El clérigo Mojtaba Jameneí, hijo del fallecido Ali Jameneí y elegido como nuevo líder supremo de la República Islámica de Irán, es propietario de dos lujosos apartamentos, valorados en casi 58 millones de euros, en el exclusivo barrio londinense de Kensington. Desde sus terrazas es posible supervisar, a unos cincuenta metros de distancia, las entradas y salidas a la Embajada de Israel en la capital británica. Un fallo de seguridad detectado hace apenas unos meses, y que cobra especial importancia a la luz de los nuevos acontecimientos en Oriente Próximo.
Por: Rafa de Miguel – El País
La información surge después de una larga investigación llevada a cabo por el canal de noticias Bloomberg, que reveló que Jameneí no solo poseía en Londres esas dos viviendas, sino otras 11 propiedades más en la zona de Hampstead Heath. Todo su patrimonio en la capital británica estaría valorado en unos 236 millones de euros, y derivaría de su participación en la venta de petróleo iraní embargado.
Sin embargo, la fortuna amasada por Jameneí, siempre según Bloomberg, se extendería por todo el mundo, y sumaría varios cientos de millones. Entre sus posesiones se encuentran, por ejemplo, un campo de golf en Mallorca o un hotel en los Alpes austriacos. Jameneí tendría el control de todo este patrimonio a través de un intermediario, el empresario y banquero iraní Ali Ansari, cuya familia fundó el Banco Ayandeh.
El Gobierno del Reino Unido impuso duras sanciones al empresario el pasado octubre, después del hundimiento del banco familiar. Lo acusó de financiar “actividades hostiles” de la Guardia Revolucionaria de Irán, y congeló todos sus activos en Londres, incluidos los apartamentos, bajo la sospecha de que ejercía de testaferro para Jameneí.
La mayoría de sus propiedades, repartidas por toda Europa, eran controladas a través de compañías offshore localizadas desde Luxemburgo a San Cristóbal y Nieves, en las Antillas Menores, detectadas por el diario Financial Times.
El abogado de Ansari, Roger Gherson, ha negado al diario todas las acusaciones: “Nuestro cliente niega que haya tenido relación financiera alguna con la Guardia Islámica Revolucionaria de Irán. Su intención es recurrir en sede judicial las sanciones impuestas por el Gobierno británico”, ha dicho.
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