El presidente Donald Trump asegura que la isla representa el próximo desafío de la política exterior de su país
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Cuba podría convertirse en una de las próximas prioridades de su política exterior, al afirmar que “es el turno de Cuba” durante una extensa entrevista concedida al medio estadounidense Axios.
Trump reveló que el secretario de Estado, Marco Rubio, mantiene una participación activa en los planes de Washington respecto a la isla. El mandatario elogió el trabajo del funcionario de origen cubano y destacó tanto su desempeño como su historia familiar, a la que calificó como “un gran relato”.
“Marco Rubio está muy involucrado y está haciendo un gran trabajo”, señaló Trump, quien ha reforzado en los últimos meses su discurso hacia América Latina y el Caribe.
Durante la entrevista, el presidente estadounidense comparó la situación de Cuba con la de Venezuela, otro de los países que ha ocupado un lugar central en la agenda de Washington. Según Trump, la principal diferencia entre ambas naciones radica en sus recursos naturales.
“La diferencia es que Venezuela tiene petróleo. Cuba no. Cuba tiene una propiedad agradable y una costa bonita”, comentó.
Asimismo, destacó la cercanía geográfica de ambos países con Estados Unidos y aseguró que La Habana busca abrir canales de diálogo con Washington. “Venezuela está relativamente cerca y Cuba está a un paso. Cuba quiere hablar desesperadamente”, afirmó.
Las declaraciones del mandatario se producen en un momento clave para la isla caribeña, que atraviesa una de las crisis económicas más profundas de las últimas décadas. En respuesta a este escenario, las autoridades cubanas aprobaron recientemente un amplio paquete de reformas económicas considerado el más importante en al menos 15 años.
El conjunto de medidas fue presentado y avalado en apenas una semana, en un intento por reactivar la economía, enfrentar la escasez de bienes básicos y mejorar las condiciones financieras del país. Sin embargo, analistas advierten que el éxito de estas reformas dependerá de su implementación y de la capacidad del gobierno cubano para responder tanto a los desafíos internos como a las exigencias de la administración estadounidense.
Las palabras de Trump sugieren que Cuba podría ocupar un lugar cada vez más relevante en la estrategia regional de Estados Unidos durante los próximos meses.


