Un pedófilo transgénero está intentando demandar al estado australiano de Victoria por supuestas violaciones de derechos humanos que sufrió mientras estaba recluido en una prisión de mujeres. Autumn Tulip Harper, también conocido como Hilary Maloney, ya había provocado indignación tras recibir una sentencia sorprendentemente leve por el delito de abuso sexual contra su propia hija de 5 años.
Harper, cuyo nombre de nacimiento masculino Reduxx prefiere no revelar para proteger a su víctima, llamó la atención de las autoridades australianas por primera vez después de que el FBI arrestara en septiembre de 2023 a un pedófilo estadounidense con quien se había estado comunicando.
Se reveló que Harper mantenía una relación de tipo BDSM con el agresor sexual, a quien se refería como su «Amo». El agresor estadounidense animó a Harper a abusar sexualmente de su hija para su propia satisfacción y lo elogió por hacerlo, llamándolo «buena chica» y expresando lo «impresionado» que estaba con él.
Según la policía australiana , Harper creó al menos 77 archivos que fueron identificados como material de abuso sexual infantil entre mayo y junio de ese año, después de que sus dispositivos fueran incautados en una redada el 15 de septiembre de 2023. Las imágenes de su hija, a quien había abusado en al menos 19 ocasiones distintas, fueron enviadas al pedófilo estadounidense a través de Discord, plataforma que se ha ganado la reputación de permitir el acoso a menores en varias salas de chat.
En algunos de los videos Harper le pregunta si le “gustaba” el abuso, se oye claramente a la niña responder “no”. Otras fotos muestran a Harper posando sexualmente con ella, y también hay imágenes de ella desnuda y en la ducha. A pesar de la naturaleza explícita de sus delitos, se le permitió permanecer en libertad antes del juicio e incluso se le autorizó a cambiar su nombre legal durante el proceso.
Durante el juicio, el Dr. Rajan Darjee, psiquiatra forense, presentó a Harper como si fuera una mujer que había sido presionada para cometer el delito por un pedófilo siniestro. Darjee afirmó que Harper no sentía atracción sexual por los niños y que no necesitaría ninguna intervención específica para prevenir futuros delitos sexuales.
La jueza del caso, Nola Karapanagiotidis, permitió que la supuesta experiencia de Harper con la «disforia de género» y la «transfobia» sirviera como atenuante, y aceptó el argumento de la defensa de que había abusado de su propia hija únicamente para ser «validado… como mujer y persona sexual». La condena de cuatro años y nueve meses supuso una reducción significativa respecto al máximo potencial de 25 años, con la posibilidad de libertad condicional tras solo dos años y seis meses. Tras su condena, Harper fue internado en el Centro Dame Phyllis Frost, un centro penitenciario femenino.
La semana pasada, el Herald Sun reveló que Harper demandará al gobierno del estado australiano de Victoria por el trato recibido en prisión. El periódico confirmó que la demanda se centrará en supuestas violaciones de sus derechos humanos, ya que fue trasladado a aislamiento tras la repercusión internacional de sus crímenes.
Victoria había aplicado anteriormente una política que consistía en recluir a los presos transgénero en cárceles que se correspondieran con su identidad de género declarada, en lugar de con «el sexo que se les asignó o se les atribuyó al nacer», como «principio rector». Esta política se eliminó el mes pasado, tras varios escándalos relacionados con presos transgénero en el estado.
Los contribuyentes victorianos desembolsaron una cantidad no revelada en un acuerdo secreto con una reclusa que fue agredida sexualmente por Clinton Rintoull, un asesino que se identificaba como transgénero y que había sido internado en la prisión femenina de mínima seguridad de Tarrengower. Los votantes del estado respaldaron abrumadoramente el cambio de política: el 72 % de los victorianos afirmó que la naturaleza del delito debería ser mucho más relevante que la identidad de género de los reclusos a la hora de decidir en qué prisión se alojan.
En 2022, las reclusas del Centro Dame Phyllis Frost denunciaron a un hombre transgénero que había sido trasladado a la Unidad de Protección Murray en julio de ese año. No se reveló el nombre del agresor, pero los detalles de sus antecedentes coincidían con los de Lisa Jones, un hombre transgénero que fue condenado a tres años y tres meses de prisión por agredir sexualmente a una mujer en 2021.


