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George Washington en el bolsillo: El camino de la Amnistía Económica

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El aumento que anunciará la Presidenta en los próximos días no es un simple ajuste contable; es, en esencia, el primer paso hacia la Amnistía Económica. Hace poco presenté al país un plan que busca reactivar Venezuela mediante la dolarización salarial y la condonación de deudas fiscales para las pymes. Eso es lo que el pueblo espera, y vendrá no por el grito de cuatro políticos en una esquina, sino por el peso de la realidad: la Presidenta sabe que debe hacerlo pronto porque es lo lógico.

Hoy la gente está malencarada, y con razón. Con la nueva administración Trump, nuestro petróleo fluye hacia Estados Unidos, pero los dólares no aterrizan en Venezuela. Las sanciones han dejado de ser una herramienta de coacción para convertirse en una mordaza de control. Queremos que el fruto de nuestro esfuerzo llegue al bolsillo. Eso es ser patriota, porque la patria —como decía Alí Primera— es el hombre, y el hombre necesita comer.
Es un absurdo geográfico y económico preferir enviar un tanquero a China, dándole la vuelta al mundo, cuando tenemos el mercado natural a pocos días de navegación. Pero lo que es inaceptable es que los dólares generados por esos barriles den la misma vuelta larga, atrapados en un entramado que nos secuestra nuestro propio dinero. Las sanciones deben terminar ya; no tienen lógica política ni democrática.

Mi propuesta es clara: para recuperar el consumo necesitamos condonar impuestos, inyectar 5.000 millones de dólares en créditos y, fundamentalmente, dolarizar sueldos y pensiones. Para ejecutarlo, hay que reconocer la institucionalidad. Es hora de dejar de llamar «encargada» a quien, por mandato constitucional, suple de hecho y de derecho la ausencia presidencial. Gobernar requiere realismo, no eufemismos.

La hoja de ruta es precisa:

  • Amnistía Salarial: Dolarización inmediata del salario mínimo y pensiones. Si la economía se mueve en dólares, el sueldo no puede vivir en la ficción del bolívar.
  • Perdón Fiscal: Condonar las deudas acumuladas (2020-2025) para las pymes. No podemos exigirle a una empresa que aumente sueldos si la asfixiamos con tributos del pasado.
  • Inyección de Capital: Créditos de bajo costo (4% a 6%) para reactivar la producción. El dinero debe salir de nuestras reservas y de los fondos congelados que deben retornar al país.

Dolarizar no es un invento, es legalizar la realidad. Hay que hacer normal en la ley lo que ya es normal en la calle. Debemos soltar el lastre de una moneda que pierde valor cada minuto y buscar un anclaje sólido. Lo he dicho antes: a Bolívar lo queremos en el corazón, pero en el bolsillo queremos a George Washington.La estabilidad solo llega con la moneda de reserva global.

Este plan, aunque nazca desde la oposición, le ofrece al Ejecutivo victorias estratégicas: frena la inflación al eliminar la emisión sin respaldo, garantiza la paz social al apagar el fuego de las protestas laborales y dinamiza la recaudación del IVA mediante un consumo real.

La economía no entiende de dogmas, sino de resultados. La ruta está trazada, solo falta la voluntad de transitarla.

Ahí se las dejo.

Leocenis García

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