El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha respaldado en Caracas la ley de amnistía promovida por el régimen chavista, en un acto en la Asamblea Nacional junto a Jorge Rodríguez, mientras organizaciones de derechos humanos denuncian que más de 500 presos políticos siguen en prisión en Venezuela.
Zapatero defendió el proceso como un paso hacia la reconciliación. «La amnistía hace que vivamos y sintamos un país compartido. Es el perdón, la reconciliación y el reconocimiento del otro», afirmó durante su intervención pública. También aseguró que apoya «la paz, el progreso y el futuro de Venezuela».
El dirigente socialista acudió a la capital venezolana para escenificar su respaldo político al nuevo proceso impulsado por el chavismo, en un momento en el que la comunidad internacional cuestiona la falta de transparencia y las limitaciones de la medida.
Una amnistía cuestionada y con exclusiones
La ley, aprobada en febrero de 2026, se presenta como una vía de liberación de presos políticos y de reconciliación nacional. Sin embargo, organizaciones como Foro Penal alertan de que su aplicación es parcial y discrecional.
Según esta ONG, todavía permanecen encarceladas al menos 508 personas por motivos políticos, entre ellas civiles y militares, pese a las excarcelaciones anunciadas por el régimen. Además, denuncian que muchos casos quedan fuera de la amnistía por exclusiones legales amplias, lo que impide la liberación de opositores clave o militares procesados.
Incluso en los últimos días, tribunales venezolanos han rechazado aplicar la amnistía a dirigentes vinculados a la oposición, como el asesor jurídico Perkins Rocha, cercano a María Corina Machado, lo que refuerza las acusaciones de arbitrariedad en su ejecución .
La presencia de Zapatero en Caracas consolida una relación de más de una década con el régimen venezolano. Lo que comenzó como una labor de mediación ha derivado en un apoyo político continuado a las autoridades chavistas.
El propio Jorge Rodríguez lo calificó como «amigo, maestro y mentor«, subrayando su papel como respaldo internacional del proceso político venezolano.
En paralelo, distintos informes internacionales advierten de que las estructuras represivas del régimen siguen operativas y que continúan produciéndose detenciones por motivos políticos, incluso tras la aprobación de la amnistía .
La aprobación de la ley se ha producido en un contexto de presión internacional, especialmente de Estados Unidos, que ha exigido avances en la liberación de presos y en la apertura política.
Pese a ello, las cifras ofrecidas por el régimen —que habla de miles de beneficiados— contrastan con los datos verificados por organizaciones independientes, que insisten en que la liberación es selectiva y no supone un cambio estructural.
En este escenario, el respaldo explícito de Zapatero refuerza su papel como principal valedor europeo del chavismo, en un momento en el que la oposición denuncia que la amnistía no garantiza ni justicia ni libertad real para cientos de venezolanos.


