‘Bolichico’ Betancourt se consolida como principal magnate petrolero en Venezuela

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Por Omar Lugo en The Objective

El empresario refuerza su imperio petrolero tras la sanción de Estados Unidos contra su socio Harry Sargeant

El empresario venezolano de la electricidad y bienes raíces Alejandro Betancourt ahora fortalece su posición como principal productor privado de petróleo en Venezuela, con la salida del país de su socio, el estadounidense Harry Sargeant III.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) acaba de emitir una sanción contra Bluewave Properties Ltd, una empresa propiedad de Sargeant, con lo que en la práctica obligó al empresario a que abandone sus negocios en Venezuela y deje la empresa completamente en manos de su exsocio Betancourt.

Bluewave funcionaba hasta ahora en Venezuela a través de su filial North American Blue Energy Partners (Nabep), beneficiaria de varios de los Contratos de Participación Productiva otorgados por el gobierno chavista. Lo hacía en sociedad con LNGEG Growth, empresa de Betancourt registrada en Islas Vírgenes y también en Canadá.  

«LNGEG Growth I Corp de Islas Vírgenes y North American Blue Energy Partners (Nabep) de Barbados también operan en la Faja Petrolífera del Orinoco. El magnate estadounidense Harry Sargeant III es el beneficiario final de Nabep y tendría vínculos con LNGEG Growth I», señala un informe de la ONG anticorrupción Transparencia Venezuela, previo a la sanción de la OFAC contra Sargeant.

A principios de agosto, Sargeant vendió por $300 millones su participación minoritaria en Bluewave a un comprador ligado a Betancourt, según reportes de Bloomberg y Reuters. Sargeant, radicado en Florida, es un militante republicano que ha sido donante de las campañas presidenciales de Donald Trump, de acuerdo a los registros oficiales. No está claro por qué cayó en desgracia con el presidente.

De hecho, mantuvo sus negocios con la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), especialmente en el segmento de asfaltos para carreteras de EE UU, incluso antes de que Trump decidiera aliviar la batería de sanciones a raíz de la alianza con el gobierno interno de Delcy Rodríguez que comenzó el 3 de enero con el derrocamiento de Maduro.

Según varias fuentes, durante años Sargeant sirvió de enlace entre el gobierno de Estados Unidos y el régimen chavista, pese a las sanciones contra la industria petrolera venezolana. Ahora, la gestión de esos vínculos recae en el propio Betancourt, quien, según informaciones filtradas en algunos medios venezolanos, está asesorando a Delcy en temas de petróleo y electricidad.

La sanción publicada por la OFAC esta semana contra Sargeant lo culpa de violar una orden ejecutiva del presidente de EE UU de 2018 que ordena bloquear los bienes de personas que hubieran apoyado al gobierno anterior, el que encabezaba Maduro. Bluewave opera en la Faja Petrolífera del Orinoco, una vasta área del tamaño de la mitad de Portugal, a donde hoy se dirigen enormes inversiones de decenas de empresas petroleras y de servicios, grandes, medianas y pequeñas, atraídas por la apertura propiciada por Washington.

Hoy en el sector petrolero venezolano primario operan 19 firmas que manejan 25 contratos y producen en conjunto 256.000 barriles por día (bpd), sintetiza una consolidación de Transparencia Venezuela. También hay registradas en el país 34 empresas mixtas, creadas en sociedad de PDVSA y firmas provenientes de 21 países. De ellas, 25 están activas, seis funcionan con intermitencias y 11 están paralizadas, de acuerdo con esta información.

De todas esas empresas, la segunda mayor productora de petróleos es la de Betancourt, con 150.000 bpd, bajo contratos de producción, apenas detrás del gigante estadounidense Chevron, con otros 250.000 bpd, bajo la modalidad de empresas mixtas. «Nabep y LNGEG Growth I Corp comparten domicilio fiscal en Caracas con Derwick Associates de Venezuela S.A., propiedad de Alejandro Betancourt López, Pedro Trebbau López y Francisco Convit Guruceaga, investigados en Suiza, Estados Unidos y España por un caso de lavado de dinero que asciende a USD 4.850 millones pertenecientes a Pdvsa», señala Transparencia.

El origen de la fortuna

Derwick Associates, Betancourt López y sus socios Francisco Convit y Pedro Trebbau López saltaron a la palestra pública hace ya casi unos 20 años, cuando fueron bautizados por la prensa venezolana como «los Bolichicos».

Se trata de una analogía con la «boliburguesía», en referencia a grupos de poder y sus jóvenes emergentes que hicieron fortunas con la llamada revolución bolivariana, el movimiento político de Hugo Chávez. Según la plataforma internacional de periodismo de investigación OCCRP, que lucha contra la corrupción y la criminalidad, «Derwick Associates se encuentra en el centro del imperio empresarial trasnacional de los Bolichicos».

«Junto con empresas filiales en jurisdicciones de Panamá y Delaware (EE. UU.), son objeto de numerosas acusaciones de corrupción. Mediante una serie de maniobras financieras cuestionables, parte de sus ganancias provenientes de acuerdos de electricidad y petróleo fueron canalizadas a cuentas bancarias en Suiza y a empresas vinculadas en Barbados, Panamá y Luxemburgo», afirma un reporte de OCCRP.

En mensajes enviados desde hace años a la prensa, Betancourt y sus abogados niegan que su fortuna tenga orígenes ilícitos o que hayan recibido contratos sin licitaciones del gobierno venezolano.

Hoy, en medio de la grave falta de electricidad que tiene a Venezuela sumida en apagones diarios y racionamiento de luz, expertos en el sector de energía recuerdan que, cuando eran unos jóvenes emprendedores sin experiencia, los bolichicos recibieron mil millonarios contratos del gobierno de Chávez. Su oferta era construir o rehabilitar plantas termoeléctricas que nunca fueron completadas, o los equipos importados eran obsoletos y de mala calidad.

Ese parque termoeléctrico que suma la mitad de la capacidad instalada de generación del país solo opera hoy al 10%, según expertos independientes. Sobre Betancourt, Transparencia señala en uno de sus informes: «El «bolichico» amasó su fortuna muy joven a través de su empresa Derwick Associates de Venezuela S.A., mientras Venezuela atravesaba una emergencia eléctrica sin precedentes, logrando 12 contratos en menos de 14 meses para la construcción de plantas eléctricas en distintos estados del país, sin que su empresa mostrara trayectoria comprobada en la ejecución de obras civiles».

«El beneplácito vino del gobierno del entonces presidente Hugo Chávez, quien pagó a la empresa USD 2.900 millones en presuntos sobreprecios de acuerdo a cálculos de nuestra organización», dice Transparencia. Derewick y el propio Betancourt niegan estos señalamientos y afirman que no han sido involucrados en ningún proceso legal en tribunales por estos casos.

En España, en mayo de 2018, la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) inició una investigación sobre presunto blanqueo de capitales relacionado con la adquisición de inmuebles y movimientos financieros vinculados con Betancourt López. En marzo pasado, la Audiencia Nacional española archivó uno de los casos que involucraban a Betancourt, por supuesto blanqueo de capitales. Pero el caso fue reabierto en junio, por la Sala en lo Penal, a instancias de la Fiscalía Anticorrupción, la cual sostiene que aún hay elementos clave por esclarecer, reseña Cuentas Claras Digital.

El regreso del que nunca se fue

El líder de los bolichicos, uno de los hombres más ricos de Venezuela y con propiedades y empresas dispersas en varios países, volvió a la palestra pública en las últimas semanas, ahora como el empresario petrolero privado más importante del país justo en medio de una apertura de esta industria a la que accede el chavismo bajo presiones de Estados Unidos.

Medios de investigación venezolanos como El Pitazo y Cazadores de Fake News denuncian que por estos días se ha desatado una virulenta campaña de ataques en redes sociales, que intentan desacreditar a medios y periodistas que han seguido el rastro de los negocios de los Bolichicos.

En esta nueva temporada de la saga de los empresarios emergentes, ahora como actores invitados del chavismo al estilo de Delcy y de Donald Trump, las campañas de lavado de imagen apuntan además a ensalzar el alegado papel de estos inversionistas a favor de Venezuela.

«Una red de al menos 75 cuentas inauténticas en X, 13 sitios web creados en dos días y seis falsos noticieros de Instagram impulsan una cobertura favorable al empresario y atacan a medios que investigan sus actividades en Venezuela», denuncia Cazadores de Fake News.

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