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Completa: Intervención y transcripción de la ponencia de María Corina Machado en el CeraWeek 2026 (VIDEO)

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A continuación, traducción al español de las palabras de María Corina Machado en CERAWeek, en Houston. La transcripción original tiene algunos tropiezos propios de una intervención en vivo, pero he procurado trasladar su mensaje con la mayor claridad y fidelidad posibles.

Por: Elizabeth Sánchez Vegas

Es un honor estar con ustedes esta tarde. Gracias a Daniel Yergin y a Carlos Pascual por la invitación y por la oportunidad de presentar mi visión de una Venezuela libre, próspera, segura y favorable a la empresa.

Como saben, vengo de un país que ha soportado casi tres décadas de destrucción, mala gestión y aislamiento. Y estoy aquí para hablarles de nuestro futuro. Un futuro extraordinario. Y quiero que todos ustedes formen parte de él.

Ustedes conocen muy bien el potencial energético de Venezuela. Tenemos las mayores reservas probadas de petróleo del mundo: más de 300 mil millones de barriles. Contamos con la séptima mayor reserva de gas natural del planeta, en gran parte aún sin desarrollar. Poseemos, además, más de 30 de los 60 minerales críticos incluidos en la lista estratégica del gobierno de Estados Unidos. Y también tenemos un siglo de historia productiva que probablemente ningún otro país de este hemisferio puede igualar. Y, por supuesto, tenemos las playas más hermosas del mundo.

Todo eso está ubicado en el corazón de las Américas, a apenas cinco días por barco de Estados Unidos. Durante décadas, todo ese potencial permaneció bloqueado por la ideología y la corrupción. Ese tiempo está llegando a su fin.

Ya ha comenzado una nueva era, y su magnitud será completamente distinta. Hoy Venezuela produce aproximadamente un millón de barriles diarios, menos de un tercio de lo que producía hace 25 años, y apenas una fracción de lo que volveremos a alcanzar. Con el entorno adecuado para la inversión, Venezuela puede llegar de manera realista a producir mucho más de 5 millones de barriles por día. Alcanzar ese potencial requerirá, sin duda, enormes recursos, que estimamos en más de 150 mil millones de dólares durante los próximos diez años.

Ese es el tipo de compromiso de gran escala y de ciclo largo para el que fueron hechas las compañías que están en esta sala, siempre que existan las condiciones correctas. Y precisamente de eso quiero hablarles hoy: de cómo crear esas condiciones.

Desde el 3 de enero de 2026, se han dado seis pasos importantes para reactivar el sector petrolero y gasífero venezolano y comenzar a corregir años de deterioro institucional y corrupción. Reconocemos esos primeros esfuerzos y los agradecemos, así como la importancia de haber abierto este nuevo capítulo para nuestro país.

Pero lo que viene ahora debe ir más lejos. Debe ser, y será, plenamente transparente, institucionalmente sólido y diseñado para generar confianza de largo plazo, tanto para los inversionistas como para el pueblo venezolano.

Ustedes saben muy bien que la industria energética invierte cuando se cumplen tres condiciones. La primera: recursos abundantes. Y Venezuela, como saben, tiene un riesgo exploratorio muy bajo. Sabemos dónde están los recursos. La segunda: costos de producción altamente competitivos. Y la tercera: un marco institucional adecuado. Me refiero, por supuesto, a la arquitectura legal, fiscal y contractual que atrae y protege capital durante décadas.

Eso es lo que nosotros ponemos sobre la mesa: confianza de largo plazo para el inversionista. Trabajando junto a un equipo de expertos venezolanos en petróleo y gas, tanto dentro como fuera del país, así como con altos ejecutivos y especialistas técnicos de toda la industria energética global, hemos desarrollado un plan integral para el sector, diseñado pensando tanto en los inversionistas internacionales como en nuestro pueblo.

Y quiero ser muy directa sobre lo que ese marco institucional implica y representa.

En primer lugar, el papel del Estado. El Estado venezolano se apartará para abrir el camino y crear las condiciones necesarias para que el sector petrolero y gasífero en Venezuela pase a manos plenamente privadas. El papel del Estado será estrictamente regulador: crear incentivos para la inversión de largo plazo y velar porque la transparencia se mantenga en todo momento.

Por primera vez en la historia de Venezuela, habrá reglas claras y estables en el largo plazo. Habrá un gobierno que haga cumplir los contratos y garantice que esas condiciones se mantengan. Habrá una agencia de hidrocarburos independiente y autónoma, responsable de la supervisión y la regulación.

En segundo lugar, respecto a inversionistas y operadores: ustedes serán propietarios de la producción desde la boca del pozo. Podrán registrar reservas y contarán con contratos a 25 años, renovables por otros 25, con la visibilidad de largo plazo que exige el capital de gran escala en el sector upstream.

Tendrán plena protección de los derechos de propiedad privada, respaldada por arbitraje internacional y garantías jurídicas exigibles. Y si surge una controversia, se resolverá mediante arbitraje internacional. Ofreceremos estructuras contractuales flexibles, adaptadas a distintos proyectos, tecnologías y estrategias de inversión.

En tercer lugar, las condiciones fiscales. Las regalías se mantendrán en 20%. El impuesto sobre la renta comenzará en 34% y estará vinculado a los precios internacionales del petróleo.

Los términos fiscales quedarán fijados desde la firma, sin cambios retroactivos de ningún tipo, jamás. En conjunto, Venezuela ofrecerá la participación gubernamental más competitiva del hemisferio occidental.

En cuarto lugar, transparencia y cumplimiento. Esto es fundamental, porque ustedes operarán con total transparencia y con pleno apego a los más altos estándares internacionales.

En quinto lugar, el riesgo país. Todos sabemos que hoy invertir en Venezuela implica una prima de riesgo muy alta, cercana al 25%. A esos niveles, francamente, la mayoría de los proyectos de largo plazo simplemente no tienen sentido. Nosotros reduciremos ese riesgo hasta un punto en que invertir en Venezuela deje de ser una apuesta y pase a ser una decisión natural. Esas serán las condiciones en Venezuela.

Y, finalmente, en cuanto a las condiciones operativas, garantizaremos un suministro eléctrico confiable mediante inversiones eficientes en la infraestructura existente y la apertura del sector eléctrico a la participación privada. Contarán con servicios y logística de clase mundial, y con un sólido marco de seguridad para proteger a su personal y sus activos.

Todo esto será posible bajo nuestro gobierno democrático.

Sus empresas invierten con horizontes de 10, 20, 30 y 40 años. Y las condiciones que ustedes necesitan son simples: reglas claras, estabilidad y un gobierno democrático legítimo en el que puedan confiar.

El pueblo venezolano nos dio ese mandato en julio de 2024. El mundo lo vio. Y ahora, mediante una transición democrática alineada con la hoja de ruta de la administración del presidente Trump, ese mandato finalmente será honrado.

Venezuela celebrará elecciones libres.

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