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España invadida: Blindan hospital en Ibiza tras la violación de un marroquí a una enferma terminal en el área de cuidados paliativos

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El hospital público Can Misses de Ibiza ha reforzado sus protocolos de seguridad después de la agresión sexual sufrida por una paciente de 69 años con cáncer terminal, presuntamente a manos de un inmigrante marroquí de 25 años que logró acceder de madrugada al complejo sanitario el pasado 14 de mayo.

La Gaceta de la Iberosfera

El caso provocó una fuerte conmoción entre los trabajadores del centro y en la propia UFAM de la Policía Nacional, debido al estado de extrema vulnerabilidad de la víctima, que se encontraba ingresada recibiendo cuidados paliativos. Según la investigación, el agresor consiguió forzar varios accesos hasta llegar a la habitación de la mujer, a la que habría amenazado de muerte durante el ataque.

La paciente logró pulsar el botón de emergencia mientras el individuo la sujetaba por el cuello y le advertía de que le «cortaría el cuello» si pedía auxilio. Al activarse la alarma, el sospechoso consiguió escapar del recinto tras reventar otra puerta, aunque fue localizado y detenido días después por la Policía. Posteriormente, fue ingresado en la Unidad de Psiquiatría del propio hospital.

Tras lo ocurrido, la dirección de Can Misses ha iniciado una revisión urgente de sus sistemas de protección para cerrar las brechas que permitieron la entrada del agresor. Una de las primeras medidas ha sido adelantar el cierre del acceso principal. Hasta ahora permanecía abierto hasta las 23.00 horas, pero desde el incidente se bloquea a las 22.00.

Fuentes del Área de Salud de Ibiza y Formentera explican que el nuevo horario se ha coordinado con la presencia del celador, cuya jornada también se ha prolongado para evitar que la puerta quede sin supervisión en el momento del cierre. La intención es que los puntos de entrada más sensibles estén siempre controlados por personal del centro.

El hospital también ha decidido mantener de forma indefinida el refuerzo de seguridad privada que hasta ahora se activaba únicamente durante la temporada estival. La medida todavía se encuentra en fase de estudio, aunque desde el área sanitaria dan por probable que la dotación extraordinaria de vigilantes se extienda durante todo el año.

Otra de las actuaciones se ha centrado en los accesos reservados al personal sanitario. Algunas puertas situadas en el exterior del edificio, que no estaban destinadas al público y funcionaban mediante tarjeta o código, han sido revisadas y adaptadas con nuevos sistemas de control. Según las mismas fuentes, la última de ellas quedó activada recientemente.

En paralelo, Can Misses ha lanzado una campaña interna bajo el lema «Eres los ojos de nuestros pacientes», dirigida a implicar a los trabajadores en la detección de personas ajenas al centro. La iniciativa pide a los profesionales que avisen o interpelen a quienes deambulen por las instalaciones sin un destino claro o presenten una actitud sospechosa.

Esa campaña se completa con charlas de concienciación impartidas por la empresa concesionaria y por el servicio de seguridad. El objetivo es que médicos, enfermeros, celadores y el resto del personal sepan cómo reaccionar ante la presencia injustificada de desconocidos en zonas de hospitalización o en áreas restringidas.

El detenido, según ha podido saber El Debate, ha sido expulsado de la isla por orden judicial. Antes del presunto ataque sexual en Can Misses, el joven ya acumulaba antecedentes de altercados y episodios violentos en Ibiza, donde había generado preocupación entre vecinos y comerciantes.

Su historial incluía insultos, amenazas a trabajadores, daños en establecimientos y actos de vandalismo contra vehículos y mobiliario urbano. En una de sus últimas actuaciones, grabada por vecinos, fue visto derribando motocicletas y causando destrozos en plena vía pública.

La Policía ya había vinculado su comportamiento a una situación de alarma social en la zona. Sin embargo, la escalada terminó desembocando en el episodio más grave: la entrada en el hospital y la agresión a una paciente desvalida. Ahora, Can Misses intenta cerrar las grietas de seguridad que quedaron al descubierto aquella noche y evitar que un fallo similar pueda repetirse.

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