La mosca del gusano barrenador del Nuevo Mundo, conocida popularmente como «mosca come-carne», fue detectada nuevamente en Estados Unidos tras seis décadas de haber sido erradicada.
El hallazgo, confirmado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), encendió las alarmas en el sector ganadero y activó protocolos de emergencia en el sur de Texas.
De acuerdo con medios locales, el caso fue identificado en un ternero de apenas tres semanas de edad en el condado de Zavala, ubicado a unos 160 kilómetros al suroeste de San Antonio.
Tras la confirmación, las autoridades federales y estatales decretaron una cuarentena en la zona afectada, reforzaron los controles sanitarios y pusieron en marcha un amplio operativo para evitar la propagación de la plaga.
Entre las medidas adoptadas destacan la liberación masiva de moscas macho estériles, una técnica que ya permitió eliminar la especie en 1966, así como restricciones al movimiento de animales y un aumento de la vigilancia en la frontera sur del país.
Lo que se explicó, es que las autoridades buscan contener rápidamente el brote, debido al impacto que puede generar en la industria pecuaria y la salud animal.
La reaparición del insecto ocurre, después de que su expansión fuera documentada desde el sur de Panamá hacia México durante 2024.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), el avance de la plaga provocó miles de infestaciones en animales y varios casos en humanos en territorio mexicano, lo que obligó a reforzar la cooperación sanitaria entre ambos países.
La Cochliomyia hominivorax, conocida como mosca del gusano barrenador del Nuevo Mundo, es una especie nativa de América cuyas larvas se alimentan de tejido vivo de animales de sangre caliente.
Puede afectar al ganado, la fauna silvestre, las mascotas e incluso, en casos poco frecuentes, a los seres humanos.
¿Cómo lo hacen? Las hembras depositan sus huevos en heridas abiertas o mucosas, lo que puede provocar infestaciones severas y generar importantes pérdidas para el sector ganadero.
No obstante, el USDA aclaró que esta plaga no representa un riesgo para la carne destinada al consumo ni para otros alimentos procesados, ya que las larvas no sobreviven en esos productos.
Sin embargo, en agosto de 2005, medios en Estados Unidos confirmaron el primer caso humano de la mosca del gusano barrenador del Nuevo Mundo.
Se aseguró que la persona infectada era un ciudadano estadounidense, quien había tenido un paso por El Salvador.
«El riesgo para la salud pública en Estados Unidos por esta introducción es muy bajo», indicaron sin entregar mayores antecedentes las autoridades en aquel entonces.


