A poco más de dos meses de la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores por fuerzas estadounidenses, la administración interina encabezada por Delcy Rodríguez ha intensificado una estrategia de comunicación con al menos seis narrativas centrales, según un detallado análisis de la organización Cazadores de Fake News (@cazamosfakenews).
El eje principal consiste en reencuadrar la detención de Maduro como un “secuestro criminal” orquestado por Washington, presentándolo como un acto de resistencia simbólica del chavismo frente al “imperio”.
Paralelamente, se promueve la Ley de Amnistía aprobada el 19 de febrero como un “clamor unánime nacional de reconciliación”, equiparando en el discurso oficial a víctimas y victimarios de violaciones a derechos humanos documentadas durante años.
Otras líneas detectadas incluyen:
- Fabricar un aparente consenso opositor alineado con el gobierno para ocultar divisiones internas y fracturas en el chavismo.
- Diluir responsabilidades históricas al plantear “responsabilidades simétricas” entre perseguidores y perseguidos.
- Proyectar estabilidad y “reencuentro entre venezolanos” en declaraciones oficiales, pese a las crecientes protestas por salarios y la presión externa de EE.UU. sobre la transición.
El análisis de Cazadores de Fake News concluye que esta ofensiva comunicacional, muy activa en las últimas cuatro semanas, persigue dos objetivos clave: generar legitimidad internacional para la gestión de Rodríguez y minimizar las demandas internas de justicia y verdad que persisten en amplios sectores de la sociedad venezolana.
Mientras tanto, Maduro y Flores permanecen detenidos en Nueva York a la espera de avances judiciales, y la interinidad de Rodríguez enfrenta cuestionamientos tanto por su origen (designación vía Tribunal Supremo tras la intervención estadounidense) como por la supervisión militar que Washington ha impuesto a la transición.



