El 24 de junio de 2026, poco después de las 18:04 hora local (VET), Venezuela vivió uno de los eventos sísmicos más potentes de las últimas décadas. Un sismo de magnitud 7.2 Mw sacudió el centro-occidente del país, seguido tan solo 39 segundos después por un segundo y más violento terremoto de magnitud 7.5 Mw.
Este “doblete sísmico”, originado en la falla de San Sebastián cerca de San Felipe y Yumare (estado Yaracuy), activó el límite entre las placas Caribe y Sudamericana con movimientos predominantemente de tipo strike-slip (deslizamiento lateral).
Ambos eventos fueron someros —el primero a unos 20-22 km y el principal a solo 10 km de profundidad—, lo que multiplicó su intensidad en la superficie y generó daños significativos en Yaracuy, Carabobo, Caracas, La Guaira y otros estados.
La secuencia mortal de las ondas sísmicas
Los sismogramas y los testimonios de miles de personas revelaron con claridad la llegada progresiva de las diferentes ondas, cuya superposición convirtió el movimiento en una experiencia aterradora y destructiva:
- Ondas P (Primarias o de compresión): Llegaron primero, viajando a 6-8 km/s. Produjeron un movimiento longitudinal de compresión-dilatación, percibido como un fuerte golpe o empujón vertical. Muchos las describieron como “un ruido sordo” o “un golpe desde abajo”. Sirvieron de alerta natural, pero su capacidad destructiva es limitada.
- Ondas S (Secundarias o de corte): Llegaron segundos después (3,5-4,5 km/s). Generaron movimientos transversales intensos de lado a lado, responsables de la mayor parte del daño estructural inicial por su acción de corte y oscilación.
- Ondas Love (L) y Rayleigh (R): Las ondas superficiales, las más lentas pero frecuentemente las más destructivas a distancia.
Las ondas Love (L) produjeron movimientos puramente horizontales y transversales, ideales para generar fuerzas de corte en edificios.
Las ondas Rayleigh (R) crearon un movimiento elíptico (combinación de vertical y horizontal), similar a olas del mar, provocando que el suelo “rodara” bajo los pies.
En Caracas, a más de 150 km del epicentro, estas ondas superficiales se amplificaron notablemente por efecto de sitio en suelos sedimentarios, prolongando la sacudida durante 10 a 20 segundos o más. La combinación del doblete hizo que muchos percibieran un solo evento extremadamente largo e intenso. Expertos coinciden en que las ondas Love y Rayleigh fueron decisivas en los colapsos de estructuras que habían resistido las ondas iniciales.
Impacto y lecciones
Hasta el momento, las autoridades reportan decenas de fallecidos, cientos de heridos y daños materiales importantes en infraestructura y viviendas. Edificios colapsaron, se registraron incendios y cortes masivos de servicios básicos.
Este evento vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad sísmica de Venezuela y la importancia de la construcción antisísmica. “Las ondas P avisan, las S dañan y las Love y Rayleigh rematan”, resumieron sismólogos consultados.
Fuentes
- USGS – Evento principal Mw 7.5 (detalles técnicos, mecanismo focal, profundidad y secuencia del doblete)
https://earthquake.usgs.gov/earthquakes/eventpage/us6000t7zp/executive earthquake.usgs.gov - USGS – Evento foreshock Mw 7.2
https://earthquake.usgs.gov/earthquakes/eventpage/us6000t7zc/executive earthquake.usgs.gov - Wikipedia (resumen actualizado con referencias) – Terremotos de Venezuela de 2026
https://es.wikipedia.org/wiki/Terremotos_de_Venezuela_de_2026 es.wikipedia.org - FUNVISIS – Sitio oficial (reportes de réplicas y monitoreo)
http://www.funvisis.gob.ve/ funvisis.gob.ve - Miyamoto International (reporte técnico de ingeniería):
https://miyamotointernational.com/venezuela-earthquake-update-june-2026/ - EOS / The Landslide Blog (análisis de fallas y riesgos secundarios):
https://eos.org/thelandslideblog/venezuela-earthquakes-1


