Como un niño con zapatos nuevos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha presentado este viernes el nuevo avión presidencial, un Boeing 747 que fue un regalo del reino de Qatar valorado en unos 400 millones de dólares.
En la misma semana que cumplió 80 años, el inquilino de la Casa Blanca se desplazó este viernes a la base militar de Andrews, a unas pocas millas de Washington, para escenificar la jubilación del antiguo Air Force One (AF1), como se conoce al avión presidencial, y presentar el nuevo aparato para los viajes aéreos del presidente.
Se trata de un modelo, bautizado como VC-25B Bridge Aircraft por la Fuerza Aérea, que está equipado con todos los lujos y avances tecnológicos y que “prácticamente duplica el tamaño” al anterior. “Quiero agradecer al emir de Qatar”, aseguró durante el estreno del avión.
Sin embargo, la incorporación del avión no ha estado exenta de controversia. Legisladores de la oposición y organizaciones de vigilancia gubernamental han cuestionado la aceptación de un regalo de semejante magnitud por parte de un gobierno extranjero, argumentando que podría generar conflictos de interés o percepciones de influencia indebida en la política exterior estadounidense.
La presentación también se produce en medio de los retrasos acumulados en el programa oficial de reemplazo de los Air Force One, desarrollado por Boeing, cuyos costos y cronogramas han sido objeto de debate durante varios años. La llegada de la aeronave qatarí permitirá a la Casa Blanca disponer de una solución temporal mientras avanza la modernización definitiva de la flota presidencial.
Más allá de la polémica, la imagen de Trump recorriendo el interior del nuevo avión simboliza una de las adquisiciones más llamativas de su actual mandato y refuerza la importancia que la administración concede a la proyección de poder y prestigio asociada a la presidencia de Estados Unidos.
A continuación una infografíaa con comparaciones interesantes



