Venezuela se prepara para realizar la mayor reestructuración fiscal de la historia, según una información del Financial Times. El Gobierno de Caracas ha actualizado sus estimaciones, congeladas durante años de crisis política, y calcula que la montaña de deuda del país sudamericano alcanza los 240.000 millones de dólares. La nueva Administración, encabezada por Delcy Rodríguez, valora el tamaño de la economía en 100.000 millones de dólares. Los nuevos datos suponen que la deuda duplica el producto interior bruto del país, dejando a Venezuela con uno de los saldos fiscales más graves del planeta.
Por: Julio De Manuel Écija – El Economista
La Administración actual está realizando un proceso de ajuste estadístico y reestructuración financiera con el objetivo de volver a los mercados internacionales, según señala el diario británico. El propósito es dejar listos los principales indicadores para finales de este año. Uno de los ejemplos se encuentra en la nueva emisión de información económica realizada por el Banco Central de Venezuela.
El Gobierno anunció el mes pasado la reestructuración de la deuda que, sumando principal, laudos arbitrales e intereses impagados, se estimaba en 150.000 millones de dólares. Los préstamos provienen, fundamentalmente, tanto de los bonos soberanos como de las emisiones de deuda de la empresa estatal de Petróleos de Venezuela (PDVSA). La novedad es que la cifra real es de 90.000 millones de dólares más.
Los acreedores de Venezuela comprenden desde organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo o el Fondo Monetario Internacional hasta países como China, Japón o Brasil. En el caso de las autoridades del gigante asiático, se estima que Caracas debe al menos 10.000 millones de dólares, según cifras recogidas por France 24. Desde hace años se sospecha que las exportaciones baratas de petróleo hacia China eran una forma con la que Venezuela trataba de apaciguar a Pekín y compensar al acreedor. A estas cifras se deben sumar créditos impagados por las expropiaciones realizadas por Hugo Chávez hace dos décadas y las compensaciones a empresas petroleras extranjeras.
El anuncio del Gobierno venezolano representa un giro desde que en 2017 se declaró al país en suspensión de pagos (‘default’). El Gobierno de EEUU mantuvo aislado al sistema financiero venezolano mediante un paquete de sanciones impulsado ese año por la Administración Trump, lo que acrecentó el impago de la deuda. Sin embargo, desde la captura de Nicolás Maduro, Washington ha tutelado al chavismo y ha presionado para preparar un paquete legislativo acorde a los intereses norteamericanos.
El mes pasado, el Departamento del Tesoro redujo las sanciones para permitir tanto al Estado de Venezuela como PDVSA optar a asesoramiento legal y financiero, mientras que el FMI ha entablado nuevas relaciones con las autoridades de Caracas. Todos estos movimientos permiten a Venezuela volver a la escena internacional.


