Morfema Press

Es lo que es

Venezuela busca el talento que expulsó

Comparte en

Venezuela tiene dos problemas que se parecen. El primero: cada falla eléctrica puede apagar hasta 40 pozos petroleros en un pestañeo. El segundo: no hay suficientes ingenieros, técnicos y operadores para encenderlos.

Por: Florantonia Singer – El País

Una ejecutiva de Chevron explicaba ambas cosas en una feria industrial en Caracas hace unas semanas, casi sin darse cuenta de que estaba describiendo la crisis del país de dos formas distintas. Las expectativas de crecimiento para Venezuela están disparadas, pero el talento necesario para levantar esta economía en auge está a miles de kilómetros de distancia. Están entre los casi nueve millones de venezolanos que han abandonado su país en los últimos años ante el desastre económico y la represión del Gobierno de Nicolás Maduro.

Las inversiones que el Gobierno de Delcy Rodríguez está abriendo a capitales extranjeros —en petróleo, minería y electricidad— chocan con un cuello de botella gigantesco: la huida del talento. Entre reclutadores ya se habla de una batalla inminente por el recurso humano. Los mensajes y llamadas corren entre firmas de captación.

“Por muchos años Venezuela tenía el talento para atender la industria. Los conseguías aquí y te los llevabas para afuera. Éramos fuente de técnicos soldadores y especialistas en corrosión, casi todos formados en PDVSA [Petróleos de Venezuela], muy cotizados en el exterior”, cuenta Zaimé Tovar, reclutadora especializada en explotación y producción, activa hasta 2019, cuando las sanciones estadounidenses terminaron de poner a hibernar el sector. “Para problemas muy específicos traías expatriados; se les pagaba por horas, por días. Era muy costoso”. Hoy su teléfono vuelve a sonar. Pero la reactivación, advierte, será una curva lenta.

Hace dos décadas, los expatriados llegaban atraídos por el clima, las playas cerca de los campos, un costo de vida accesible y los tratados de doble tributación que permitían generar crédito fiscal en sus países de origen. “Venezuela era un paraíso entre los países con crudo pesado. Más que Canadá o Medio Oriente”, dice la reclutadora Tovar. Hoy el panorama es otro: la devaluación impide pagar salarios competitivos y la legislación laboral encarece la retención. “Los paquetes son mayoritariamente en bolívares. Aunque hay bonos en moneda dura, es difícil fidelizar. Hay mucha rotación”, explica Vanessa Anderson, consultora de recursos humanos.

Un estudio reciente de la Universidad Católica Andrés Bello y la firma Mercer, en el que participó Anderson, advierte de que muchas empresas extranjeras quieren entrar y las locales expandirse, pero que el verdadero riesgo es otro: “Ya es un hecho que las empresas se están robando el talento entre sí”. La investigación encontró que el 65% de las compañías consultadas tuvo contacto, en el último año, con profesionales que emigraron y desean regresar. La figura del venezolano expatriado asoma. Los incentivos para atraerlo, todavía no.

La industria petrolera venezolana se volvió un lugar hostil hace más de dos décadas. El despido televisado de 18.000 profesionales en 2003 —sancionados por sumarse a un paro contra Hugo Chávez— dejó un vacío que nunca se llenó. La politización de PDVSA hundió al sector. Y la crisis que siguió empujó fuera del país a casi nueve millones de venezolanos, un tercio de la población.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a El País

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top