Por Guillermo García
Las presiones de sindicatos de empleados y obreros en el país se intensifican en búsqueda de lograr un ajuste salarial acorde con los niveles de inflación y depreciación del bolívar. Aunque, las solicitudes de aumento son muy válidas y en extremo necesarias, la indexación salarial a la depreciación de la moneda y a la inflación realmente no es la solución al problema.
A pesar de los innumerables aumentos del salario mínimo nominal que, en ocasiones hasta cuatro en un año se registraron años atrás, la hiperinflación y devaluación del momento convirtieron cualquier aumento en sal y agua. Debido a la hiperinflación (registro oficial de termino y salida en 2021) la alta inflación galopante que vive el país, los ajustes salariales nominales no representan ningún beneficio para el trabajador. Con estos niveles de inflación galopante que aún persisten, no hay ningún aumento salarial nominal en bolívares que pueda proteger el poder de compra del salario. El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) subió 13,1% en marzo 2026, una desaceleración de 1,5 puntos frente al mes anterior, mientras que en perspectiva trimestral la inflación subió 71,8% y en término interanual el alza de es de 649,5%, de acuerdo con la data oficial reciente del Banco Central de Venezuela (BCV). Esto ha llevado que el bolívar se ha pulverizado a lo largo de los años y la inflación hace estragos en la mayoría de los venezolanos.
Algunos diputados y sindicalistas vienen haciendo público desde hace un tiempo una propuesta de dolarizar los salarios de los empleados y trabajadores para poner fin al deterioro del poder de compra del bolívar. Lamentablemente, estos diputados y sindicalistas cuando se refieren a dolarizar los salarios están refiriéndose a “indexar los salarios al tipo de cambio del mercado paralelo´´. Lo planteado, no es lo que se denominaría una dolarización del salario dentro de un esquema de dolarización formal y plena de la economía venezolana.
Lo que plantean estos diputados, sindicalistas y gremios con esta propuesta, es una indexación del salario al tipo de cambio del mercado paralelo al momento del pago de los salarios correspondientes. Con dicha medida lo que se esta es tratando es de apagar el fuego de la inflación lanzándole gasolina. Lo que va a producir es una mayor explosión inflacionaria sin control. Estos políticos y sindicalistas están confundiendo a los ciudadanos cuando les hacen creer que se está planteando una dolarización plena de la economía, cuando en realidad es otra cosa y muy perjudicial, como es aumentar la impresión y stock de bolívares sin ningún control ni respaldo (reservas internacionales o producción de bienes en la misma medida que se imprime dinero), expandiendo la base monetaria y la liquidez, en una economía con desequilibrios macroeconómicos y microeconómicos y con una producción industrial promedio en un 30% 50% de su capacidad instalada y baja productividad, lo que augura un agravamiento de la situación actual de presión sobre la formación de precios y expectativas, resultando en un mayor deterioro de la capacidad de compra del bolívar y mayor empobrecimiento de los trabajadores.
El gran drama que vivimos los venezolanos es que los costos y precios se encuentran fijados en dólares del mercado, mientras los ingresos y salarios en la mayoría de los trabajadores están en bolívares sin ningún poder de compra por la inflación y la depreciación. En consecuencia, para poder equilibrar la ecuación habría que dolarizar los salarios y para ello la implementación de un esquema de dolarización formal y plena de la economía venezolana como lo he venido planteando desde hace 13 años. Los venezolanos perdieron la confianza en el bolívar como moneda y reserva de valor.
Comparación de salarios mínimos. Para poder comparar y tener una idea clara de la muy difícil situación en Venezuela, veamos el ingreso de salario mínimos en la región latinoamericana y Centro América para el 2026:
Costa Rica US$ 751,00, Uruguay US$648.00 Chile US$ 597,00 Ecuador US$482,00 Guatemala US$477,00 – 554,00 El Salvador US$272,00- 408,8 Paraguay US$ 428,00, Panamá US$ 636; Bolivia US$ 344.00, México US$ 533,00 Honduras US$ 530,00, Perú US$335,00, Brasil US$ 295,00, Colombia US$ 446.00, Argentina: US$ 346,00 **; Nicaragua US$ 241,00, Venezuela US$ 0,44 (En Venezuela Salario mínimo sin indexaciones o bonos del gobierno).
La región muestra una amplia disparidad en los montos y aumentos del salario mínimo. Costa Rica lidera en monto mensual, mientras Colombia y Bolivia destacan por sus incrementos porcentuales. Las decisiones salariales reflejan tanto la situación económica interna como las prioridades políticas de cada país. El salario mínimo seguirá siendo un eje central en la discusión sobre justicia social, productividad y desarrollo económico en Latinoamérica. Los resultados muestran una marcada heterogeneidad en las políticas salariales de la región. Costa Rica encabeza el ranking en monto mensual, con $751 USD, aunque su aumento fue el más bajo (1,63%). Esto sugiere que el país ya cuenta con un salario mínimo relativamente alto y optó por una política de ajuste moderado. Colombia, por otro lado, destaca por el mayor incremento porcentual (23%), lo que refleja una estrategia agresiva para contrarrestar la inflación y mejorar el poder adquisitivo. Bolivia también muestra un aumento significativo (20%), alineado con su política de redistribución social. Argentina y Chile, pese a tener economías más grandes, presentan aumentos mínimos, lo que podría estar relacionado con restricciones fiscales o políticas de contención inflacionaria.
Salario mínimo
He planteado un esquema para establecer la dolarización plena en el país, con la posibilidad de un salario mínimo de alrededor de US$ 100,00 a US$140,00 mensual. También he ofrecido un esquema para generar un mayor nivel de dólares utilizando activos que posee la República (Empresas mixtas petroleras, Monómeros, empresas del Estado, de gas, oro) que aunados a las reservas del BCV permitan una dolarización formal de la economía. Es bueno señalar que se estima que los dólares en circulación en la economía están alrededor de los 7.800 millones y unos 1.500 millones de dólares en la banca en cuentas custodia y convenio 1. Es decir, el monto de dólares en circulación y custodia en el país casi duplica el monto total de bolívares del sistema.
También podría evaluarse pagar parte de los pasivos laborales a los empleados públicos y pensionados con acciones de las empresas petroleras mixtas que posee PDVSA y que se podrían colocarse en el mercado de valores nacional para negociación. Esto permitiría la posibilidad de establecer un esquema de capitalización individual privado para todos los venezolanos. Un nuevo esquema pensional y de seguridad social en Venezuela.
La dolarización formal y plena acaba con la escasez y la inflación
Al establecerse un esquema de dolarización formal y plena el riesgo depreciación del bolívar desaparece, lo que alentará la inversión extranjera y nacional de largo plazo por la estabilidad monetaria y baja inflación (un dígito) que se genera, y potenciará fuertemente la posibilidad de inversiones en sectores como energía (petróleo gas, electricidad, oro y minería), agroindustrial, agrícola, manufactura, construcción y turismo por parte de los países de Estados Unidos, América Latina y Europa.
La apertura del mercado ya sin el riesgo cambiario, incrementará sustancialmente la oferta de productos tanto manufacturados en Venezuela, como de exportaciones de otros países que les interesará vender en Venezuela sus productos aprovechando el arbitraje de precios relativos que resultará en la primera etapa de la implementación del esquema. Ese diferencial de precios inicial se irá cerrando rápidamente por efecto de mayor oferta y competencia de producción de las empresas privadas venezolanas, con altísima capacidad ociosa actualmente, lo que augura un crecimiento inmediato de la producción una vez se establezca el esquema, ya que el tema de importación de materias primas e insumos deja de ser un problema, sobre todo si se consolida un ambiente de baja inflación, y de confianza.
La dolarización, no es la fórmula mágica para resolver los problemas económicos del país, pero lograra, a corto plazo, una estabilidad monetaria que incluye una reducción drástica de la inflación a nivel de un dígito, tasas de interés bajas, y de la incertidumbre para invertir. Se recuperará el ahorro y el patrimonio de los venezolanos y la capacidad de compra del salario se recuperará rápidamente. Esta sería en mi opinión, la solución más efectiva y eficiente y de menor costo económico y social para abatir la inflación a un dígito y con la depreciación del bolívar y de la recuperación real de los aumentos salariales en el futuro.


