Deep Purple no solo sigue en pie: sigue pateando puertas. El 3 de julio de 2026 la institución del hard rock británico publicó Splat!, su álbum número 24, y lo hizo con la contundencia de quien no tiene nada que demostrar… pero mucho que recordar.
Producido una vez más por el maestro Bob Ezrin (sexta colaboración consecutiva), Splat! es el segundo disco con el guitarrista Simon McBride y, según la propia banda, “el más pesado en muchos años”. Grabado en vivo en estudio entre Nashville, Toronto, Harston y Hamburgo, el álbum destila esa química de banda que Purple siempre ha sabido capitalizar.
Con una duración de poco más de 50 minutos, el disco combina la energía blues-rock de la era Mark II con una madurez compositiva notable. Ian Gillan, Roger Glover, Ian Paice, Don Airey y Simon McBride firman todas las canciones, sin créditos externos de Ezrin en la composición: un detalle que marca el primer álbum 100% Purple desde Rapture of the Deep (2005).
Concepto y atmósfera
Splat! funciona como un pseudo-concept album. Su temática central gira en torno al “fin de la humanidad”, no como apocalipsis destructivo, sino como una metamorfosis hacia algo más allá de lo físico. Gillan lo explica en las notas del disco: “No en un sentido crudo y apocalíptico, sino como transformación”.
El punto más alto lírico llega en “Guilt Trippin’”, donde Gillan encarna una conversación entre Dios y Charles Darwin sobre la responsabilidad del destino del mundo. El tema recupera los gritos desgarradores del vocalista, ausentes en los últimos años, y se ha convertido rápidamente en uno de los favoritos de la crítica.
Lo más destacado
Los singles adelantados —“Arrogant Boy”, “Diablo” (con la participación de Keith Urban a la guitarra) y el propio “Guilt Trippin’”— ya habían puesto las expectativas muy altas. El álbum completo confirma esa potencia: riffs aplastantes, solos incendiarios de McBride (quien además experimentó con modeladores de amplificador en lugar de stacks tradicionales), teclados épicos de Airey y la sección rítmica Glover-Paice tan sólida como siempre.
Canciones como “The Rider”, “The Beating of Wings” y la propia “Splat!” cierran el disco con una fuerza arrolladora que recuerda a los Purple más clásicos, pero con la producción moderna y pulida que Ezrin sabe entregar.
Recepción inicial
La crítica especializada ha respondido con entusiasmo. Metacritic le otorga un promedio de 79/100 con reseñas “generalmente favorables”. Clash Magazine le dio 7/10, mientras que medios como Classic Rock y Record Collector destacan su peso y coherencia. En las listas, el disco debutó en el Top 3 de varios países europeos (número 1 en Rock & Metal en Alemania y Reino Unido) y Top 10 en ventas en Estados Unidos.
Deep Purple demuestra, a más de 50 años de su formación, que sigue siendo capaz de entregar material relevante y cargado de energía. Splat! no es solo un álbum más en su extensa discografía: es una declaración de que la máquina púrpura todavía tiene combustible de alto octanaje.
Veredicto: Obligatorio para cualquier fan del rock clásico y del hard rock actual. Splat! no reinventa la rueda, pero la hace girar a toda velocidad y con mucho ruido.
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