezuela, por la gente, por cómo se sienten, qué está viviendo nuestra gente, cómo han reaccionado ante estos eventos, cómo interpretan lo que está ocurriendo en este momento. O sea, genuino de preocupación. Por eso cuando yo salí lo dije: «Tenemos un gran aliado en el presidente Trump, yo no tengo ninguna duda».
—No es llegar allí y darle simplemente la medalla, sino que había un mensaje. ¿Cuál era la intención con eso?
—Bueno, además yo referí, y después lo hice en la declaración a la salida, un evento que a mí me impactó muchísimo, y es esas coincidencias de la historia que tú sabes que no son tales a veces. Y es que hace justo 200 años el general Lafayette le entregó a Simón Bolívar la medalla con la cara de George Washington y con una mecha del pelo de Washington, ¿no? Y eso fue algo para Bolívar tremendamente valioso. Era un testimonio de la hermandad entre dos pueblos que luchan por la libertad contra la tiranía. Era un reconocimiento además a todo lo que Bolívar estaba haciendo en América. Y sentir que el pueblo de Bolívar, 200 años después, le presentaba, le retribuía y le agradecía este reconocimiento al presidente de los Estados Unidos, en la oficina del heredero de Washington, es realmente, como te digo, esas vueltas que nos da la historia que al final tiene un gran impacto. Yo creo que el presidente también eso le conmovió.
—Su equipo me dijo que le gustó tanto el gesto que él quiso posar justo al lado de la Declaración de Independencia, cuando se cumplen 250 años, en el Despacho Oval, ¿no?
—Bueno, para mí eso fue un honor inmenso. Te lo tengo que decir. Llegar al Despacho Oval, que es la segunda vez, ¿verdad?
—La inhabilitación a la que le sometió el régimen en las últimas primarias, tiene que ver con su petición a Estados Unidos y el apoyo a las sanciones. ¿Le ha dado el tiempo la razón en sus peticiones?
—A mí me inhabilita Maduro porque es un cobarde y sabía que yo le iba a dar pela, pero horrible, o sea, iba a perder de calle, no había ninguna posibilidad. Es un cobarde, son cobardes en el fondo. Pero además porque siempre me ha subestimado. Eso pasa con estos tiranos. Yo no sé si por el hecho también de ser mujer o qué es lo que se creen. Y pensaron que, bueno, que un golpe de esa magnitud, que fue muy duro, no voy a decir que no… Imagínate: tú logras ganar una primaria con el 92% de los votos, el apoyo, votaron más de tres millones de venezolanos, que además lo hicimos con las uñas. Nosotros, nuestra campaña, ¿tú sabes cuánto gastamos en publicidad? Cero. Espérate: ni un dólar. Ni una camisa, ni una franela, ni una gorra. Todo el mundo lo hacía con sus propios ahorros, con sus propios recursos. Fue una cosa preciosa. Y de repente este golpe a la voluntad ciudadana. Y yo decir: «Okay, ¿qué es lo correcto? ¿Qué es lo correcto?». Es decir: yo tengo un mandato que está por encima de mí. Y fíjate que es exactamente lo mismo que sentí, la misma conclusión, al analizar la situación del premio Nobel: que siempre hay que perseguir lo correcto, lo justo, lo que le conviene a Venezuela. Así que una vez más, en este momento, te tengo que decir que yo estoy convencida de que la fuerza de los venezolanos, que nos ha ido llevando a superar golpes durísimos como la inhabilitación, al final la convertimos en fuerza a favor. Porque yo le decía a la gente siempre: si nos ponen un obstáculo de este tamaño, nos obliga a crecer. Y si lo superamos, quedamos más grandes de donde estamos y mejor preparados para lo que viene. Siempre nos han subestimado y mira dónde estamos. Así que sí creo que el 3 de enero demuestra que aquellos que tenemos años diciendo que es una estructura criminal, que requería de la aplicación de la justicia internacional y de crear incentivos y una amenaza creíble para que el costo de permanencia fuera más alto que el costo de salida, era indispensable. Y esto lo probó. Hemos dado un paso más. Viene una nueva fase, pero una cosa sí te digo: Venezuela será libre y vamos a poder traer a nuestros hijos de vuelta a casa, que es el anhelo de todos los venezolanos de bien.
—¿Cuál será su papel en esa Venezuela libre?
—Yo voy a ser una constructora de libertad con millones de venezolanos.


