Por Nelson Hernández
Los sismos son fenómenos naturales que han existido en la tierra, quizás desde su formación. Se puede afirmar que la tierra diariamente produce sismos, y su importancia radica cuando la magnitud de estos es superior a 2.5, y son percibidos por las personas. Esta importancia se intensifica en la medida que la magnitud aumenta, y más aun si el sismo afecta a zonas pobladas.
Cada sismo, libera una cantidad de energía, y esa energía es la que produce los daños al hábitat de las personas. A continuación la determinación de esa energía, con énfasis en los eventos ocurridos en Venezuela el 24 de junio de 2026.
La Tierra como motor térmico: La física de la energía detrás del sismo del 24J
Los recientes sismos de magnitud 7.1 y 7.4 que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio reactivaron el interés nacional. Sin embargo, más allá del dato estadístico o el impacto sismológico, este evento nos ofrece una oportunidad única para analizar la dinámica del planeta desde la perspectiva de la ingeniería de la energía:
la Tierra operando como un motor térmico de magnitudes colosales.
Para dimensionar de forma práctica la cantidad de energía que se acumuló en las fallas tectónicas y se disipó en cuestión de segundos en forma de ondas elásticas, es útil traducir los datos abstractos a las unidades de medida que se maneja diariamente en el sector energético global.
El Salto Exponencial de la Energía
A diferencia de los fenómenos lineales, la relación entre la magnitud de un sismo y la energía liberada sigue la Ecuación de Gutenberg-Richter:
Elog10 = 1.5 * M – 7.2
E = 10 (1.5 * M -7.2)
Donde:
E = Energía liberada en Tera Joule (TJ)
M = Magnitud del sismo
Esto significa que un incremento de un solo punto en la escala no representa un cambio aritmético, sino un salto multiplicativo cercano a 32 veces más energía.
La gráfica a continuación muestra la energia liberada en función de la intensidad del sismo.
Al procesar los datos bajo este modelo matemático, las equivalencias energéticas de los eventos del 24 de junio revelan la verdadera escala del fenómeno:

Para el evento de magnitud 7.4, en unidades térmicas y físicas se liberaron 7943 Terajoules (TJ) de energía radiada.
El Equivalente en Petróleo: Esta disipación súbita equivale a la combustión instantánea de 1.3 Millones de Barriles de Petróleo Equivalente (MBPE). En términos operativos, la Tierra liberó en segundos una cantidad de energía equiparable al máximo histórico de consumo de energía diaria en Venezuela de 1.3 MBDPE ocurrido en el año 2013 lo que produce un yacimiento petrolero de clase mundial en jornadas completas de explotación.
El Equivalente en Generación Eléctrica: Si transformáramos analíticamente esos TJ a energía eléctrica, obtendríamos cerca de 2200 Gigavatios-hora (GWh). Para ponerlo en perspectiva este volumen energético es 10 veces el consumo diario de electricidad ocurrido en el 2025 (223 GWh/día), en Venezuela. … Y todo ocurrió en segundos.
Conclusión Analítica
Mientras la ingeniería humana invierte décadas en optimizar la eficiencia de los ciclos combinados de gas o en acelerar las curvas de aprendizaje de la tecnología solar fotovoltaica para capturar fracciones de energía de forma controlada, la naturaleza nos recuerda su escala fundamental.
El sismo del 24J no fue solo un recordatorio de nuestra vulnerabilidad geológica, sino una demostración explícita del inmenso balance termodinámico que ocurre bajo nuestros pies. Entender estos fenómenos desde la ciencia de la energía nos permite sustituir la incertidumbre por conocimiento técnico y divulgación con propósito.
Nelson Hernández es ingeniero energista. Académico de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat de Venezuela
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