Millones de corazones latieron sincronizados la pasada noche viendo a España vencer a la Argentina de Leo Messi en la final del Mundial. La victoria de La Roja sobre Argentina hila sobre el escudo español una segunda estrella tan merecida como ansiada, pero también la unión de todo un país en unas dimensiones que sobrepasan lo emocional y tocan lo científico.
Por: C. Amanda Osuna – Infobae
Ver un partido de fútbol o de otro deporte puede provocar que los corazones de los espectadores se sincronicen, aumentar la concentración de oxitocina en la saliva y fortalecer el sentimiento de unión social. Así lo ha demostrado una reciente investigación del Instituto de Ciencias de la Salud y el Deporte de la Universidad de Tsukuba (Japón) publicada en la revista Translational Psychiatry.
El estudio siguió de cerca a 60 adultos que no eran aficionados fervientes durante partidos universitarios de baloncesto, y sus hallazgos apuntan a que los estadios podrían ser entornos ideales para promover conexiones humanas, incluso sin recurrir a medicamentos. Cada participante completó tres mediciones: antes, durante y después del partido. En cada punto, se recolectaron muestras de saliva para medir los niveles de oxitocina y cortisol y se monitoreó el ritmo cardíaco (HR) con sensores ópticos de brazo. Los participantes también respondieron cuestionarios sobre disfrute, experiencia de “flujo” y sentido de unidad con el equipo y los otros asistentes.
Los investigadores observaron que las personas con bajos niveles de oxitocina antes del partido experimentaron un aumento significativo de esta hormona durante el partido, hasta alcanzar valores similares a quienes la tenían alta desde el inicio. En los participantes con oxitocina elevada desde la línea de base, los niveles se mantuvieron estables durante todo el partido. Ambas tendencias se mantuvieron sin importar el resultado (victoria o derrota del equipo local).
El cortisol, la hormona normalmente asociada al estrés, disminuyó en ambos grupos durante el partido, mientras que la relación oxitocina/cortisol aumentó progresivamente. Esto sugiere que asistir a espectáculos deportivos en grupo promueve un ambiente hormonal en el que predomina la vinculación social sobre la reacción al estrés.
Además, el análisis de los registros de ritmo cardíaco reveló que la sincronía entre los latidos de los espectadores aumentó considerablemente durante y después del evento en comparación con el periodo previo. Curiosamente, se comprobó que la sincronía cardíaca era más fuerte entre quienes compartían bloque de asientos y asistían al mismo partido, en comparación con pares aleatorios de diferentes partidos o ubicaciones.
Además, se detectó una asociación positiva entre los niveles de oxitocina y el grado de sincronización cardíaca, especialmente en los participantes con bajo nivel inicial de la hormona, en quienes la conexión entre ambas variables fue aún más notable.
A mayor sincronía cardíaca, mayor disfrute
En cuanto a la experiencia subjetiva, un mayor nivel de oxitocina y una sincronía cardíaca más intensa se relacionaron con un mayor disfrute, mayor sensación de unidad y mayor predisposición a asistir de nuevo a partidos, siendo este efecto mediado parcialmente por el sentimiento de “unidad” con el resto de asistentes y jugadores.
“Nuestros datos sugieren que una sola sesión de deportes en vivo desencadena dinámicas de oxitocina y sincronía fisiológica asociadas con el fortalecimiento del vínculo social, sin necesidad de intervenciones farmacológicas”, concluyen.


