Vitrina Venezuela: Priorizar a los acreedores o reconstruir el país

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Abordar el problema de la deuda externa en la Venezuela actual exige superar la discusión puramente contable para entenderla como lo que es: el principal cuello de botella estratégico para la viabilidad de la transición. Ningún esfuerzo de estabilización macroeconómica ni plan de reconstrucción nacional podrá prosperar sin resolver antes el cerco de pasivos en default, litigios activos y embargos que asfixian al país.

En esta Vitrina nos adentramos en la arquitectura financiera de los compromisos pendientes, contrastando las realidades del mercado con la urgencia social, para definir los márgenes reales dentro de los cuales Venezuela podrá renegociar su futuro sin hipotecar su recuperación.

1. Diagnóstico del pasivo externo y complejidad multidimensional

La reestructuración de la deuda externa venezolana representa uno de los procesos de ingeniería financiera más complejos de la historia económica moderna. La acumulación de pasivos no solo abarca compromisos financieros tradicionales, sino una masa heterogénea de obligaciones legales y comerciales.

El monto consolidado se estima en una horquilla de entre US$ 150.000 y US$ 170.000 millones, desagregados en los siguientes bloques principales:


PASIVO EXTERNO CONSOLIDADO DE VENEZUELA

Categoría / Tipo de deudaDescripción de los compromisosMonto estimado (en millones de USD)
Deuda soberana y PdvsaBonos globales e instrumentos en default e intereses acumuladosUS$ 60.000 – 65.000M
Arbitrajes y sentencias judicialesLaudos CIADI/ICSID y demandas en tribunales de EE. UU.US$ 25.000 – 30.000M
Deuda bilateralConvenios marco y financiamiento de Estado a Estado (China y Rusia)US$ 20.000 – 25.000M
Deuda comercial / CadiviPendientes de liquidación por importaciones y líneas de créditoUS$ 12.000 – 15.000M
Reclamos corporativos y multilateralesObligaciones con organismos internacionales y proveedores globalesUS$ 15.000 – 20.000M
TOTAL ESTIMADOPasivo Global AcumuladoUS$ 132.000 – 155.000M
  • Deuda soberana y de Pdvsa: En acumulación de intereses vencidos desde el default masivo iniciado entre 2017 y 2018
  • Litigios y sentencias judiciales: Expropiaciones no compensadas (CIADI/ICSID) y demandas ejecutadas en tribunales estadounidenses (mecanismos de alter ego y licitaciones sobre activos como Citgo)
  • Deuda comercial y reclamos CADIVI/CENCOEX: Compromisos no liquidados por importaciones del sector privado de bienes esenciales y líneas de crédito operativas no honradas, sumados a controversias sobre reclamos de aerolíneas e industrias multinacionales.

La cifra de US$ 240.000 millones que mencionan diversos analistas, bancos de inversión internacionales (como Barclays o Torino Capital en sus estimaciones extendidas) y medios económicos no sale de un error de cálculo, sino de ampliar el perímetro de la deuda e incluir rubros que un análisis financiero tradicional no contabiliza como deuda de mercado o deuda financiera emitida.

Cuando los estudios técnicos fijan la deuda en torno a los US$ 150.000 – 160.000 millones, suelen sumar únicamente los bonos, los arbitrajes fallados y la deuda bilateral directa. Para llegar a los US$ 240.000 millones, se suman cuatro capas adicionales de pasivos contingentes, devengamientos acumulados e intereses de mora implícitos:

PASIVO POTENCIAL EXTENDIDO DE VENEZUELA

Componente del pasivo extendidoDescripción del registroMonto estimado (en USD)
Deuda financiera e intereses vencidos baseBonos globales, Pdvsa, laudos firmes y deuda bilateral directaUS$ 150.000 – 160.000M
Intereses de mora sancionatorios (default interest)Tasas punitivas acumuladas (8%-12% anual) sobre capital no pagado desde 2017+US$ 30.000 – 35.000M
Contingencias de arbitrajes no falladosReclamos y demandas en tramitación en tribunales internacionales (CIADI/EE. UU.)+US$ 20.000 – 25.000M
Deuda externa no registrada y comercialCuentas por pagar a proveedores, aerolíneas y líneas de crédito operativas+US$ 15.000 – 20.000M
Otros pasivos titularizados y deuda localPólizas, pagarés y pasivos con vinculación o riesgo de ejecución externa+US$ 10.000M
PASIVO POTENCIAL TOTALEstimación de liquidación total del Estado~US$ 240.000 MILLONES

2. Los ejes de legitimidad: El caso especial del bono Pdvsa 2020

Uno de los pilares jurídicos y políticos en la renegociación será la auditoría de legitimidad de la deuda. El ejemplo paradigmático es el Bono Pdvsa 2020 (8,5%), respaldado con el 50,1% de las acciones de CITGO Holding Inc.

El nudo jurídico del Pdvsa 2020:

  1. Falta de control parlamentario previsto: La emisión exigía, conforme a la Constitución de 1999, la aprobación previa de la Asamblea Nacional por tratarse de un contrato de interés público nacional
  2. Aprobación extemporánea y confusa: La Asamblea Nacional (2015) declaró en 2016 e inicios de 2019 la inconstitucionalidad de la garantía, pero posteriormente la administración de transición autorizó pagos de cupones para evitar la pérdida de Citgo, generando señales jurídicas contradictorias en las cortes de Nueva York
  3. Estrategia de tratamiento diferenciado: La posición venezolana debe insistir en la nulidad o renegociación profunda de esta garantía por vicios de origen, evitando que acreedores individuales ejecuten activos estratégicos antes de acordar un plan global

3. El rol del FMI y del Tesoro de EE UU (US Treasury)

Cualquier esquema de reestructuración requiere el anclaje institucional y macroeconómico de dos actores fundamentales:

  • El Departamento del Tesoro (EE. UU.): Continúa administrando el marco de sanciones y las Licencias Generales de la OFAC. Es el actor decisivo para congelar o permitir ejecuciones judiciales contra bienes soberanos venezolanos en el exterior
  • El Fondo Monetario Internacional (FMI): Constituye la piedra angular para establecer el Análisis de Sostenibilidad de la Deuda (Debt Sustainability Analysis – DSA). Sin un programa formal de facilidades extendidas (EFF) respaldado por el FMI, ningún comité de acreedores aceptará quitas nominales ni reescalonamientos de plazos

Lecciones comparadas: Los casos de Argentina y Ecuador

Al diseñar la estrategia de reestructuración de la deuda externa venezolana, América Latina ofrece dos modelos contrapuestos de renegociación soberana reciente en un mismo marco temporal: Ecuador (2020) y Argentina (2020/2022).

Ambos procesos permiten evaluar cómo el diseño táctico de la negociación, la velocidad de ejecución y la relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) determinan el retorno a la viabilidad fiscal y el acceso al crédito internacional. Mientras Ecuador optó por una resolución técnica acelerada basada en consensos y quitas reales de capital que despejaron su horizonte financiero, Argentina emprendió un proceso dilatado y de fuerte confrontación que dejó al país sin alivio sustancial en su servicio de deuda y sumido en la incertidumbre.

Para Venezuela, el análisis de estos dos espejos regionales no es una abstracción académica, sino una hoja de ruta práctica sobre qué prácticas replicar para recuperar la sostenibilidad y qué errores evitar para no condenar la reconstrucción nacional.

ANÁLISIS COMPARADO DE PROCESOS DE REESTRUCTURACIÓN

DimensiónEcuador (2020)Argentina (2020/2022)
EstrategiaRápida y amigableConfrontativa y diferida
Sostenibilidad fiscalQuita nominal + PlazosSin quita sustancial + Acuerdos FMI
Lección para VenezuelaÉxito del consensoEvitar la recaída e incertidumbre
  • Caso Ecuador: Logró un acuerdo ágil apoyado por el FMI con quita nominal, extensión de vencimientos y reducción de cupones, otorgando aire fiscal inmediato
  • Caso Argentina: Pospuso reformas estructurales e incurrió en litigios prolongados. Venezuela debe tomar la vía de la resolución integral para no perpetuar el riesgo país

4. Parámetros macrofinancieros: Sostenibilidad respecto al PIB

Con un Producto Interno Bruto estimado para Venezuela en el orden de los US$ 60.000 a US$ 70.000 millones, la deuda total sobrepasa 230% del PIB, una cifra fiscalmente inmanejable. Masa de Deuda total (~US$ 160.000M) vs. PIB Nominal (~US$ 65.000M) = ~246% PIB

La Regla de Oro del Acuerdo de Solvencia:

Para garantizar la viabilidad del sector público y la reconstrucción económica postcrisis, la propuesta global de reestructuración debe apuntar a los siguientes parámetros:

  1. Relación Deuda/PIB Meta: Reducir la masa total de deuda a un rango de entre 50% y 60% del PIB en un horizonte de 10 años
  2. Quita Nominal / De Valor Presente Neto (VPN): Requerirá quitas en VPN de entre 50% y 65% a través de la combinación de quita nominal, reducción drástica de tasas de interés y períodos de gracia de al menos 5 a 7 años para el pago de capital
  3. Servicio Anual de la Deuda: Los pagos anuales por servicio de deuda no deberían comprometer más de 12% a 15% de los ingresos por exportaciones (principalmente petroleras e hidrocarburos)

Revisión de parámetros de solvencia:

A diferencia de los modelos tradicionales del FMI para economías estables (que sugieren metas de Deuda/PIB de 50%-60%), la realidad de destrucción de la infraestructura venezolana exige fijar un techo de deuda consolidada inferior a 30% del PIB. Priorizar el servicio de la deuda financiera por encima del gasto de emergencia en salud, electricidad y agua no solo sería socialmente inviable, sino operativamente destructivo. La reestructuración debe exigir una quita en Valor Presente Neto cercana a 75%, garantizando que el flujo de caja del país se destine prioritariamente a la reconstrucción social antes que al capital financiero.

5. Propuesta de reestructuración por bloques diferenciados

La heterogeneidad de la deuda exige desarmar el paquete general en tratamientos modulares e independientes:


ESTRATEGIA DE REESTRUCTURACIÓN EN 4 BLOQUES

 Bloque 1: Deuda Financiera (Bonos Soberanos / Pdvsa)

 └── Intercambio por nuevos bonos a largo plazo con cupón reducido y quita en VPN. Emisión de nuevos títulos a 20 y 30 años con estructuras de refinanciamiento escalonado (step-up coupons).

 Bloque 2: Deuda Bilateral (China / Rusia)

 └── Repago mediante compensación de petróleo / acuerdos marco a largo plazo. Negociación directa de Estado a Estado, renegociando plazos y amortizando saldo mediante suministro garantizado de crudo.

 Bloque 3: Sentencias Judiciales y Arbitrajes y Expropiaciones (CIADI)

 └── Emisión de instrumentos vinculados al crecimiento (Warrants / Regalías de Gas y Petróleo). Canje de acreencias judiciales por instrumentos de pago vinculados al desempeño económico futuro (Value Recovery Instruments o warrants petroleros).

 Bloque 4: Deuda Comercial / CADIVI/CENCOEX

 └── Titulización con descuento o liquidación mediante compensaciones fiscales internas. Creación de un comité de conciliación de reclamos para descartar créditos ilegítimos o fraudulentos, ofreciendo titulación de deuda interna a descuento o incentivos fiscales para reinversión local.

6. Recomendaciones de acción estratégica

  1. Institucionalización del Comité de Deuda: Unificar la vocería técnica frente a los acreedores en un único organismo independiente apoyado por consultores internacionales reconocidos
  2. Protección Cautelar del Tesoro de EEUU: Solicitar formalmente una orden ejecutiva o protección legal extendida que impida el embargo de activos clave durante la negociación
  3. Auditoría transparente de pasivos: Someter a revisión independiente las acreencias dudosas de CADIVI y la legitimidad de las garantías del Bono 2020 para fortalecer la posición negociadora del país

La reestructuración de la deuda externa no puede enfocarse como una simple transacción bancaria de refinanciamiento, sino como un programa de supervivencia y desarrollo. Pretender satisfacer los parámetros tradicionales del mercado financiero internacional a costa del colapso del capital humano y la infraestructura nacional es una fórmula probada hacia el fracaso político y el reinicio del default a mediano plazo.

El Estado venezolano, a través de unas autoridades diferentes al interinato, por cuestiones de legitimidad y confiabilidad, debe articular de inmediato una Vocería Unificada de Deuda respaldada por una auditoría integral de pasivos, entregados a firmas no comprometidas en el pasado con esos temas confusos y opacos que caracterizaron la emisión de este endeudamiento, que no fue otra cosa que pedir plata prestada para robársela.

La consigna negociadora ante el FMI y los acreedores privados debe ser categórica: fijar una meta de deuda consolidada inferior a 30% del PIB y exigir una quita sustancial en Valor Presente Neto. Solo garantizando que el flujo de caja nacional se canalice prioritariamente a la reconstrucción de la infraestructura y los servicios básicos, Venezuela podrá ofrecer a sus acreedores la única garantía real de pago existente: una economía sana, productiva y en crecimiento.

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  • The Economist: La exclusión de María Corina Machado constituye uno de los puntos delicados de la negociación. En su análisis plantea que permitir su regreso a Venezuela podría ser importante para garantizar que cualquier eventual acuerdo tenga respaldo de los principales sectores opositores.
  • La Ceiba: Al observar las imágenes de ayer en el Meliá, resulta inevitable y pavoso recordar fotos parecidas de la puesta en escena para la firma de los acuerdos de Barbados. Aquellos polvos que burlaron la aspiración democrática, nos trajeron hasta estos lodos, pasando por el ultraje del 28 de julio de 2024 y los bombazos del 3 de enero de este año. Ahora que Venezuela está en un trayecto desconocido, con sus luces y sus sombras, solo resta decir que el país entero sigue atento al desarrollo del proceso que convocó el secretario Marco Rubio para el arranque de la fase de la transición. Ya se verá si se trata de oro por espejitos, o si avanzamos definitivamente hacia la reinstitucionalización que posibilitará las elecciones y el cambio. La pelota sigue en la cancha y no precisamente en Venezuela.
  • Tal Cual. Culmina primer ciclo de diálogo: acuerdan uso de activos y renovación de magistrados. El Gobierno y la AN de 2015 concluyeron el primer ciclo de negociaciones en Caracas con acuerdos para la recuperación de activos congelados en Inglaterra destinados a atender la emergencia sísmica. Asimismo, pactaron la reforma del marco legal del sistema de justicia, la ampliación del Comité de Postulaciones y la renovación total de los magistrados del TSJ.
  • Monitoreamos: ONG alerta sobre 502 presos políticos en Venezuela y exige medidas humanitarias.
  • Tal Cual. James Story: EE UU no ha exigido la liberación de los presos políticos. El diplomático retirado también situó a la democracia y los derechos humanos en el último lugar de las prioridades de la administración de Donald Trump hacia Venezuela (bueno… eso se nota con claridad).
  • El País. Dos terremotos, dos respuestas: las reacciones de Venezuela y Colombia a la tragedia. La maquinaria especializada, desplegada a tiempo en Colombia, ha sido una de las grandes diferencias con Venezuela, donde en algunas zonas pasó una semana antes de que enviaran retroexcavadoras.
  • Tal Cual. Gestión de la crisis sísmica: la odiosa comparación entre Colombia y Venezuela. Mientras Colombia desplegó un sistema técnico de alertas en minutos, balances locales inmediatos y presencia en el terreno, Venezuela enfrentó la catástrofe con retrasos en reportes sismológicos, inacción inicial del brazo militar y datos agregados que diluyeron la magnitud real del desastre.
  • AFP: Estados Unidos anuncia que Colombia autorizó acciones militares conjuntas en “su lucha” contra el narcotráfico.

Lo que no fue noticia (y debería serlo)

  • Qué nuevamente estamos en el juego siniestro de la negociación y el diálogo, donde no solo ponen en nivel de igualdad al torturador y al torturado, sino que no se logran decisiones concretas como ser: liberar inmediatamente a 100% de los presos políticos agendados por el Foro Penal. Cada vez es más evidente que, si EE UU no da un golpe de timón, esto no va a lograr los objetivos de libertad plena y abandono del poder por parte del chavismo. Las fantasías del TSJ y el CNE independientes, a este paso, serán solo eso: fantasías.
  • O que en esa mesa están confundiendo a la ayuda por los terremotos como si fuera un tema político a resolver… Convirtiendo algo humanitario en una pieza de negociación, desviando la atención de los temas políticos importantes… Y esta confusión, que no me cabe duda que es iniciativa chavista, mantiene a los presos políticos y torturados en sus sitios, mantiene al narco y el terrorismo operando como siempre (a lo mejor un poco más disminuidos, pero aun operativos) y al chavismo haciendo y deshaciendo a sus anchas en un país que no puede creer como el chavismo terminó más fuerte que antes, pero ahora con el apoyo irrestricto y público de EE UU… Y ahora les liberarán el oro para que también se lo lleven.
  • Ni que ahora ponen sobre la mesa las auditorías en manos de los auditores que firmaron los balances del pasado de las empresas que ahora supuestamente serán auditadas. Deberían poner la restricción de que ninguna firma que haya sido auditora de alguna de esas empresas pueda ahora auditarse a ellas mismas. No hay que olvidar los casos de Arthur Andersen en el pasado, y de KPMG Australia en el presente. Y tampoco perder de vista que en el gobierno de EE UU también se cuecen habas; donde ellos instruyeron al interinato a contratar a Centerview Partners por U$ 150 millones, versus la oferta de Lazzard de U$ 25 millones para la reestructuración de la deuda externa venezolana… Y por eso rodaron cabezas en Washington. En fin… todo lo que toca el chavismo tiende a corromperse… y de eso deberían cuidarse más los gringos… Porque la reputación tarda en construirse, pero se destruye en un instante.
  • Tampoco que es difícil tutelar un país desde la altura de un satélite o desde los 35 mil pies de un avión presidencial. Si Washington bajara a nivel de helicóptero y pusiera un pie en tierra, se encontraría con una realidad muy distinta de la que Trump parece ver desde arriba —gente feliz bailando en las calles—: el entramado represivo, que su respaldo sostiene indirectamente, no se desmontó, sino que se reacomodó. La DGCIM y el SEBIN, ya identificados por organismos de derechos humanos como responsables de la mayoría de las desapariciones forzadas, conviven ahora —según denuncias que todavía no llegan a los informes internacionales— con otras estructuras que ni siquiera declaran a sus detenidos, y que los mantienen ocultos en sitios que ya no son los cuarteles conocidos, sino casas en zonas residenciales.

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