Por Guillermo García
Irreal pensar que se puede reconstruir solo con fuentes y capacidad nacional. La credibilidad, protocolos y supervisión internacional ofrecen garantía de imparcialidad y confianza institucional
Los dos devastadores terremotos ocurridos el 24 de junio en Venezuela ocasionaron un impacto que va más allá de los daños visibles. Miles de vidas humanas, viviendas, hospitales, carreteras, infraestructura. Golpea también el empleo, la productividad, los ingresos fiscales y cadenas logísticas. Lo que no es muy visible es la debilidad y capacidad institucional. La evidencia y experiencia internacional muestra que el impacto económico de un desastre está más vinculado a la robustez y correcto manejo de las instituciones encargadas responsables.
Los Estados con fuerza y control institucional suelen manejar de mejor forma los choques inesperados de eventos de éste tipo. Por el contrario, los Estados con instituciones débiles pueden convertir una emergencia natural en una crisis económica y social prolongada.
El reto que tenemos
Estos terribles sismos encontraron al país debilitado institucionalmente (Infraestructura y servicios públicos deteriorados) Con una baja fiscalización; con una ausencia de controles urbanos y códigos de construcción antisísmica rigurosa y con una desconfianza de la población en las competencias de los entes del Estado responsables. Años de deterioro técnico y operativo.
El proceso de reconstruir no es solo tener los montos de dinero necesario y disponible para ello, se requiere de leyes, normativas planificación, ingeniería, supervisión y coordinación de entes públicos legítimos, reglas claras y seguridad jurídica para que el sector privado nacional e internacional invierta con un horizonte de largo plazo.
Punto de Inflexión
Antes del 24 de junio, se hablaba de cómo acelerar el crecimiento económico, atraer inversiones, estabilizar el tipo de cambio y abatir la inflación y profundizar reformas y leyes. Ahora, la prioridad es otra: la reconstrucción de las zonas afectadas, la construcción de viviendas e infraestructura y evitar que éste desastre natural destruya aún más estructuras físicas, vidas, empleos y crecimiento económico.
Usar la adversidad para transformar en una fuerza positiva que permita reconstruir de forma óptima no solo construcciones seguras que ofrezcan confianza ciudadana, sino instituciones fuertes y confiables.
Para lograr una reconstrucción rápida, confiable y de garantía que su impacto negativo no se registrara de la misma forma en el futuro, es recibiendo asistencia técnica y de financiamiento internacional. Es en estos momentos una condición indispensable y urgente.
¿Qué está planteado?
Creación por parte de la CAF del Fondo para la Recuperación y la Reconstrucción de Venezuela. Un instrumento fiduciario diseñado para congregar recursos de múltiples sectores y centralizarlos en la atención de la crisis de los terremotos ocurridos el 24 de junio. El Fondo permitirá recibir contribuciones de gobiernos, organismos internacionales, empresas, fundaciones, personas naturales y otros socios, reunirlas bajo un marco común de administración y rendición de cuentas y orientarlas hacia las iniciativas que defina y priorice el gobierno de Venezuela. De esta manera, busca facilitar una respuesta coordinada que evite la fragmentación de esfuerzos.
Como aporte inicial, la CAF aportara US$ 1 millón para activar el mecanismo. La ejecución de los recursos se plantea de forma inmediata.
Creación de fondos de inversión privados
Iniciativas del sector privado nacional e internacional para la inversión o financiamiento a los sectores de la construcción, financiamiento a emprendedores, comercio, bienes durables, mobiliario y transporte.
En el caso de las construcciones, los desembolsos estarán condicionados a planificación, valuaciones y cumplimiento de objetivos verificables.
Supervisión técnica obligatoria. Prohibición de financiar obras sin estudio de suelo y sismográfico. Revisiones técnicas y financieras trimestrales y anuales.
Dentro del proceso de reconstrucción y recuperación recomendamos el establecimiento del esquema de APP (asociaciones público – privada) lo que permitirá la participación del sector privado nacional e internacional de empresa que están actualmente en manos del Estado con cargas en los presupuestos públicos, generando déficit fiscales y servicios deficientes y de poca calidad no acordes con la relación precio/valor del servicio. Aquí podemos incluir el sistema eléctrico nacional tanto en la generación como distribución.
En el sector construcción de viviendas, la culminación de proyectos de la Misión Vivienda, ubicados en Fuerte Tiuna y que la Cámara Venezolana de la Construcción (CVC) ha identificado y que en artículos he planteado para su recuperación. En tal sentido, planteo una propuesta al Ministerio de Vivienda y Habitat.
Supervisión Internacional
Irreal pensar que se puede reconstruir solo con fuentes y capacidad nacional. La credibilidad, protocolos y supervisión internacional ofrecen garantía de imparcialidad y confianza institucional.
Evaluación del esquema del Bono Vivienda – Promotor
Estructuración del Bono Vivienda – Promotor, un esquema de título valor que sirve como subsidio a la cuota inicial de vivienda, en especial para aquellas personas que perdieron sus apartamentos. Este esquema lo he estructurado como solución y reactivación de la construcción de vivienda y del mercado de valores. En la próxima entrega estaré dando detalles del esquema.
Finalmente, ésta terrible tragedia debe servir de punto de inflexión para generar una etapa de transición donde el país y su funcionamiento que teníamos al 24 de junio cambie de rumbo para el bienestar, el desarrollo, la institucionalidad y el país de futuro que deseamos, marcando un antes y un después.
(*) Asesor Financiero
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