El expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, se reunió en Madrid con el opositor Edmundo González Urrutia, reconocido como el vencedor de las últimas elecciones presidenciales en Venezuela, para presionarle con el fin de que respaldara públicamente a un general chavista como sucesor de Nicolás Maduro. El Debate publica hoy en exclusiva los detalles del encuentro, que hasta el momento se desconocía, en el que Zapatero condicionó su mediación a que González avalara al militar del régimen a cambio de hacer gestiones para lograr la liberación de su yerno, que en ese momento permanecía en prisión como preso político tras más de un año encarcelado.
Por: Alejandro Entrambasaguas – El Debate
Tal y como ha podido saber este periódico, la cita entre ambos se produjo la noche del 24 de septiembre de 2025, cuando Zapatero se presentó sin previo aviso en el domicilio de González, situado en el barrio de Salamanca de Madrid, pasadas las diez de la noche. El expresidente acudió únicamente acompañado por los agentes de la Policía Nacional que ejercen como su escolta y permaneció en la vivienda durante más de una hora. En aquel contexto, marcado por el aumento de la presión de Estados Unidos para forzar una salida negociada de Maduro, Zapatero planteó a González la necesidad de rebajar la tensión política y pidió expresamente que saliera en público a respaldar al general chavista Miguel Rodríguez Torres como posible relevo en el poder. Según las fuentes consultadas, le trasladó que su apoyo era «fundamental» por su peso dentro de la oposición y que debía contribuir a legitimar esa opción «por el bien de Venezuela».
A cambio de ese respaldo, el expresidente utilizó como principal elemento de presión la delicada situación personal que atravesaba entonces el entorno familiar de González. Su yerno, Rafael Tudares, llevaba más de un año encarcelado en una prisión venezolana, acusado por el régimen de delitos de terrorismo y conspiración en el marco de una causa ampliamente cuestionada por organizaciones internacionales de derechos humanos. Durante la reunión, Zapatero vinculó de forma directa el futuro del joven a la decisión política de González, sugiriendo que solo un gesto público en favor del militar chavista permitiría activar gestiones para su excarcelación. Una estrategia que situó al dirigente opositor ante un dilema personal y político sin precedentes.El general Miguel Rodríguez Torres es una de las figuras más controvertidas del chavismo. Exdirector del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y uno de sus principales impulsores, estuvo al frente de un aparato represivo cuya sede, el Helicoide de Caracas, ha sido señalada reiteradamente por organismos internacionales como centro de detención, torturas y tratos inhumanos. También fue ministro del Interior durante la oleada de protestas de 2014, reprimidas con dureza y con un saldo de decenas de muertos. Detenido en 2018 por orden de Maduro tras enfrentarse al régimen, pasó casi cinco años en prisión hasta que en 2023 fue excarcelado gracias a gestiones directas de Zapatero, quien lo acompañó personalmente en el vuelo que lo trasladó de Caracas a Madrid. Desde entonces reside en la capital y es una pieza clave de los movimientos para una transición controlada en Venezuela, pese a su historial vinculado a la represión y a las denuncias por violaciones de derechos humanos.
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