¿Por qué es físicamente imposible un sismo de magnitud 10 en la Tierra?

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Por Nelson Hernández

A raíz de los eventos sísmicos del 24J, surge con frecuencia una duda en el plano de la divulgación: Si la escala de magnitud no tiene un límite matemático estricto, ¿podríamos llegar a presenciar un terremoto de magnitud 10 o superior?

La respuesta corta es no por causas tectónicas naturales. La razón no radica en las matemáticas, sino en la geología y la mecánica de rocas de nuestro planeta.

Para que se libere la energía correspondiente a una magnitud, los sismólogos miden el Momento Sísmico (M0), el cual depende directamente de tres variables físicas:

  • La rigidez o resistencia de la roca a ser cortada.
  • La distancia que se desplaza una placa respecto a la otra.
  • El área total de la falla que se fractura (largo por ancho).

Debido a que la escala es logarítmica, pasar del récord histórico de la humanidad – el Gran Terremoto de Valdivia (Chile, 1960) de magnitud 9.5 – a una magnitud 10.0, requiere multiplicar la energía liberada por un factor de 5.6 veces.

Para acumular y liberar semejante cantidad de energía, la física de la Tierra enfrenta un límite de diseño insalvable: se necesitaría una falla geológica continua tan inmensamente larga y profunda que tendría que darle la vuelta casi por completo al planeta.

Las rocas de la corteza terrestre tienen un límite de elasticidad: actúan como un resorte, pero no pueden soportar tensiones infinitas. Al llegar a su punto de ruptura mecánica, se fracturan y liberan la energía mucho antes de poder acumular lo necesario para un evento magnitud 10. La corteza terrestre es, simplemente, «demasiado débil» para contener esa presión.

La única excepción histórica:

Para registrar magnitudes de 11.0 o 12.0 en la Tierra, la energía no ha venido de la fricción interna de las placas, sino de impactos astronómicos externos. Se estima que el asteroide que golpeó la península de Yucatán hace 66 millones de años (causando la extinción de los dinosaurios) transfirió instantáneamente una energía cinética equivalente a un sismo de esa escala.

Por lo tanto, para la geología actual de nuestro planeta, el 9.5 de Chile representa el «techo de ingeniería» de la propia naturaleza.

Nelson Hernández es ingeniero energista. Académico de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat de Venezuela

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