Emilia Rada, una mujer de 73 años, expresa: «No quiero terminar los años que me quedan en un refugio“. Actualmente se aloja en el Polideportivo José María Vargas de La Guaira, junto a centenares de personas, una semana después del doble terremoto de Venezuela que destrozó o dañó gravemente sus viviendas. Muchos desconocen cuándo podrán regresar o si serán realojados.
Emilia permanece la mayor parte del tiempo sentada en una litera del refugio, gestionado por diversas agencias de la ONU en la zona más afectada por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurridos el miércoles anterior.
La mujer relata: «El piso de arriba cayó dentro de mi apartamento. Gracias a Dios que yo no estaba en ese momento. Pero cuando llegué no pude hacer nada, no pude sacar nada, ni la documentación”. Hasta el sábado, dormía en una plaza de Tanaguarena y salió de allí “aterrorizada porque los olores a muerto eran demasiado fuertes”.
Emilia afirma: «No voy a salir de aquí ni hoy ni mañana» y considera la posibilidad de irse al extranjero con algún familiar, dado que indicó: “No quiero terminar los años que me quedan en un refugio”.
El Gobierno de Venezuela ha informado que 12.841 personas han perdido su vivienda. Delcy Rodríguez, presidenta encargada, aseguró que antes de fin de año habrá nuevas viviendas para quienes han perdido sus hogares.
Por otro lado, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) estimó que cerca de 16.000 personas han debido buscar un lugar alternativo para vivir; algunas aún permanecen en las calles al no haber conseguido alojamiento.
Las autoridades han solicitado a los afectados inscribirse en el sistema online del Gobierno, llamado Patria, a través del cual se canalizan ayudas sociales y se pretende resolver “rápidamente” el tema de “habitabilidad”, reubicando a los damnificados en “hoteles de la ciudad capital”.
La incertidumbre domina entre quienes resultaron afectados. Charles Cordero, de 39 años, desde un refugio con una pierna escayolada y una venda en el abdomen, comenta que su vivienda presenta daños superficiales y desconoce cuándo podrá regresar: «No sabemos si vamos a poder regresar allá. Tenemos que esperar, no tenemos información precisa de que van a hacer con nosotros”.
En la urbanización Playa del Mar, en Catia La Mar, la zona más dañada, José vigila su edificio semi derrumbado: «Estoy aquí para que no se lleven nada. Hay mucho vandalismo sin conciencia“. Lamenta haber perdido “treinta años” de su vida con el terremoto y señala que, aunque ya realizaron una evaluación, podría ser necesario otra tras las fuertes réplicas.
Según el último balance del Ejecutivo, 6.461 personas han sido rescatadas, al menos 2.295 han fallecido y 11.267 resultaron heridas.


