Claudia “con A” y su ridículo feminismo a juro: Julieta Venegas politiza el Mundial varonil, existiendo el femenil, mientras calla ante violaciones de Hamas y mutilación genital

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En medio de la preparación para la Copa Mundial de la FIFA 2026 (torneo masculino que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá), el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum presentó este viernes una versión coral de la canción “La Niña Futbolista”, interpretada por Julieta Venegas junto al Coro del Conservatorio Nacional de Música. La pieza, original de la banda infantil Patita de Perro de finales de los 90, fue impulsada como un mensaje de “inclusión y empoderamiento femenino” en el deporte.

MFM

La iniciativa, presentada durante la mañanera de Sheinbaum y promovida por la Secretaría de Cultura y otras dependencias, generó inmediato rechazo en redes sociales. Usuarios la calificaron de “cringey”, “infantil”, “aburrida” y “forzada”, cuestionando la decisión de convertir un evento deportivo de élite masculina en plataforma para un discurso de género explícito. Muchos señalaron la evidente contradicción: ¿por qué enfocar una canción oficial del Mundial masculino en “la niña futbolista” cuando existe un Mundial Femenino de Fútbol consolidado, con su propia visibilidad y competencia?

La polémica se amplifica al revisar el historial activista de Julieta Venegas. La cantante ha defendido públicamente causas locales como la lucha contra los feminicidios en México, participando en marchas, paros y canciones como “Mujeres” (2020). Sin embargo, no se registran declaraciones suyas condenando las violaciones masivas y sistemáticas cometidas por Hamas el 7 de octubre de 2023 en Israel, ni sobre la mutilación genital femenina que afecta a millones de niñas en África y otras regiones, una de las violaciones más brutales a los derechos de la mujer en el mundo actual.

Esta selectividad refuerza la percepción de que se trata de un feminismo de agenda local y simbólica, cómodo para ciertos contextos políticos, pero silente ante realidades incómodas que no encajan en narrativas predominantes. El gobierno de Sheinbaum, que ha enfatizado la perspectiva de género en sus políticas, eligió esta canción para el “Mundial Social”, priorizando el mensaje ideológico por encima de lo que muchos consideran el espíritu competitivo y pasional del fútbol de alto nivel.

Mientras el Mundial 2026 se acerca, la controversia deja una pregunta en el aire: ¿es legítimo usar el mayor evento deportivo masculino del planeta como vehículo de activismo cuando ya existen espacios específicos para el fútbol femenino? La respuesta, a juzgar por la reacción masiva en redes, parece inclinarse hacia el rechazo a esta politización forzada.

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