Movimiento laboral denuncia colapso de la estatal a 64 años de la primera colada de Sidor

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“No hay absolutamente nada que celebrar”, así describieron representantes del Movimiento de Trabajadores “Unidad en la Coincidencia” la realidad actual de la Siderúrgica del Orinoco (Sidor) “Alfredo Maneiro”, que este 9 de julio cumplió 64 años desde que se realizó la primera colada de acero.

Opinión Democrática Digital

Sin embargo, consideran que lo que debió ser una fecha de júbilo, hoy solo se convirtió en “indignación, pena y vergüenza”.

De acuerdo con un informe emitido por miembros del movimiento, la actual directiva intenta vender una narrativa de recuperación, pero los números revelan una verdad devastadora.

Explicaron que el «récord» reciente de la gestión actual es haber superado la producción de 2019, que estuvo bajo la dirección de Yajaira Rangel, un año recordado por registrar cero toneladas de acero líquido; exactamente el mismo logro que presenta la directiva presente.

“Superar el cero absoluto no es un logro; es la confirmación del colapso”, aseveraron en el escrito.

“Fosa productiva”

El informe señaló que la magnitud de la crisis se entiende mejor cuando se mira hacia atrás, exactamente al año 2007. Un año en el que Sidor registró un verdadero récord histórico tras alcanzar, justo antes de su nacionalización, una producción de 4,3 millones de toneladas métricas de acero.

A partir de allí, consideran que comenzó el declive de la empresa que ha sido referencia como la principal procesadora de acero.

Según detallaron, entre 2008 y 2012 la producción cayó a un promedio de 2,5 millones de toneladas anuales. Mientras que entre 2013 y 2023, apenas se promediaba una producción de 400 mil toneladas al año. Para este período la crisis ya se había agudizado.

De hecho, según explicaron, entre 2023 y 2025 Sidor se convirtió en lo que han calificado como “una fosa productiva”, con un promedio de 90 mil toneladas anuales.

“El año 2025 cerró con apenas 40.000 toneladas, y el panorama de este primer semestre de 2026 es desolador: apenas se han producido unas insignificantes 1.700 toneladas de acero”, sentenciaron.

Pero, ¿cómo se llegó a esto?

Al respecto, Jean Franco, integrante del Movimiento “Unidad en la Coincidencia”, mencionó que las distintas directivas militares y políticas que se han impuesto en las últimas décadas se dedicaron a “exprimir la producción existente para llenar arcas, sin invertir un solo centavo en repuestos, insumos, actualización tecnológica o mantenimiento de la infraestructura”.

Denunció que áreas como la Fábrica de Tubos, clave para la industria petrolera, y las líneas de laminación en caliente y en frío están prácticamente perdidas, lo que ha dejado a Venezuela sin el suministro de cabillas, planchones y bobinas que antes movían la economía nacional e internacional.

Ruinas y salarios de hambre

Franco asentó que toda esta desidia genera un impacto directo en los trabajadores que asisten diariamente a cumplir con sus labores.

De hecho, consideró que trabajar actualmente en Sidor es una labor de alto riesgo, ya que las instalaciones muestran un desgaste crítico y no cuentan con técnicos de seguridad. Esta situación se vuelve aún más crítica al momento de conseguir uniformes, botas o equipos de protección personal básicos, lo cual representa un auténtico vía crucis.

Y, por supuesto, no dejó de mencionar que los trabajadores que siguen activos y dando el 110% de su esfuerzo reciben un salario pírrico e irrespetuoso que no les alcanza para cubrir la canasta básica.

“La desmotivación y el desgaste crónico hacen mella en una masa laboral que se siente desamparada y sin el debido respeto a su integridad”, sentenció.

El drama de los «desactivados»

Todo este declive no solo se ve reflejado en la parte operativa, sino también en la reducción y división de su personal.

Franco recordó que para el momento de la nacionalización, la nómina rondaba los 15 mil trabajadores tras la incorporación de los tercerizados. Sin embargo, tras años de despidos injustificados, jubilaciones forzosas y retaliaciones políticas, se estima que quedan unos 12.000 empleados en total, y la gran mayoría está fuera de las áreas de producción.

Es decir, actualmente solo unos 5.000 trabajadores acuden como personal activo a las plantas, mientras que los otros 7.000 se encuentran desincorporados bajo la figura de «salario protegido» (una medida masificada desde la pandemia en 2020), cobrando apenas un estimado del 30% de sus ingresos reales, o en procesos de jubilación obligados.

Finalmente, lamentó que, a 64 años de aquella gesta histórica protagonizada por «Los Pioneros de Sidor», el gigante siderúrgico de Venezuela se encuentre en su peor momento, operando a menos del 8% de su capacidad instalada en los últimos 13 años.

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