Exactamente un mes después de los devastadores terremotos del 24 de junio, el aparato chavista dejó de actualizar el número de víctimas mortales y desde entonces el balance oficial permanece congelado en 5.546 fallecidos, una cifra presentada por Jorge Rodríguez el pasado 24 de julio.
Desde ese día no se han ofrecido nuevos reportes sobre el saldo fatal de la tragedia, pese a que las labores de recuperación y remoción de escombros continuaron en varias de las zonas más afectadas. El foco de la comunicación oficial dejó de estar en las consecuencias humanas del desastre y pasó a concentrarse en los anuncios sobre la reconstrucción y la reactivación de proyectos gubernamentales.
La magnitud de una tragedia sin actualizar
El último parte oficial divulgado por el chavismo reflejó un escenario devastador. Según esas cifras, además de los 5.546 fallecidos, hubo 16.740 heridos, 6.462 personas rescatadas, 128.324 familias atendidas, 17.907 damnificados, 856 edificios afectados y 190 inmuebles colapsados. El informe también indicó que 23.811 personas permanecían en 107 campamentos transitorios, mientras el despliegue oficial alcanzaba 30.989 funcionarios, 31.745 voluntarios y 2.278 rescatistas internacionales. Asimismo, reportó la distribución de más de 51 millones de litros de agua, casi 11 millones de toneladas de alimentos y el registro de 1.500 réplicas del evento sísmico.
Las preguntas que siguen sin respuesta
Desde aquel balance tampoco existe información oficial sobre el número de personas desaparecidas ni sobre el estado de las labores de búsqueda. Reportes independientes estiman que al menos 29.534 personas permanecen sin contacto, mientras las autoridades chavistas no han explicado si aún existen operaciones de identificaciones de víctimas o si el saldo de fallecidos aumentó después del 24 de julio. La ausencia de nuevos datos mantiene abiertas numerosas interrogantes sobre el verdadero alcance de la emergencia y sobre la evolución de una tragedia que sigue golpeando a miles de familias.
Del conteo de víctimas al discurso de la reconstrucción
En paralelo, la narrativa del régimen cambió por completo. Durante los últimos días, Delcy Rodríguez anunció subsidios para la compra de viviendas destinadas a familias afectadas, presentó junto con Naciones Unidas un plan para la reconstrucción del país, propuso la creación de una jurisdicción especial para atender conflictos relacionados con propiedades e identidad y encabezó actos vinculados con la recuperación de infraestructura. A ello se sumaron inspecciones de obras, anuncios sobre aeropuertos, servicios públicos y proyectos de inversión. Sin embargo, ninguno de esos anuncios estuvo acompañado por una actualización del costo humano que dejaron los terremotos.
La otra tragedia: el olvido de las víctimas
Mientras el aparato chavista centra su agenda en mostrar avances de la reconstrucción, miles de venezolanos siguen esperando respuestas sobre familiares desaparecidos, procesos de identificación y el estado real de las comunidades devastadas. El último balance oficial demuestra que la emergencia distaba de haber concluido, con decenas de miles de afectados y casi 24.000 personas viviendo en campamentos temporales. Aun así, el régimen dejó de informar sobre la evolución de esos indicadores y las víctimas fueron desapareciendo del discurso oficial, convirtiendo el silencio institucional en otra de las consecuencias de la mayor tragedia natural que ha vivido Venezuela en décadas.


