Desde los terremotos registrados el miércoles 24 de junio se han contabilizado 214 réplicas en distintas zonas de Venezuela, de acuerdo con declaraciones emitidas la mañana de este viernes por la presidenta encargada Delcy Rodríguez.
Aunque la sucesión constante de movimientos mantiene el temor entre la población, desde el punto de vista sismológico, la cantidad de réplicas registrada hasta ahora entra en el comportamiento esperado después de un evento de gran magnitud. Sin embargo, esto no elimina el riesgo para las zonas afectadas.
Las réplicas suelen interpretarse como una señal de reajuste de la falla tectónica tras el sismo principal. En otras palabras, representan la liberación progresiva de la energía acumulada en el subsuelo, de acuerdo con la geología.
Cuando ocurre un terremoto de gran magnitud —como el doble evento registrado en Venezuela— es habitual que se produzcan decenas o cientos de movimientos posteriores debido al tamaño de la ruptura en la corteza terrestre.
Ese proceso reduce la tensión acumulada en segmentos de la falla y disminuye la probabilidad inmediata de que toda esa energía vuelva a liberarse de una sola vez.
Aunque las réplicas son consideradas un proceso natural esperado, el escenario cambia cuando existen estructuras dañadas. Cada nuevo movimiento puede actuar como una carga adicional sobre edificios que ya presentan grietas o debilitamiento interno.
Uno de los mayores riesgos, de acuerdo con expertos, son edificaciones que resistieron el impacto principal, pero terminan cediendo días después por efecto acumulativo de movimientos menores.
El fenómeno también puede aumentar la inestabilidad del terreno, favorecer deslizamientos en zonas montañosas y complicar el acceso de equipos de rescate y asistencia.
El primer movimiento inicialmente reportado con magnitud 7.2 fue reclasificado posteriormente como un sismo precursor del terremoto principal de magnitud 7.5. Según el Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos, ambos eventos conformaron un doblete sísmico: dos terremotos de gran magnitud ocurridos con pocos segundos de diferencia en una misma zona.
La sismóloga Lucía Lozano, de la Red Sísmica Nacional española, explicó a La Vanguardia que las réplicas forman parte del proceso de reajuste de la falla tras el deslizamiento principal y pueden mantenerse durante días, semanas, meses o incluso años después de terremotos de gran tamaño, aunque normalmente disminuyen con el tiempo.
La Guaira, el estado más afectado por los terremotos
Rodríguez anunció la militarización del estado costero de La Guaira para atender esta coyuntura en la región más afectada por los dos terremotos.
«Nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, sus distintos componentes están en el territorio del estado La Guaira, para atender esta coyuntura que afecta a nuestro pueblo», añadió.
La mandataria señaló que el despeje de la vialidad ha permitido que los rescatistas, los organismos de seguridad ciudadana, así como los militares, se desplacen por el estado para atender aspectos logísticos como la alimentación y el agua.
La Guaira fue declarado el jueves zona de desastre por la presidenta encargada de Venezuela.
Los terremotos afectaron también a otras regiones del país, incluida Caracas, donde colapsaron edificios y distintas instalaciones.


